Hacia la intermodalidad en el transporte

Joaquín Di Mario
Joaquín Di Mario PARA LA NACION
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16 de septiembre de 2020  • 17:08

La cuarentena cambió rotundamente nuestros hábitos y, entre ellos, los vinculados a nuestra forma de movilizarnos. Uno de los grandes desafíos que tenemos es pensar de qué manera se planificará nuestra movilidad, cuál es la mejor forma de desplazarnos en el corto y mediano plazo.

La intermodalidad es una alternativa no solo posible, sino necesaria. Esto se debe a que permite pensar en diferentes opciones de movilidad de acuerdo a las necesidades personales. En lugares como Santiago de Chile, Curitiba, Londres, Barcelona y Madrid, la intermodalidad resulta exitosa y sin complicaciones.

Para lograr este objetivo es necesario que la coordinación institucional y privada funcione de manera mancomunada. Sin dudas, el equilibrio financiero de las empresas de transporte privado es fundamental. Al momento de diseñar estrategias, este factor determinará cuán viable es la intermodalidad en cada ciudad. Sobre todo, teniendo en cuenta que uno de los aspectos que urge resolver está vinculada a una de las preocupaciones más relevantes para los usuarios: lograr un sistema de tarifas al alcance de la ciudadanía. Esto se debe a que, para el 63,5% de los argentinos, la accesibilidad económica en el traslado es la principal preocupación.

¿Qué otras medidas son necesarias para su implementación? Por un lado, repensar la distribución del espacio urbano entendiendo la necesidad de una gestión integral que incluya metro, bicicletas, scooters, estaciones de carga, motocicletas y buses. En ese sentido, expandir la red de bicisendas y ciclovías no implica grandes inversiones y permite un mayor desplazamiento de los peatones, en comparación a los espacios donde prima el uso del automóvil. En paralelo, es necesario mejorar la infraestructura de estacionamiento de bicicletas en estaciones, o un servicio de préstamo en las mismas.

Entre las medidas que deben considerarse, está la de autorizar el traslado de bicicletas y scooters dentro de buses y metros, fijando un máximo por unidad y determinando, por ejemplo, cuántas bicicletas plegables pueden incluirse.

Además de los beneficios de la intermodalidad en la funcionalidad del transporte, este sistema abraza el equilibrio del medio ambiente. A menor cantidad de unidades de transporte que emitan dióxido de carbono, ciudades más limpias y sostenibles.

Aunque los beneficios de este sistema están confirmados, lo que aún queda en el tintero es el desafío más importante para analizar y proyectar su concreción: establecer una comisión de expertos en movilidad, derecho e inclusión que elaboren estrategias acordes a las necesidades.

CEO y Fundador de Ualabee

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