El sindicalismo quedó fragmentado con candidatos en casi todas las listas

A pesar de su alianza con el Gobierno, la CGT oficialista tiene dirigentes junto a Massa; Moyano aporta al espacio de De Narváez y lanza su fuerza política propia, al igual que Gerónimo Venegas
Nicolás Balinotti
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11 de agosto de 2013  

Lejos de alinearse detrás de un mismo proyecto, el gremialismo peronista dispersó sus fuerzas y ubicó hombres propios en casi todas las listas. Incluso, hubo dos casos, el de Hugo Moyano y Gerónimo Venegas, que decidieron jugar con partido propio en algunos distritos.

El botón de muestra que mejor escenifica la atomización es lo que sucedió en la CGT oficialista. A pesar de estar alineada con la Casa Rosada, tiene dirigentes de peso entre los postulantes del Frente Renovador de Sergio Massa, lo que provocó una grieta interna que difícilmente pueda solucionarse.

Héctor Daer, quien solía ser la voz y el rostro de la CGT oficial desde la secretaría de prensa, es la figura gremial más sorpresiva que sumó el intendente de Tigre. Daer será el 11° candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Del mismo espacio, Massa incorporó además a Alberto Roberti, Oscar Lescano y a Carlos West Ocampo. También anudó un acuerdo con el metalúrgico Osvaldo Lobato, a quien llevará como candidato a concejal en San Martín. Una ironía: Lobato es un jerárquico en la UOM, el gremio que lidera Antonio Caló, jefe de la central kirchnerista.

Pero el mayor logro de Massa fue la diversidad. Reunirá bajo un mismo techo a Alberto Murúa, de la CGT moyanista; a Carlos Acuña, de la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, y a Fabián Alessandrini, de los estatales de ATE. También acordó con los mercantiles Raúl Ledesma (La Matanza) y Orlando Machado (Avellaneda). Para después de las elecciones legislativas del 27 de octubre, o, quizá para antes, el jefe comunal anhela dar una sorpresa: incorporar a su futuro bloque legislativo a Facundo Moyano.

A través de su hijo Facundo, Hugo Moyano aventura un acercamiento a Massa. El puente ya está tendido. Pero mientras tanto apostará fuerte en su alianza con Francisco De Narváez, anidada bajo las siglas Unidos por la Libertad y el Trabajo.

El trato con De Narváez le permitió a Moyano ubicar a decenas de hombres propios con altas posibilidades de ser elegidos. "Pusimos al segundo en casi todas las listas de concejales y a Plaini ya lo tenemos adentro del Congreso", evalúan en el moyanismo.

Nuevos desafíos

En la Capital Federal, Moyano debutará con su fuerza política, el Partido de la Cultura, Educación y Trabajo. Con Julio Bárbaro y Julio Piumato como figuras, el objetivo es superar el escollo de las primarias para participar en las generales del 27 de octubre. El mismo desafío se planteó Gerónimo Venegas, que jugará con su partido Fe, pero en territorio bonaerense.

La cúpula de la CGT oficialista se tuvo que conformar apenas con la candidatura a diputado nacional que le dieron a Oscar Romero, de los mecánicos del Smata. Los gremios se habían esperanzado con una o dos candidaturas más.

Por otra parte, el hoy diputado e histórico abogado de la CGT -ex aliado de Hugo Moyano-, Héctor Recalde, aspira a renovar su banca por el Frente para la Victoria. Integra la lista de Martín Insaurralde en la provincia de Buenos Aires.

"Los trabajadores no están divididos, sino que la división es cupular", dijo Recalde hace unos días sobre la existencia de distintas centrales de trabajadores.

El sindicalismo de base, que no comulga con el peronismo, jugará con candidatos propios en los espacios de la izquierda.

Lo que se juega Moyano rumbo a 2015

  • Hugo Moyano recorrió el país y en charlas privadas asumió su deseo de competir en la carrera presidencial. Anhela refundar al Partido Justicialista que está desencantado con el kirchnerismo. Pero no le será sencillo: su poder sindical no coincide con su caudal electoral.
  • Con su aliado Francisco de Narváez relegado en las encuestas, Moyano corre riesgo de que su apuesta electoral no le pague los beneficios que esperaba. De reflejarse las cifras que arrojaron las encuestas, apenas conseguirá engordar su tropa de diputados, legisladores provinciales y concejales. Pero no le alcanzará para posicionarse en la discusión rumbo a 2015. Incluso, hasta saldría debilitado para activar la reunificación de la CGT.
  • Sus rivales de la CGT oficialista cruzan los dedos para que a Moyano le vaya mal. Será esa su carta para negociar la unidad y reemplazar al camionero de la jefatura por un hombre que logre un mayor consenso.
  • Moyano debutará en las urnas con una fuerza propia: el Partido de la Cultura, Educación y el Trabajo. Su desafío será cruzar la frontera de la militancia camionera y acceder a competir en octubre. No será fácil. Lo más probable es que en 2015 siga influyendo, pero por su poder gremial.
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