Masivo cacerolazo nacional contra el corralito bancario

La protesta transcurrió en paz hasta la medianoche; después hubo incidentes en la Plaza de Mayo
La protesta transcurrió en paz hasta la medianoche; después hubo incidentes en la Plaza de Mayo
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26 de enero de 2002  

El cacerolazo nacional convocado por pequeñas asociaciones vecinales para protestar contra el corralito bancario, los altos costos de la política y la continuidad de los miembros de la Corte Suprema se cumplió en paz en más de 100 ciudades de todo el país, pero pasada la medianoche un grupo de manifestantes comenzó a enfrentarse con la policía en el centro de Buenos Aires.

A pesar de la lluvia que arreció en la Capital, más de 10.000 personas se acercaron a la Plaza de Mayo, provenientes de distintos barrios porteños, con cacerolas, banderas argentinas y carteles escritos a mano, con consignas de rechazo a la clase política y a las restricciones que mantienen encerrados los ahorros en los bancos.

Con la plaza casi vacía, la policía empezó a reprimir con gases lacrimógenos y balas de goma a unas 100 personas (encapuchados, muchos de ellos en moto) que lanzaban piedras hacia los vallados de protección. La batalla continuaba bajo la lluvia, pasada la 0.30. Carros hidrantes de la policía circulaban por los alrededores de la plaza con la intención de dispersar la revuelta.

El anuncio anticipado de la manifestación, en contraste con las protestas espontáneas que en los últimos 45 días apuraron el final del mandato de los presidentes Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá, había hecho temer al gobierno de Eduardo Duhalde que se produjeran graves hechos de violencia callejera y que se agravara la tensión social.

Por eso dispuso un fuerte dispositivo de control policial en los alrededores de la Plaza de Mayo, en las sedes de embajadas y en los principales bancos porteños.

"No queremos otro viernes negro", había dicho el vocero presidencial, Eduardo Amadeo, por la mañana, tras anunciar que más de 1000 policías serían asignados a proteger los bienes del Estado y de particulares de eventuales actos vandálicos.

Desde las 20, hora fijada para el inicio del cacerolazo, los vecinos que decidieron sumarse a la manifestación mostraron su intención de quejarse en paz.

Rosario, Córdoba, Mendoza y La Plata fueron algunas de las ciudades donde más se sintió la protesta, aparte de Buenos Aires, donde hubo asambleas en las esquinas céntricas de todos los barrios, en especial en Caballito, Almagro y Palermo.

El presidente Eduardo Duhalde siguió el transcurso de los hechos por televisión, desde la residencia presidencial de Olivos.

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