Es tiempo de revisar los métodos

Alfredo Leuco
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18 de octubre de 2006  

Lo más grave es la impunidad. Esa peligrosa mancha que va tapando la legalidad y que va deteriorando los mecanismos republicanos. La impunidad de un patotero al que no se le mueve un pelo a la hora de sacar su pistola y disparar frente a una cámara de TV en vivo y en directo. Parece que algunos interpretan que es gratis ser violento para los kirchneristas.

Es fácil sentir ese clima si Luis D Elía ni siquiera es citado por la Justicia a pesar de haber tomado nada menos que una comisaría o si Sergio Muhamad no es convocado ni por curiosidad por un juez después de haberle sacado la gorra a un policía y liderado un grupo de choque.

Nada les pasó a ellos. ¿Tendrá problemas con la Justicia quien ayer pudo haber cometido un asesinato en la quinta donde en forma patética Antonio Cafiero dijo que "los restos del general ahora descansarán en paz"?

Hay una sociedad que empieza a acostumbrarse a ver como natural que un secretario de Estado saque una pistola y la ponga sobre la mesa para negociar con empresarios. Y ni ese secretario lo desmiente y los empresarios miran para otro lado.

En Misiones la gente que respalda a monseñor Piña se cansó de denunciar agresiones y persecución del gobierno de Rovira. Un periodista televisivo de La Cornisa fue amenazado de muerte con una pistola. Pero parece que la máxima prostitución de la política, que podría resumirse en "a los amigos todo y a los enemigos ni justicia", comienza a multiplicarse.

Esa impunidad de ayer es la misma que tiene Hugo Moyano para bloquear empresas de prepo hasta conseguir lo que quiere, la misma que exhibe Gerardo Martínez para que sus muchachos sigan resolviendo las cosas a los tiros. Hoy, Moyano, Martínez, Guillermo Moreno, D Elía, Muhamad y Rovira son kirchneristas. Tal vez el Presidente debería revisar algunos métodos, agresiones verbales que enrarecen la convivencia y dar explicaciones. Para que no sea gratis ser violento y desterremos la impunidad de la Argentina. Quien quiera oír que oiga.

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