Oyarbide ya no es juez federal: el Presidente le aceptó la renuncia

En Facebook Macri dijo que lo hizo con "alivio" y que él sufrió en carne propia su "arbitrariedad"
Paz Rodríguez Niell
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15 de abril de 2016  

Norberto Oyarbide no es más juez. El presidente Mauricio Macri le aceptó ayer la renuncia como titular del Juzgado Federal N° 5, a su cargo desde hacía 21 años.

"Lo hago con doble sensación", dijo Macri cuando anunció, vía Facebook, que había decidido firmar el decreto de aceptación. "Alivio", por un lado: "Saber que este señor no va a fallar más nos debe dar una gran tranquilidad a todos". Por el otro, afirmó, la frustración de saber que así le evitaba el juicio político.

Macri se vio obligado a dar explicaciones porque su aliada Elisa Carrió, varios radicales e incluso algunos jueces le habían pedido que no le aceptara la renuncia. "La renuncia de Oyarbide, el juez más corrupto de la Argentina, prueba su acuerdo con Angelici. Veremos qué hace el Presidente. Esto se llama impunidad", había tuiteado Carrió, en línea con su acusación de que Daniel Angelici, presidente de Boca, en su rol de operador de Macri en Comodoro Py, había acordado con Oyarbide que, si renunciaba, lo dejarían ir en paz.

En su fundamentación de Facebook del decreto, el Presidente dijo que él había sufrido "en carne propia" la "discrecionalidad y arbitrariedad" de Oyarbide (lo tuvo procesado durante años en la causa por las escuchas ilegales), y afirmó: "Comparto la sensación de muchos de las ganas de que pase por el proceso de juicio político que venimos reclamando hace tiempo. El problema -agregó- es que sabemos que ése es un proceso largo y de resultado incierto".

En efecto, el macrismo parecía tener los votos para enviar a Oyarbide a juicio en el Consejo de la Magistratura, pero no eran votos propios. Iba a necesitar sí o sí el apoyo de al menos uno de los consejeros del bloque kirchnerista. Lo tuvo para citarlo como acusado (acompañó el académico Jorge Candis y el resto del Frente para la Victoria faltó a la reunión que trató el caso), pero el Gobierno entendía que nada le garantizaba que ese apoyo fuera a mantenerse en el tiempo. Y después de la acusación en el Consejo, faltaba todavía el jury en el Tribunal de Enjuiciamiento.

En los 40 años que llevaba en tribunales y los 21 como juez federal, Oyarbide había sobrevivido a todo: escándalos, decenas de denuncias de mal desempeño y hasta un juicio político del que se salvó a último momento, con un empate agónico que consiguió el PJ en el Senado (no existía todavía el Tribunal de Enjuiciamiento) el mismo día que en Nueva York caían las Torres Gemelas.

Durante los últimos años se había convertido en un juez muy útil para el kirchnerismo. Además de procesar a Macri, sobreseyó a Néstor y Cristina Kirchner en tiempo récord en la causa en su contra por enriquecimiento ilícito. En ese entonces, las denuncias contra él en el Consejo nunca prosperaron. Este año, con el nuevo gobierno, intentó acomodarse para no tener que irse. En febrero procesó a Ricardo Jaime por una vieja causa y a Amado Boudou por dádivas -en un fallo que ayer le anularon (ver aparte)-. Pero ya era tarde.

Ayer, Martín Irurzun, presidente de la Cámara Federal, designó a su reemplazante. Será otro juez federal de Comodoro Py, Marcelo Martínez de Giorgi. Mientras tanto, el Consejo deberá empezar los trámites para nombrar un nuevo juez.

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