
José López dijo que la plata de los bolsos era "de la política", pero se negó a dar precisiones
Declaró en la causa por enriquecimiento ilícito y reiteró varias veces que temía por su vida; adujo que le habían entregado los bolsos para llevarlos al convento
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Con la declamada convicción de que si habla más de la cuenta lo matan, José López , el exsecretario de Obras Públicas preso desde hace dos años, afirmó que los bolsos con casi 9 millones de dólares que pretendía esconder en un convento no eran suyos, sino que pertenecían a "personas vinculadas a la política" a las que se negó a identificar. Después dijo que cuando los llevó a General Rodríguez era vigilado por tres hombres de seguridad que iban en un auto y una moto y que eran los que le habían dado esos billetes.
José López declaró en el juicio oral que se le sigue por enriquecimiento ilícito, en el que debe responder por su casa con amarra de Dique Luján, en Tigre, el departamento donde vive su hija y los 9 millones de dólares.
El exfuncionario es juzgado junto a otros seis imputados. Su exmujer y los acusados de ser sus testaferros, el contador Andrés Galera y el empresario Eduardo Gutiérrez, se negaron a declarar el martes último.
De campera beige, López se plantó en tono monocorde ante los jueces Ricardo Basilico, José Michilini y Adrian Grumberg. Adelantó que solo iba a contestar las preguntas de su abogada, Pamela Biserier, defensora pública oficial. Dejó atrás los momentos en que lo asistió la "abogada hot" Fernanda Herrera, que terminó con poca ropa en "Bailando por un sueño". Incluso deslizó que esa letrada se la pusieron tal vez servicios de inteligencia para desviar la atención y atraerla sobre su caso.
"En primer lugar, quiero hacer saber que lo que voy a explicar ahora es la verdad. Y de lo que dije antes, solo es verdadero lo que voy a decir ante este tribunal. Por lo tanto, lo que no esté reiterado ni dicho en esta declaración que estoy haciendo debe considerarse como descartado, desmentido y sin valor alguno", aseguró López en el inicio de su declaración.
Ante los jueces dijo que estando en Montevideo, como legislador del Parlasur, le avisaron que lo estaban vigilando servicios de inteligencia. Dijo que lo citaron en una reunión de la que no dio detalles por miedo, en la que le ordenaron "que estuviera a disposición para realizar diligencias" que le irían diciendo. La única que le asignaron fue transportar los bolsos. "El dinero no era mío. Cuando antes dije que era de la política es porque así me lo indicaron, pero lo que quise decir es que ese dinero es de personas vinculadas a la política de las cuales no puedo hablar. No es una persona, sino varias, y yo mismo no sé quiénes son todos ni quiero saberlo", declaró.
La misión era entregar los bolsos en el convento y de allí se iba a ir retirando la plata para darle otro destino, aseguró. Insistió en que llegó al convento escoltado por tres personas a las que no conocía, "de seguridad", que fueron las que le entregaron el dinero y lo siguieron todo el camino a modo de control.
Dijo que se arrepentía de no haber tenido la fortaleza para haber resistido las presiones que sufrió y sostuvo que su mujer pensaba que se iba a quitar la vida.
Su abogada Pamela Biserier, defensora pública oficial, trató de ayudarlo con las preguntas, pero López se mostró hosco y hasta parecía que se resistía a dejarse auxiliar.
-¿Antes de venir del penal aquí a declarar sufrió presiones?
-(Largo silencio) No puedo responder.
-Dijo que el dinero es de personas vinculadas a la política, ¿se refiere a funcionarios, actuales o anteriores?
-No puedo contestar.
-¿Nos podría precisar si son operadores políticos o del sector privado, nacionales o extranjeros?
-No puedo contestar.
-¿Cuántos son en número?
-No quiero, no lo puedo dar.
-¿Por qué le encomendaron traer el dinero?
-Me usaron como chivo expiatorio. Como una maniobra distractiva para poner la atención pública en otro lugar, agregando ridiculeces inexplicables y yo no tuve otra alternativa que obedecer.
-Con relación a los 100.000 dólares que estaban en el bolso con una faja de la Reserva Federal de los Estados Unidos, en un paquete termosellado, ¿ese dinero era parte de las sumas que le dieron los tres desconocidos o provenía de otro origen?
-No puedo contestar esa pregunta.
-¿En qué lugares estuvo y qué otras personas vio ese mismo día de los bolsos?
-No quiero contestar más preguntas. No voy a declarar más.
Y nadie lo sacó de su negativa. Ni el fiscal Miguel Ángel Osorio, que se quedó con dudas e incredulidad, ni los propios jueces. Ni que hablar de su defensora, que buscaba proteger sus intereses, pero el miedo que dijo López que sentía pudo más.



