Machinea acusó a Duhalde de hacer "oportunismo político"

El ministro atacó al ex gobernador, que dijo estar "listo para ser presidente".
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25 de octubre de 2000  

El ministro de Economía, José Luis Machinea, acusó ayer al ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde de hacer "oportunismo político" y de ser uno de los dirigentes opositores que "intentaron debilitar al Gobierno".

Visiblemente enojado, el funcionario respondió así a apreciaciones del dirigente justicialista, que admitió que está "preparado" para ser presidente de la Nación el año próximo "pero no tengo muchas ganas", al confirmar que el peronismo trabaja en una "hipótesis" de adelantamiento de elecciones presidenciales.

Duhalde, en declaraciones al programa "La cornisa", que se emite por Radio Uno, dijo ayer por la mañana que "existe un 50 por ciento de probabilidades de que se produzca un caso de acefalía en el Gobierno".

"Es obvio que hubo gente que intentó debilitar al Gobierno la semana pasada a partir de una realidad que era un ruido, una situación política que teníamos y que, por suerte, el Gobierno ha podido solucionar. Y Duhalde fue uno de ellos", declaró Machinea.

En su crítica a Duhalde, el ministro agregó:"Participó del gobierno anterior y está haciendo comentarios, no solamente en temas económicos, donde no tiene demasiada autoridad, sino en el terreno político. Esto me parece, por lo menos, oportunismo político".

También el ministro del Interior, Federico Storani, cargó duramente contra el ex candidato presidencial del justicialismo. Lo calificó de "irresponsable", y señaló:"Es imposible vivir en un clima de histeria colectiva, como está ocurriendo ahora, con todo tipo de versiones irrespetuosas".

El sábado último el presidente Fernando de la Rúa había denunciado una campaña de desestabilización (un "golpismo oculto"), desde sectores políticos que no identificó, pese a que el nombre de Duhalde y el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, aparecen como los principales aludidos.

Este último había sido acusado de "desestabilizador" por la ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide.

Disposición

Ayer, Ruckauf volvió a dividir aguas en el gobierno nacional, al decir que tendía la mano al Presidente y al mismo tiempo fustigar a algunos de sus colaboradores.

"Señor Presidente de la Nación, la mano está tendida más allá de los agravios de algunos de los colaboradores, que sabemos, lo hacen por incapacidad e incompetencia", puntualizó Ruckauf por la mañana, al poner en funciones a Eduardo Amadeo, como secretario de Prevención contra la Drogadicción en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno bonaerense.

Ruckauf aseguró que está dispuesto a apoyar las nuevas medidas económicas y que no pondrá trabas a las propuestas del Presidente.Además, negó de plano que cuando De la Rúa habla de intento de "golpismo encubierto" se refiera a su persona.

"No, el Presidente me lo aclaró ayer a la tarde", respondió a las preguntas del periodismo.

Ruckauf, por otra parte, negó haberse reunido con el ex presidente Carlos Menem y dijo que espera verlo el 1º de noviembre en La Rioja.

"Mala fe"

Entre los funcionarios que denunciaron una campaña desestabilizadora se sumó el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo. Sin dar nombres en forma directa, criticó al peronismo, tras la reunión del gabinete nacional.

"Hay una absoluta mala fe de alguna gente en los juicios sobre la acción del Gobierno o sobre algunas decisiones que se tomaron en el ámbito económico", sostuvo.

De todas maneras, Colombo apuntó a Duhalde y señaló que las críticas "fueron hechas por dirigentes que entregaron la provincia de Buenos Aires en Estado prácticamente de quiebra".

El fuego cruzado entre aliancistas y justicialistas siguió ayer todo el día. Otro que apuntó contra la coalición gobernante fue el senador Antonio Cafiero (PJ-Buenos Aires), al afirmar que "la Alianza se terminó con la salida de Carlos Alvarez".

Luego apeló al acervo popular para definir a la Alianza: "Se parece a la cucaracha, porque le falta una patita para poder caminar", sentenció.

"Para mí la Alianza se terminó con la salida de Chacho (Alvarez), pero yo no declararía la muerte anunciada del Gobierno", aseguró el veterano dirigente, tras aclarar que le "cuesta, como argentino, tener que admitir la inviabilidad de esta administración".

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