El frente de centroizquierda afina estrategias para la primera batalla

Cada lista organizó su propio acto de lanzamiento; el primer desafío es completar las nóminas de candidatos; el sábado próximo vencerá el plazo previsto por la Justicia Electoral
Laura Serra
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16 de junio de 2013  

La centroizquierda comenzó a calentar sus motores con la meta puesta en las elecciones primarias del 11 de agosto. En la Capital, la pelea es protagonizada por dirigentes de primer nivel de sus respectivos partidos -la Unión Civica Radical (UCR), el Frente Amplio Progresista (FAP) y la Coalición Cívica-, que se cruzaron en tres listas distintas para competir entre sí en un gran frente común llamado Unen. Y si bien la intención es cuidar la convivencia, ya empezaron los primeros chisporroteos de campaña.

Nadie trabaja por ahora en un acto de lanzamiento que muestre juntos a los seis principales candidatos porteños de este espacio. Pese a que todos elogian la unidad alcanzada, cada binomio prefiere exhibirse por separado: por un lado, Alfonso Prat-Gay (Coalición Cívica) y Ricardo Gil Lavedra (UCR); Fernando "Pino" Solanas (Proyecto Sur) y Elisa Carrió (Coalición Cívica) por el otro y, finalmente, Rodolfo Terragno (UCR) con el economista Martín Lousteau, que se presentaron la semana pasada.

La primera posta en esta carrera será completar la nómina de candidatos. A eso se abocará cada binomio en los días que queden hasta el sábado próximo, cuando vencerá el plazo legal que fijó la Justicia Electoral para presentar las listas.

Aún queda saber, por ejemplo, quiénes acompañarán a Terragno y a Solanas, ambos primeros postulantes al Senado Los nombres de Graciela Ocaña y de María Eugenia Estenssoro, cuyo mandato como senadora vence en diciembre, suenan muy fuerte. En cambio, Prat-Gay ya escogió como compañera a Victoria Donda (Libres del Sur).

También se esperan novedades en la confección de la lista de candidatos a diputados nacionales. Este año serán 13 las bancas a renovar por la Capital; será la primera prueba de fuego para los flamantes binomios, pues los socios deberán compatibilizar sus ambiciones y demandas en una lista que siempre resulta corta.

Ya está definido que Humberto Tumini (Libres del Sur) acompañará a Gil Lavedra, y en las próximas horas habrá gestiones para intentar incorporar a Estenssoro, aunque el radicalismo procurará mechar algún candidato propio. En tanto, la nómina que encabeza Carrió sumaría a la actual diputada Alcira Argumedo (Proyecto Sur), mientras que Terragno, que sorprendió con la incorporación de Lousteau como extrapartidario, apuesta a una nómina de mayor cuño radical.

Aquí comienzan los problemas. Como está visto, el radicalismo participará en estas elecciones internas en dos listas diferentes -la de Terragno, por un lado, y la de Gil Lavedra, por el otro-, lo que ya despertó roces y suspicacias internas. "Yo soy el único radical que encabeza una lista", se jacta Terragno, confiado en que tendrá el apoyo de la cúpula y del aparato del partido. En el sector de Prat-Gay y de Gil Lavedra, la aparición de Terragno como competidor no cayó bien.

"Antes de Terragno, a estas elecciones internas las ganábamos con gran comodidad. Ahora, el voto del radicalismo se va a dividir, lo que terminará siendo funcional a la dupla Solanas-Carrió, y también a Mauricio Macri. Al macrismo le va a convenir más competir en octubre con Pino antes que con Alfonso, que le quita votos", apuntan en aquella fuerza. No por nada, a Terragno lo apoya el «nosiglismo»", en alusión al sempiterno operador Enrique Coti Nosiglia.

Terragno hace caso omiso a las suspicacias. "Las elecciones internas son una herramienta fantástica. Que sea la gente la que, libremente, defina a los candidatos, en vez del dedo del partido", insiste.

En medio de estos roces, cada dupla define su estrategia de campaña.

"La lucha contra la corrupción y el freno al kirchnerismo van a ser nuestras banderas", insiste el jefe de la Coalición Cívica porteña, Maximiliano Ferraro, entusiasmado con el salto que dio Carrió en las encuestas a partir de las denuncias sobre Lázaro Báez y el lavado de dinero que afectan al Gobierno. Pero no todas son rosas: la alianza con Carrió desató enojos dentro de la fuerza que acompaña a Solanas, que teme un drenaje de votos a otras fuerzas de izquierda.

Terragno apostará al debate público de grandes temas como la inseguridad. Deberá afrontar las permanentes alusiones que sus rivales le harán a Lousteau como ex ministro de Economía del Gobierno y autor de la polémica resolución sobre retenciones móviles al campo.

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