El BID prestaría ayuda crediticia para las Pyme

Enrique Iglesias dijo que el plan debe tener apoyo internacional
Alejandro Rebossio
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4 de diciembre de 2001  

VIENA.- Enrique Iglesias se preocupó ayer de afinar sus palabras para referirse a la Argentina. "Voy a decir cosas para bien", aclaró el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que participa en estos días de la reunión en Viena del Círculo de Montevideo, el grupo de políticos, pensadores y economistas que fundó el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti para discutir temáticas latinoamericanas.

"La Argentina está poniendo en marcha un programa que debe ser apoyado por los organismos internacionales", declaró Iglesias a LA NACION en un comedor de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), que albergó este año al Círculo de Montevideo. "Los fondos del Banco Mundial y del BID, en la medida en que no fueron reclamados por el Gobierno para la renegociación de la deuda, deberían orientarse a fortalecer la política económica. Estamos prontos a trabajar en medidas de estímulo para fortalecer a las Pyme, que son las que más sienten la falta de crédito", dijo Iglesias.

-¿La ayuda a las Pyme llegaría a través de un banco oficial de desarrollo como el de Brasil?

-Algo parecido. Tenemos que discutirlo.

-¿Cuándo llegaría la ayuda?

-Por ahora lo importante para el Gobierno es lograr la reestructuración de la deuda, cerrar el diálogo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el presupuesto 2002 y luego conversar con nosotros sobre la forma en que nuestras instituciones pueden apuntalar la recuperación.

-Si el canje de deuda tarda 90 días, ¿la ayuda no llegaría tarde?

-Deben ir de la mano la reestructuración y el apoyo a las medidas de estímulo. No necesariamente hay que esperar tres meses. Si el Gobierno quiere empezar a discutir, hagámoslo de inmediato.

-¿Cuánto recibiría la Argentina?

-Es muy difícil saberlo.

-¿El FMI desembolsará los US$ 1260 millones previstos para este mes?

-Eso depende de relaciones con el FMI, pero yo espero que finalicen en buen término.

-¿Qué opina de las últimas medidas del Gobierno?

-No son políticas, sino reacciones de emergencia frente a una coyuntura peligrosa de inestabilidad de parte de los mercados y los depositantes. Es una situación forzada. No es lo deseable, pero es lo que correspondía hacer para defender la estabilidad del sistema financiero y de las reservas. Hay que esperar que esto se normalice y, como aspira el Gobierno, que las medidas sean levantadas en tres meses. Desgraciadamente, estos hechos están opacando las cosas que el país está haciendo bien: el acuerdo con las provincias, el ajuste fiscal para lograr el déficit cero, que todavía no lo alcanzaron, pero es un objetivo prioritario; el mantenimiento de la convertibilidad; el proyecto de presupuesto 2002 equilibrado y la refinanciación de casi el 50% de su deuda, que no es poca cosa.

-¿La Argentina está sufriendo un ataque especulativo?

-En estas circunstancias de inestabilidad y desconfianza siempre hay lugar para esos ataques.

-¿Qué pasaría si el país entra en cesación de pagos?

-Sería desafortunado para el mundo y para la región, pero estamos apostando a que la Argentina tendrá fuerzas suficientes para salir de su problema actual.

-¿Son soluciones la devaluación o la dolarización?

-En estos momentos esas opciones no están en la mesa del Gobierno. Hay un programa en marcha y hay que hacer todo lo posible para que funcione. Depende del Gobierno, de los actores locales y de la cooperación internacional.

-¿Qué medidas deben adoptarse para salir de la crisis?

-Lo primero es terminar el ordenamiento de la deuda interna. En segundo lugar, afianzar grandes acuerdos fundamentales sobre temas centrales, sobre los que apuntalar políticas de recuperación. Existen consultas con el sector privado, en amplio sentido, y he visto buena predisposición. Si estas cosas se dan, la cooperación internacional estará disponible para ayudar a la Argentina.

-¿Este acuerdo es necesario por la debilidad del Gobierno?

-Estos acuerdos se hacen muy necesarios cuando los países atraviesan momentos difíciles. Los consensos políticos enviarían al mundo señales que mejorarían la confianza y serían la base para que los actores privados apoyen los programas que el Gobierno tiene en marcha.

"El shock más grande"

Iglesias calificó así una cesación de pagos

VIENA (De un enviado especial).- En una de las reuniones privadas del Círculo de Montevideo que se están desarrollando en esta capital, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, advirtió que una cesación de pagos de la Argentina provocaría el "shock más grande del capitalismo", porque coincidiría con una recesión mundial agravada por los atentados del 11 de septiembre.

En la entrevista con LA NACION, el funcionario también se refirió al clima político que enfrenta el país:

- ¿La Argentina sufre un problema político?

-No quiero calificar el problema de político o económico, es todo al mismo tiempo. No se puede poner en un solo sector la responsabilidad de la salida.

-¿Por qué la Argentina pasó de ser el modelo para los organismos internacionales en los años 90 a la crisis de hoy?

-En este deterioro de la situación argentina han operado factores internos, pero también externos: la caída de los términos del intercambio, el ajuste de monedas en la subregión o el endurecimiento del dólar. Son factores que han escapado al control de las autoridades en los últimos cinco años.

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