
Marcelo Bailaque fue magistrado en Caleta Olivia, donde trabó amistad con Carlos Zannini, quien habría influido para desembarcar como juez federal en Rosario; hoy es investigado por su lazos con los Alvarado
Marcelo Bailaque comenzó su carrera en la justicia a 1900 kilómetros de su ciudad natal, Rosario. Del calor y la humedad pasó al gélido viento de Caleta Olivia. En esa ciudad santacruceña fue designado juez de instrucción en 1997, en una realidad diferente y cruda. Eran tiempos en que gobernaba en esa provincia Néstor Kirchner, y el presidente del Superior Tribunal de Justicia de Santa Cruz era Carlos Zannini, con quien el magistrado rosarino trabó una buena relación. Ese vínculo pudo influir, según especulan fuentes de la justicia federal, para que en 2008 Bailaque regresara a su ciudad natal con un cargo importante, como el de juez federal, que en esa jurisdicción tiene una profunda relevancia.
