Kirchner reaviva la tensión con EE.UU.

Dijo que el enviado de Obama "se cree que aún existen los virreyes" y acusó a Washington de generar "inseguridad jurídica en el mundo"
Juan pablo Morales
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20 de diciembre de 2009  

Néstor Kirchner se acercó al atril, recorrió con la mirada a los congresales peronistas y buscó hacer evidente su principal interés discursivo: tensar aún más la relación con los Estados Unidos. "¡Este señor que se llama Arturo Valenzuela cree que todavía existen los virreyes!" cuestionó, sin vueltas, en medio de habitual repaso elogioso de la gestión oficialista. "Es lamentable y una falta de respeto que un funcionario diga eso", se quejó.

Caía al mediodía en el caluroso Polideportivo de Caseros. El ex presidente reaparecía como líder justicialista y capitaneaba el cierre del Congreso del PJ bonaerense. Un encuentro que usó para improvisar otro duro discurso contra el subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado norteamericano, que la semana pasada se había referido a la "inseguridad jurídica" de la Argentina. Kirchner ayer fue duro con Valenzuela. Pero también culpó expresamente a los Estados Unidos de ser el principal culpable de generar "inseguridad jurídica en el mundo".

"¡Desde este congreso del PJ debemos decirle a Velenzuela que la pérdida de seguridad jurídica la han hecho ellos! ¡Acá y en el mundo!", exclamó Kirchner, mientras levantaba el volumen de los cuestionamientos. "Todos tuvimos que soportar la crisis; la caída de las instituciones financieras más grandes del mundo; millones de ahorristas que perdieron todo; millones de norteamericanos que se quedaron sin trabajo", argumentó. Terminó la embestida hablándole otra vez a Valenzuela: "Así que, querido subsecretario, empiece mirando por casa qué seguridad jurídica y económica le brinda a sus ciudadanos. Y después venga a la Argentina todo lo que quiera. Pero entienda que este es un país justo, soberano, libre e independiente".

Un grupo de congresales bonaerenses empezó a aplaudirlo con efervescencia. Otro se abstuvo. Por primera vez desde la derrota del 28 de junio ayer se contagiaron ciertas muecas de incomodidad. Sobre todo de algunos enviados de los caciques del conurbano. Los mismos que motorizaron una suerte de rebelión gestual contra el liderazgo irrestricto de Kirchner (de lo que se informa por separado).

Pero el ex presidente ayer gambeteó los reclamos, manejó los tiempos partidarios (le alcanzó para imponer a las autoridades del congreso) y se concentró en las críticas que había preparado para el cierre.

¿Quién debe ser el técnico de la selección argentina?

Entró al Polideportivo a las 12.25, cuando el expeditivo orden del día ya había sido votado. Se hizo esperar después de la presentación como el conductor del diputado José María Díaz Bancalari. Subió al escenario y saludó a intendentes y legisladores, acompañado del gobernador Daniel Scioli, que ayer dio otra muestra pública de alineamiento. "Hemos escuchado de inseguridad respecto a las inversiones. Nunca la provincia abrió tantas fábricas como con este proyecto político. Solamente empresas norteamericanas hay 100 en la provincia", dijo envalentonado, cuando le tocó hablar. Un rato antes había enumerado ante el ex presidente el detalle de su línea argumental.

El jefe peronista al final profundizó las críticas, a su estilo. Y agigantó la embestida que esta semana habían iniciado la Cancillería, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Justicia.

Minimizar críticas

Cuando terminó con eso, se dedicó a otra preocupación: tratar de minimizar con elogios las críticas que habían trascendido en contra del gobernador, por sus fallidas políticas de seguridad. "Hay que apoyar a Daniel para que tome las medidas que tiene que tomar", dijo. Y lo miró antes de seguir: "Está consolidando la gobernabilidad con mucha fuerza".

Para terminar mantuvo los ejes usuales de sus diatribas. Repasó medidas y denunció que "sectores concentrados de la economía y de los medios tratan de forzarle a la Presidenta decisiones en contra del mandato por el cual la habían votado". Sobre el final, dio pistas sobre el futuro: "En 2011 vamos a profundizar tres veces más el cambio de la Argentina".

Sorpresivo respaldo a la Corte Suprema

  • Luego de una semana de cuestionamientos de los jueces de la Corte Suprema de Justicia Carmen Argibay y Carlos Fayt al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el diputado Néstor Kirchner elogió ayer la independencia del tribunal, "más allá de que algunos puedan estar de acuerdo o no", dijo. También recordó presiones de la anterior Corte Suprema y destacó haber podido construir a la actual. "Cuando apenas asumí el 25 de mayo de 2003, recibí presiones y la primera de ellas fue de la anterior Corte Suprema de Justicia, que quería dolarizar la economía, pero le dijimos que no y pudimos construir una Corte independiente", enfatizó.
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