
Negó la Corte la extradición de Astiz por las monjas francesas
El tribunal instó a que "se adopten las medidas necesarias" para acelerar el proceso judicial en su contra
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La Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió hoy declarar improcedente el pedido de extradición formulado por Francia respecto de Alfredo Astiz por los delitos de complicidad en la detención ilegal seguida de torturas de Alice Domon y Léonie Duquet, dos monjas francesas, en la última dictadura militar.
El fallo fue firmado por Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Eugenio Raúl Zaffaroni.
El Tribunal consideró que la jurisdicción penal argentina se está ejerciendo contra Astiz por los delitos y víctimas mencionados, sobre la base del principio de territorialidad. El proceso tramita ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Federal N°5, y actualmente se encuentra en etapa de juicio oral.
Asimismo, dispuso dar cuenta de lo resuelto para que se adopten las medidas necesarias para sortear las dificultades operativas que puedan demorar el avance del proceso sustanciado en jurisdicción nacional contra Astiz por los hechos en los que se sustentó el referido pedido de extradición.
El juicio contra Astiz y otros 17 represores de la ESMA "se desarrolla luego de que fueran removidos los obstáculos que impedían el ejercicio pleno de la jurisdicción de la República Argentina para investigar y, en su caso, sancionar a los responsables de las graves violaciones a los derechos humanos registradas entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983", sostuvo el fallo.
Esos obstáculos, añade, "fueron superados luego de la sanción de la ley 25.779, que declaró insanablemente nulas las leyes 23.491 y 23.521, y cuya validez constitucional fue afirmada por la Corte Suprema en el fallo «Simón»".
Domon y Duquet fueron secuestradas en diciembre de 1977 junto al llamado grupo de la Santa Cruz, la iglesia de la congregación pasionista donde funcionaban las primeras Madres de Plaza de Mayo, también secuestradas en un operativo donde Astiz se hizo pasar como familiar de un desarapecido para identificar al grupo.
El reclamo por la aparición de las religiosas fue asumido desde un primer momento por el gobierno de Francia, que no sólo realizó gestiones diplomáticas sino que designó un abogado en la causa, ahora en etapa de juicio oral.


