Ex guerrilleros, en silencio por Buenos Aires
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Entre el 9 y el 11 del actual deliberó en el hotel Crown Plaza Panamericano el 21º plenario de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América latina y el Caribe, que congregó a representantes de un amplio sector de la centroizquierda de la región.
Participaron partidos con representación parlamentaria o sin ella; algunos de sus delegados hasta no hace mucho fueron calificados como guerrilleros (por su beligerancia en favor de "la igualdad social y en contra del hambre de los pueblos y la corrupción de los gobernantes") y su presencia en Buenos Aires pasó inadvertida.
El día del comienzo de las deliberaciones, que presidió el titular del mexicano PRI, Mariano Palacios, propulsor de una tercera vía política regional (o sea, la equidistancia entre los extremos), y con la vicepresidencia del senador argentino Antonio Cafiero (PJ-Buenos Aires), los 95 participantes fueron agasajados por el Grupo Latinoamericano de Embajadores, en la residencia del representante de México, Eduardo Robledo.
Entre los asistentes nacionales, además del senador Cafiero, estuvieron el diputado Guillermo Estévez Boero (con ellos conversó animadamente el canciller, Guido Di Tella), Norberto La Porta y Juan Manuel Abal Medina. Refirieron concurrentes que éste no pudo sustraerse de recordar el largo tiempo que tuvo que habitar aquella casa de Belgrano en compañía de Héctor José Campora, hasta que el proceso militar les permitió viajar a México.
De todos lados
No fue el único personaje vinculado con los grupos guerrilleros que durante tres décadas hubo en América latina.
Del Uruguay, el general Líber Seregni, figura consular del Frente Amplio, y de El Salvador, Facundo Guardado, miembro conspicuo del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), que tuvo notoria participación en hechos resonantes hasta no hace mucho en su país y que en las elecciones de marzo próximo se postulará como candidato presidencial.
Otros de los asistentes a la reunión, en la que se sirvieron exquisitos entremeses y más que abundantes "margaritas", tequila (con su ritual de limón y sal), champagne y cerveza, fueron el nicaragüense Tomás Borge y el guatemalteco Rodrigo Asturias, o Gaspar Illon, nom de guerre tomado del personaje de un libro de su padre, el premio Nobel de Literatura Miguel Angel Asturias.





