El Gobierno impulsa una única lista legislativa para todos los candidatos

Quiere que los presidenciables lleven la misma nómina de postulantes a diputado y a senador; busca mantener poder desde el Congreso y limitar la autonomía de los postulantes
Mariana Verón
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18 de mayo de 2014  

Cuando todavía falta un año para la presentación de las listas, Cristina Kirchner ya tiene pensado su plan para mantener un bloque propio y presencia en el Congreso para cuando deje el poder: llevará una única nómina de candidatos a legisladores nacionales en las primarias de agosto como garantía de continuidad, más allá de quien resulte el próximo presidente .

Ése es el plan que ya esbozan en la Casa Rosada quienes trabajan en la puesta en marcha de la maquinaria electoral. La idea responde a la necesidad de la jefa del Estado de mantener en pie su modelo y convertir a su proyecto en un foco de resistencia ante su sucesor, en caso de que éste intente desandar los ejes centrales del kirchnerismo.

La estrategia que analizan en el oficialismo se nutre de lógica pura. Todos los precandidatos presidenciales que compitan en la primaria del Frente para la Victoria, incluido el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, tendrán colgada la misma lista de postulantes para el Senado y la Cámara de Diputados. Eso evita la dispersión y garantiza cohesión al interior del oficialismo. De esa manera, sólo habrá competencia en el primer tramo de la boleta, la de los candidatos a presidente.

Cristina Kirchner intentará reeditar el esquema que usó en las elecciones de 2011 cuando manejó las listas al Congreso de todas las provincias. Si bien el interés se concentra fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, fuentes de la Casa Rosada confiaron a LA NACION que la idea es promover el modelo de lista única para el resto de los distritos.

Ante la posibilidad de que Scioli resulte ganador de esa primaria, el kirchnerismo espera asegurarse un bloque consistente que lo habilite a mantenerse en el poder desde el polo legislativo. El esquema está pensado para que Cristina mantenga injerencia más allá de lo que será su posición respecto de los presidenciables. Hasta ahora, ella optó por dejar correr a sus propios postulantes para no dejarle libre el camino a Scioli. El interrogante es si el gobernador aceptará quedarse fuera del armado de las listas, con lo eso podría implicarle si llega a la Presidencia.

La lista única para el Congreso además resuelve la interna. Tres fuentes del armado oficialista que conocen la estrategia oficial confiaron a LA NACION que, con este esquema, quienes vayan como postulantes evitan tomar partido por uno u otro candidato presidencial. "Nosotros vamos a responder a Cristina y esa será la lista de la Presidenta", explica un legislador sobre el plan.

Si se cumple el proyecto de la Casa Rosada, el gobernador bonaerense llevaría una lista de candidatos a diputados y senadores de pura cepa K. Lo mismo pasará con el resto de sus competidores internos: Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, Julián Domínguez, Juan Manuel Urtubey, Agustín Rossi y Aníbal Fernández.

Si la Casa Rosada abre las listas para que cada postulante pueda llevar su propia nómina para el Congreso corre el riesgo de que en el medio se metan sciolistas que no respondan a Cristina. Aunque en algún momento se evaluó esa posibilidad de colar candidatos por todos los sectores, en los últimos días quedó descartado.

La idea de la lista única va en línea con los movimientos en el peronismo que habilitó la Presidenta. Tras la elección de las nuevas autoridades del PJ nacional en la que promovió la unidad del espacio, una sola nómina de diputados y senadores resuelve esa interna que se vendría en caso de que cada postulante presidencial presente su propia propuesta electoral para el Congreso.

La Presidenta mantendrá hasta el año que viene abierta la puerta a los siete precandidatos. Definirá antes del cierre de listas si saca de juego a quienes no logren subir en las encuestas para dejar sólo uno que pueda hacerle frente a Scioli. La hipótesis es que llegue uno de los más cercanos a ella a ser competitivo. Si no lo logra, intentaría un acuerdo con el bonaerense donde las candidaturas al Congreso serán la prenda de cambio del acuerdo.

Cerca del mandatario no creen que puedan resistir demasiado la idea de la lista única. Desde que Scioli se volcó por pegarse al Gobierno a pesar de la presión de algunos de sus allegados para que se distancie de Cristina, las espadas electorales del gobernador creen que sin el kirchnerismo se perdería parte del voto cristinista que Sergio Massa, su competir más directo, no podrá captar. "Seguramente será parte de un acuerdo", sostuvo un operador del sciolismo cuando LA NACION le consultó sobre la idea de la Casa Rosada, de la que ya tenían noticias.

La Presidenta presionará para repetir el esquema en todas las provincias. En la Casa Rosada creen que la disputa interna entre los caciques provinciales se resolverá con las candidaturas a gobernador, por lo que no temen demasiada resistencia de los mandatarios provinciales para dejarle la lapicera completa al cristinismo en las listas a legisladores nacionales.

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