
Asumió como secretario de Trabajo en marzo, pero asesora al Gobierno desde diciembre, cuando aún estaba en la compañía de Paolo Rocca; hábil negociador y discípulo de un duro del derecho laboral, tiene buena sintonía con la CGT y las empresas
Era mediados de marzo y Julio Gabriel Cordero caminó desde su casa hacia la estación Devoto. Abordó un tren de la línea San Martín con destino a Retiro. Al llegar, cruzó a pie la avenida del Libertador y enfiló hacia la sede del Ministerio de Capital Humano, en Carlos Pellegrini y Juncal. Vestía traje oscuro, camisa y corbata, y era uno más en medio del hormiguero de gente que resulta ser esa zona un día hábil. Esa mañana se había concretado su designación como secretario de Trabajo en el Boletín Oficial.

