Moneta se despega de la firma The Old Fund y resurgen las dudas sobre su financiación

El banquero no ejecutó una fianza de 35,5 millones de pesos y con ello se alejó de la empresa de Vandenbroele; el documento había sido cuestionado judicialmente
Hugo Alconada Mon
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12 de octubre de 2013  

Mientras el vicepresidente Amado Boudou asume las riendas formales del poder, el misterio alrededor del caso Ciccone crece. A dos meses de vencido el plazo para que Raúl Moneta, el supuesto financista del desembarco de Alejandro Vandenbroele en la ex Ciccone, pudiera quedarse con las acciones de la imprenta, eso no ocurrió. Y sus verdaderos dueños siguen envueltos en las sombras.

Moneta cuenta con supuestos documentos que en teoría lo habilitarían a reclamar $ 35,5 millones o, en caso contrario, a cobrarse con las acciones de la imprenta. Esa opción quedó habilitada desde fines de agosto, pero los abogados y ejecutivos del ex banquero aún no la ejecutaron.

Esa opción surge de una serie de papeles que Moneta presentó ante la Justicia y con los que procuró demostrar que le había prestado esos $ 35,5 millones al misterioso fondo The Old Fund para financiar su irrupción en Ciccone, con Vandenbroele al frente.

Esos documentos, sin embargo, pronto resultaron cuestionados por todas las partes, que los consideraron falsos o cuanto menos antedatados, o los atacaron por supuestas nulidades.

Así, los abogados que representan en el concurso de la ex Ciccone al Ministerio de Economía como ente a cargo de la intervención oficial negaron "enfáticamente" que existan constancias de esas supuestas garantías en los libros de la imprenta.

Por su parte, la unidad fiscal antilavado que por entonces lideraba el fiscal de la Casación Penal Raúl Plee, analizó esas garantías justo antes de que lo removieran del caso y de la unidad. Estimó que esos documentos podrían estar antedatados "más de un año y un mes". Así, aunque aparecen fechados el 27 de julio de 2011, recién se certificó la firma (y se dio fecha cierta al instrumento) el 7 de septiembre de 2012 -cuando el escándalo por Ciccone llevaba más de siete meses-, por el escribano habitual del Banco Macro, de Jorge Brito.

El titular del Macro concentra la mirada de los investigadores que sospechan que podría ser el verdadero financista por detrás de Moneta.

De hecho, un ex ejecutivo de su banco, Máximo "Macho" Lanusse, actuó en la imprenta como el número dos de Vandenbroele, en tanto que una cooperativa que aportó otros $ 29 millones también muestra una notable cercanía con el Macro, según informó a la Justicia penal el Inaes, el organismo estatal que debe regular y controlar a ese tipo de entidades en teoría sin fines de lucro.

Los Ciccone, en tanto, reclamaron a la Justicia que declare nulas e ineficaces esas fianzas. Y el síndico del concurso, Martín Stolkiner, quien debe velar por el patrimonio de la imprenta durante el concurso concluyó que esas garantías, de ser reales, son "ineficaces de pleno derecho" y que Vandenbroele tenía prohibido, por ley, firmar.

De todos modos, el "caso Ciccone" registró otra vuelta de tuerca el 27 de septiembre pasado, cuando el juez del concurso, Javier Cosentino, declaró la inconstitucionalidad parcial del proceso de intervención y expropiación de la ex Ciccone, con dardos al Ministerio de Economía y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Para entonces había transcurrido un mes desde que Moneta quedó habilitado para avanzar sobre las acciones de la ex Ciccone o sumarse al proceso concursal. Pero ni el ex banquero -que afronta serios problemas de salud-, ni su familia, abogados o ejecutivos recorrieron esa senda.

Cerca de Moneta confirmaron que "no se ejecutaron las fianzas", aunque recordaron el amparo que iniciaron el 10 de abril pasado en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal N° 5. Allí, los letrados procuran proteger activos de la imprenta para, llegado el caso, algún día cobrar esos supuestos $ 35,5 millones. Pero no van por las acciones que estaban prendadas.

Ese amparo, sin embargo, dio sus primeros pasos antes de quedar envuelto en una madeja junto a los amparos presentados en el mismo fuero por Vandenbroele por The Old Fund -en el que tampoco aparecen los dueños de ese fondo- y la familia Ciccone, por el 30% de las acciones que retienen de la imprenta.

Con sus respectivos jueces sin deseos de asumir la instrucción de esos amparos, dos salas de la Cámara Federal del fuero evalúan, desde hace semanas, si unifican los reclamos en un solo expediente y, de ser así, qué magistrado deberá tramitarlo, lo que acentúa el malestar junto a Moneta. "Es un escándalo, nadie quiere agarrar el amparo. Deberían tener más coraje", dijeron a LA NACION.

El debate por la garantía

Un nuevo misterio envuelve el caso de la imprenta

  • Financiamiento

    El banquero Raúl Moneta alega que le prestó $ 35,5 millones a The Old Fund para financiar la irrupción de Vandenbroele al frente de la imprenta Ciccone
  • Sin constancias

    El Ministerio de Economía, a cargo de la intervención en la empresa, negó que existan constancias de esas garantías
  • Antes de tiempo

    El ex fiscal Raúl Plee estimó que los documentos podrían estar "antedatados por más de un año y un mes"
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