El sistema de débito aún genera dificultades a los comerciantes

La forma de pago electrónico se extiende frente a las restricciones monetarias Las máquinas, llamadas Posnet, se bloquean y no reconocen las claves de los usuarios Quejas por las fallas en la atención de las empresas prestadoras Esfuerzos por adaptarse al sistema
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8 de diciembre de 2001  

"Comprá en efectivo con tu tarjeta de cajero", rezan los carteles que dan la bienvenida a algunos comercios de la Capital.

Desde la entrada en vigor de las restricciones monetarias impuestas por el Gobierno, los negocios hacen esfuerzos por instalar las Posnet, máquinas necesarias para poder ofrecer el débito automático como forma alternativa de pago. Pero el sistema todavía genera inconvenientes, tanto entre los comerciantes como entre los consumidores.

Goli Luciano es empleada de una imprenta en la calle San Martín al 300. "Instalamos el Posnethace años, apenas apareció. Desde el martes hay problemas: la máquina no registra el número de las tarjetas, enseguida marca error", explica.

"La gente insiste en que pasó bien su código, pero el sistema lo rechaza. Además, hay dificultades para pedir autorizaciones", completa.

"Maestro (una de las empresas que ofrecen el servicio de débito automático) no me reconoce como terminal", se queja Sebastián Borensztein. "Estoy llamando desde ayer (por el jueves) y me atiende una máquina que dice "ya lo comunico" y no pasa nada", comenta el joven, dueño de una marroquinería.

Carlos Rodríguez tiene 65 años y trabaja en una mercería. "Desde el lunes la máquina se está usando mucho más y es un problema pedir los rollos de papel (sobre los que se imprimen los tickets). Sólo se puede hacer por teléfono y da siempre ocupado", apunta.

"Varias veces por día, sobre todo en las horas pico, se bloquea el sistema, la máquina no reconoce las claves y tenemos que suspender las ventas porque la gente no quiere pagar en efectivo", dice Carolina Rastori desde el mostrador de una perfumería.

Los comerciantes coinciden en señalar que desde que se anunciaron las medidas es mayor la cantidad de gente que opta por esta forma de pago electrónico: "Las ventas con tarjetas de débito subieron un 60 por ciento", graficó Graciela Buk, dueña de una casa de regalos situada en la calle Corrientes.

"Pasamos de cinco a cincuenta cupones diarios", calculó Leonardo Torres, encargado de una casa de deportes.

Norma Gadea tiene 52 años y mira libros a través de una vidriera. Es una de las personas que han empezado a utilizar el débito automático como alternativa frente a las restricciones. "Ahora no tengo otra opción", dice. "Hay momentos en los que se cae el sistema y estoy cansada de hacer colas en los bancos para pagar por este medio", indica, enojada.

"Usé la tarjeta por primera vez el lunes (último) para pagar el gas y todavía no pude hacerlo; hace un rato intenté pagar en la peluquería", cuenta Marta Reverdito, una empleada de 55 años, mientras saca dos tickets de su cartera. "Acá tengo los papeles que muestran que no me tomaba la clave, y terminé pagando en efectivo", dice resignada.

Otra de las dificultades identificadas por los comerciantes es cierto desconocimiento de los consumidores sobre cómo funciona el mecanismo.

"La mayoría no sabe su número de cuenta (necesario para concretar una compra) y lo confunde con el número que figura en su tarjeta", explica Gloria Méndez, responsable de una casa de regalos. "Hay demoras porque la gente todavía no se maneja bien", reconoce.

Algunos negocios aún no ofrecen hacer compras con débito automático, pero iniciaron los trámites para instalar las Posnet . "Nosotros lo solicitamos el martes. La empresa dice que tarda entre 15 y 20 días, pero sabemos que, por la gran demanda, va a demorar más", comenta José Franchini, empleado de un autoservicio.

Postales de un día agitado

La bancarización forzosa, que tiene al país pendiente de la cotización del dólar y de los trámites bancarios, sigue plagada de inconvenientes. Los lectores de tarjetas de débito (llamados Posnet) no reconocen en algunos casos al cliente y en otros al vendedor. Algunos bancos, como el Provincia, en Mar del Plata, intentaron aliviar las largas esperas de la gente y enviaron a sus empleados a servir un tentempié.

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