Menem descargó una batería de críticas contra el Gobierno

Volvió a definirse en favor de la dolarización de la economía
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11 de diciembre de 2001  

Con durísimas críticas y mayor ironía, el ex presidente Carlos Menem atacó al Gobierno horas después de que el presidente Fernando de la Rúa hizo pública su intención de acercarse al titular del PJ.

"Este será un gobierno lento para tomar decisiones, pero habrá que reconocerle que tiene una enorme velocidad para destruir...", dijo Menem entre aplausos de allegados al presentar su libro "El camino de la victoria", en el hotel Castelar.

Menem dejó en claro una vez más que, a su entender, debe avanzarse hacia la dolarización, con la idea de construir la base de la unidad monetaria continental. También tuvo referencias de acercamiento hacia la Iglesia, al rechazar la clonación humana y definir una postura antiabortista. Pero en sus frases leídas lo más interesante pasó por sus opiniones contrarias al Gobierno.

"Pasaron dos años, parece una década, una eternidad", arrancó y definió: "De entrada mostraron que eran incapaces hasta para vender un avión. Pero antes supieron vender una tranvía llamado Alianza".

La coalición que llevó al gobierno a De la Rúa quedó reducida a una bolsa de boxeo para los golpes de Menem: "En la práctica demostraron ser la Alianza para el desempleo, la ignorancia y la injusticia. Despilfarraron el prestigio y la ubicación conseguida por la Argentina en la década anterior".

De manera permanente, Menem buscó asociar el panorama económico actual con los tiempos de la hiperinflación que consumieron a Raúl Alfonsín. "Las circunstancias nos obligan a tomar protagonismo en la tarea que el Gobierno no sabe, no quiere o no puede realizar: unir a los argentinos".

Y devolvió gentilezas al Presidente: "La herencia que nos van a dejar parece el resultado de un campo de batalla".

No devaluar

Por un rato, Menem dejó de lado las críticas al Gobierno y fijó posición ante algunas dudas de las últimas horas: "Dijeron que Menem se bajó de la dolarización. Mentira. Desde enero del 99 dijimos que había que avanzar hacia una moneda única en el nivel continental. La soberanía no pasa por una moneda, pasa por la felicidad y grandeza del pueblo argentino".

En favor de la dolarización, entonces, Menem marcó distancia de la devaluación: "Lo peor que podría pasarle a la Argentina es una devaluación. La devaluación sería una catástrofe para el país".

Dolarización y fuerza política son la receta menemista. "Sabemos que con la dolarización sola no alcanza para remontar la crisis, porque esta crisis es eminentemente política. Si no reconstruimos el poder político, ninguna medida económica servirá."

Fue más allá Menem con su idea-fuerza: "La economía debe estar detrás de la política".

Y de paso se mostró como padre único de la convertibilidad -"es nuestra y no de otro"-, para ratificar su opinión de que los economistas deben encolumnarse detrás de un sólido poder político para trazar un plan perdurable.

Se mostró partidario de profundizar las relaciones estratégicas con los miembros del Mercosur, al mismo tiempo que puso al ALCA como futuro tan inevitable como deseable.

El águila ha llegado...

En la parte final de su discurso, Menem regresó a dos imágenes en las que se siente muy cómodo. Primero volvió a identificarse con un águila que vuelve después de un reposo en las alturas... Luego apeló al recuerdo con la frase usada durante el primer tramo de su gobierno: «Es tiempo de volver a decir: "Argentina, levántate y anda...»"

Menem afirmó que el PJ no "asistirá pasivamente al derrumbe del país", mientras el Gobierno "prepara sin pausa este naufragio en el mar de la ingobernabilidad".

Con la pirotecnia verbal deslumbrando a sus fieles, Menem prepara el terreno para entrar en contacto con el Gobierno desde una posición que lo muestre públicamente enfrentado con la tarea de la administración De la Rúa.

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