Nepotismo, la tentación eterna de los gobernadores argentinos
La mayoría de ellos ubica a sus familiares cercanos en puestos clave de poder
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Ya lo decían los integrantes de los Campanelli, la inolvidable tira televisiva de la década del sesenta, y bien podrían repetirlo hoy. Es que para la política argentina, o por lo menos para buena parte de sus protagonistas, lo primero fue, es y seguirá siendo "la familia".
Definitivamente, el polémico gobernador misionero Carlos Rovira no está solo en su tendencia al nepotismo. El mal parece endémico y lleva a muchos mandatarios provinciales a confiar, ante todo, en integrantes de su familia, y otorgarles puestos en la conducción política y administrativa.
En Tucumán, por ejemplo, son incontables los parientes del gobernador hiperkirchnerista José Alperovich que se desempeñan en la función pública. La esposa del mandatario, la diputada nacional Beatriz Rojkés, sería candidata a legisladora provincial en los comicios del año próximo. Su hermano, Carlos Rojkés, es representante en el Banco del Tucumán. Su hermana, Silvia Rojkés, es la titular del Instituto de Acción Cooperativa. El primo hermano de Alperovich, Benjamín Bromberg, representa a Tucumán en Buenos Aires. La lista también incluye un primo y al yerno del gobernador.
En Formosa, otro bastión kirchnerista a cargo de Gildo Insfrán, se mezclan desde hace mucho negocios, poder y parentesco. Carlos Insfrán es, a la vez, hermano y asesor del mandatario formoseño, mientras su esposa, Teresa Baldús, fue denunciada por el senador radical Luis Petcoff por ser primera accionista de Baldús Combustibles, proveedora provincial.
Otra provincia donde familia y poder están absolutamente imbricados es el San Luis de los Rodríguez Saá. Al margen de gobernar la provincia durante los últimos 23 años, el gobernador Alberto Rodríguez Saá y su hermano, el ex presidente y hoy senador Adolfo Rodríguez Saá, han ubicado a familiares e íntimos en lugares de trascendencia. Un breve repaso: Zulema Rodríguez Saá, hermana del binomio, es asesora personal del senador; Feliciana Rodríguez Saá, hija de "el Adolfo", dirige el Diario de la República , único medio escrito provincial; Graciela Mazarino es cuñada y multiministra del gobierno provincial; María Antonia Salino, ex esposa de Alberto Rodríguez Saá, es funcionaria y legisladora provincial.
Deformación
Sin salir de Cuyo, el apellido Gioja y el poder en San Juan también parecen sinónimos. El gobernador José Luis Gioja tiene a sus hermanos César y Juan Carlos ocupando bancas en el Senado y la Cámara de Diputados, respectivamente. Uno de sus hijos dirige la Casa de San Juan y otro, Gastón, maneja un conglomerado de medios de comunicación. "En San Juan se ve claramente la deformación de la democracia, una modalidad populista y conservadora que se da en otras partes del país", afirmó a LA NACION el dirigente radical Juan Minguez.
El gobernador de La Rioja, Angel Maza, parece haber heredado del ex presidente Carlos Menem la predilección por tener familiares cerca. Su hermana Ada es senadora nacional; su hermano Jorge es presidente del Consejo de Políticas Sociales; otra hermana, Adriana, es funcionaria en el Ministerio de Educación. El hermano mayor, Carlos Maza, fue representante del Banco Mundial y actualmente es coordinador de Control de Emergencias.
El gobernador pampeano Carlos Verna no tiene familiares en el gobierno, aunque instaló amigos en varios cargos. Quien más allegados y parientes tiene en el poder es el ex gobernador y actual senador Rubén Marín. Su hija Varinia Lis fue prosecretaria de la Cámara de Diputados. Otras dos hijas manejan una empresa de publicidad que factura al gobierno provincial.
En Santa Fe, el gobernador, Jorge Obeid, tiene a su hija, Alejandra, en la secretaría privada de la gobernación, y a su primo, Luis El Halli Obeid, como interventor en la Empresa Provincial de la Energía (EPE).
El gobernador cordobés José Manuel de la Sota también acostumbra a trabajar fuera del despacho. Su ex esposa, Olga Riutort, fue su mano derecha, y su actual pareja, Adriana Nazario, es ministra de la Producción.
Su rival, el intendente de Córdoba Luis Juez también tiene a su hermano Daniel como secretario sin cartera.
Otra primera dama provincial con poder es Cristina Cremer -la esposa del gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti-, que dirige el Instituto Provincial de Discapacidad, aunque tuvo otras funciones. Su hija, Florencia Busti, es coordinadora de Planes Sociales del Instituto Provincial de discapacidad.
Silvia Romero, la hermana del gobernador de Salta, Juan Carlos Romero fue diputada provincial y trabaja en el Ente Regulador de Servicios Públicos. Su sobrino Roberto es coordinador de Relaciones Institucionales y dirigente juvenil.
Pero la tentación nepotista no es privilegio exclusivo del peronismo. Lejos de Kirchner, el gobernador radical del Chaco, Roy Nikisch, tiene a su esposa, Sofía Naidenoff, bien cerca: es la subsecretaria de Ciencia y Tecnología.
El neuquino Jorge Sobisch le hizo un lugarcito a su mujer, Liliana Planas, a cargo del programa provincial de becas para estudiantes, un puesto ad honórem. El secretario general de la gobernación, Rodrigo Salvadó, es sobrino político de Sobisch.
¿Cómo explicar el fenómeno? Para el politólogo Sergio Berensztein, "el nepotismo no es un fenómeno nuevo, hay una larga tradición que prioriza la lealtad por sobre el conocimiento". Según el director de Poliarquía y profesor de la Universidad Di Tella, "es la expresión de falta de profesionalismo en decisiones políticas y administrativas", afirmó a LA NACION.
Cuando se menciona que también el Presidente tiene una hermana (Alicia) ministra, su esposa Cristina como senadora y un hijo (Máximo) como eventual candidato a intendente de Río Gallegos, Berensztein prefirió la prudencia. "Alicia y Cristina están allí por mérito propio. Creo que están más capacitadas que el Presidente", ironizó. "El nepotismo fluye en democracias no desarrolladas, con burocracia y poco control", sostuvo.
Informe de los corresponsales del interior





