
El gobierno de Milei apuesta al triunfo de Bolsonaro y el peronismo, a la “resurrección” de Lula da Silva
En la Casa Rosada no descartan viajar a un eventual festejo del candidato derechista, ante las elecciones de este domingo; Kicillof envía delegados a San Pablo
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Sin presencias programadas de ministros del gabinete y funcionarios en territorio brasileño, el presidente Javier Milei aguardará el domingo en la quinta de Olivos los resultados del crucial balotaje en ese país, en el que su favorito, Flávio Bolsonaro, protagonizará, con ventaja inicial, la batalla final contra uno de sus rivales políticos predilectos: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Nadie descarta que, en medio de un eventual festejo, se decida un veloz e inmediato viaje presidencial a San Pablo para saludar a su aliado, si el triunfo de la primera vuelta se confirma este domingo por la noche en las urnas y la región, como desea el universo libertario, termina de “pintarse de azul”.
“No va a ir nadie antes, pero somos optimistas y por ahí vamos a festejar”, afirma un alto funcionario en Balcarce 50, a tono con la confianza del Presidente en el resultado de una elección que divide, como casi ninguna otra, aguas en la política nacional.
La división replica las tensiones actuales entre el Gobierno y la oposición: mientras libertarios y sus aliados macristas (estos últimos, cuidando las formas) apuestan al triunfo de Bolsonaro y la consolidación del esquema de gobiernos de derecha alineados con Donald Trump, el peronismo en sus diferentes vertientes, buena parte del radicalismo y la izquierda apuestan a una resurrección de Lula, derrotado por dos puntos en la primera ronda, pero dispuesto a pelear hasta el último minuto la posibilidad de otro período al frente del país más grande del continente.
“Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos. Las oportunidades para nuestras naciones, trabajando juntos, son infinitas”, escribió el presidente Milei, con el resultado de la primera vuelta ya conocido. Luego de guardar un llamativo bajo perfil durante buena parte de aquella campaña, Milei salió a festejar el triunfo de Bolsonaro, y sobre todo la derrota parcial de uno de sus principales antagonistas.
También recordó haber apoyado a Bolsonaro cuando las encuestas no lo favorecían y en el Gobierno se adjudicaron parte de la remontada del candidato liberal, como iniciadores de la “ola azul” que hoy tiene a la mayoría de los gobiernos de la región (Uruguay, México y Brasil son excepciones) con signo político derechista. Sin embajadores en funciones-la relación diplomática bilateral se degradó al nivel de encargados de Negocios en agosto- Milei apuesta a todo o nada: si Lula volcara la elección a su favor, el vínculo entre ambos mandatarios podría incluso empeorar en los próximos meses.
Esta semana, Milei volvió a tomar partido, al acusar de “zurdo ladrón” a Lula y expresar su deseo de que “su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección”. La Cancillería brasileña, que encabeza Mauro Vieira, le contestó en duros términos, al afirmar que “esta manifestación antidemocrática es inaceptable, desequilibrada y no se condice con la postura que debe tener el jefe de Estado de un país amigo”. Durante el último debate entre ambos, y a modo de chicana, Lula desafió a Bolsonaro a “utilizar la motosierra”, mientras criticaba el plan económico libertario.
Con otro estilo, alejado de los insultos hacia el candidato del PT, el macrismo también juega sus cartas con Bolsonaro. El expresidente y titular de Pro, Mauricio Macri, firmó días atrás junto a otros exmandatarios de la región, miembros todos del grupo Libertad y Democracia, una solicitada en apoyo al hijo de Jair Bolsonaro, quien según su visión garantiza “un Brasil que avance por el camino de la libertad, la seguridad, el crecimiento económico y la generación de oportunidades para todos sus ciudadanos”.

El peronismo, por el milagro
Con menos entusiasmo y presencia que antes de la primera vuelta, el kirchnerismo estará para dar su apoyo al presidente brasileño.
Los representantes de la CTA autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy y Luis Cabezas, se sumarán al búnker “abierto” del PT, al igual que referentes de la CGT y legisladores del Parlasur. Se espera a los cristinistas Eduardo “Wado” de Pedro y Sol Magno, y el peronista Gabriel Fuks, entre otros referentes, aunque muchos de los que estuvieron el domingo 4 ya no prevén viajar a San Pablo ni a Brasilia.
De ese espacio llegarán también a Brasil la massista Sabrina Selva y el kirchnerista Matías Molle, aunque por otra vía: fueron invitados por la Fundación Universitaria del Río de la Plata, al igual que los legisladores libertarios Emilia Orozco y Damián Arabia (simpatizan con Bolsonaro) y los radicales Pablo Juliano y Carolina Losada.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof, que dio su explícito apoyo a Lula da Silva en la previa de la primera vuelta, también estará atento.
“Una victoria de Lula no sería solamente una victoria para Brasil, sino una señal de que la extrema derecha no es invencible y de que el progresismo puede gobernar construyendo mayorías populares con un proyecto de futuro, en este contexto mundial tan complejo”, afirmó a LA NACION Cecilia Nicolini, asesora en asuntos internacionales de Kicillof, quien representará al precandidato presidencial peronista en el bunker del PT en San Pablo.
¿Y si ganara Bolsonaro? “Tendría consecuencias políticas muy profundas para la Argentina y para toda América Latina. Se consolidaría la alianza que viene tejiendo Milei con Trump, desplazando el eje de la agenda geopolítica y diplomática de la región directamente subordinada a Washington”, advirtió la asesora.
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