Pago chico: se enojó Rodríguez Saá y "cercó" a un intendente

La trastienda de la política (y de los políticos)
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1 de septiembre de 2014  

Estancia Grande, la exclusiva localidad en la que vive el ex gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá, está convulsionada. Ricardo Videla, el intendente comisionado de esta localidad de poco más de mil habitantes, denuncia que un "golpe de Estado" está en marcha para sacarlo de su puesto. ¿A quien culpa? No al gobernador Claudio Poggi , que según denuncia le retacea los fondos para pagar comedores y otros gastos indispensables para el desarrollo de su gestión.

El destinatario de sus críticas directas no es otro que el ex gobernador y vecino, de quien era amigo personal hasta hace poco y que lo ayudó a ubicarlo en ese puesto. "Es increíble que quiera destruir lo que ayudó a construir", se quejan cerca de Videla, cuya amistad con el Alberto era tan fuerte que hasta le había presentado a su actual pareja, la modelo Delfina Frers.

Después de años de amistad, algo se rompió entre ambos, y el propio Rodríguez Saá le exigió en una reunión privada a Videla que se fuera de su cargo. "Tengo mandato hasta fin del año próximo y lo voy a cumplir", repite Videla, quien prepara una presentación al Tribunal Superior de Justicia puntano para dejar constancia de la situación, aunque con pocas esperanzas de éxito.

De los 17 millones de pesos de presupuesto que tiene el municipio, y que fueron acordados a principios de año, Videla sólo recibió algo más de cuatro millones, que utiliza para el pago de sueldos.

El resto de los gastos, incluído el dinero para que funcione una escuela para niños de bajos recursos que vive en las afueras de la localidad. están suspendidos.

Enojo: Granados llega con patrulleros, pero después se los lleva

Patrulleros para todos, pero sólo como muestra. Le pasó a Gustavo Bevilacqua, intendente de Bahía Blanca. El ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, llegó a su distrito y compartió un acto el mes pasado con él presentando seis nuevos patrulleros para afianzar la lucha por más seguridad en una de las ciudades más importantes de la provincia. Sin embargo, pocos días después, el propio funcionario llamó al intendente Bevilacqua para decirle que debía entregar los móviles, que el gobierno de Daniel Scioli los necesitaba para realizar otra presentación de entrega de patrulleros en otro distrito. Molesto, el jefe comunal le dijo a Granados: "¿Qué querés que haga? ¿Qué salga a patrullar con mi auto?!", se quejó el dirigente bahiense. Lo concreto es que no hubo caso: en lo que parece ser parte de un modus operandi, la gente de la provincia se llevó los autos y Bahía Blanca se quedó con la dotación anterior de móviles policiales. Si bien la decisión ya estaba tomada desde antes del episodio, Bevilacqua anunció poco tiempo después del incidente su pase a las filas del massismo, una decisión que le costó la expulsión del PJ.

En la etapa final de su gira por Tucumán, Jujuy y Salta, el fin de semana pasado, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, había decidido darse un "baño" de multitud en el partido de Los Pumas y en lugar de ocupar un lugar en el palco oficial, al que había sido invitado, tenía decidido instalarse en las tribunas del estadio Padre Martiarena, de Salta. Dicen en Pro que es parte su estrategia para reafirmar que es "lo nuevo" de la política y que se lo vea más con la gente que con los dirigentes. Una apuesta de bajo costo, dadas las características del público del rugby, pero que podría haber sido marketineramente muy rentable si los Pumas ganaban y que coronaría lo que sus voceros califican de un exitoso raid norteño. Al final, la tensión que rodeaba el desalojo del predio ocupado en Villa Lugano lo hizo retornar anticipadamente a Buenos Aires para monitorear la situación y le impidió comprobar el calor de la popular. En este fin de semana, Macri compensó la frustración con recorridas por Mendoza y La Pampa, donde tuvo encuentros personales con quienes pidieron conocerlo vía Facebook y dirigentes de Pro de esas provincias.

Griesa: Solanas y sus lugartenientes buscan una "tercera posición"

En tiempos de conflicto con los fondos buitre, buena parte de la oposición al Gobierno se manifestó en favor del pago a los holdouts, en contraposición con la postura del no pago de la Casa Rosada. Con el objetivo de mostrar una "tercera posición" ante el conflicto, Fernando "Pino" Solanas autorizó a Mario Cafiero, ex diputado y uno de los dirigentes de su mayor confianza, a presentar una propuesta diferenciada de la oposición y el oficialismo. ¿Cómo lo hizo? Una demanda que hoy presentará ante la Corte Suprema de Justicia, en la que pide que "se declare la nulidad de las prórrogas de jurisdicción a favor de tribunales extranjeros en materia de deuda pública", según explicó el ex diputado. La presentación busca declarar "nulos" los "procedimientos de los juicios en tribunales extranjeros y sus sentencias", incluida por supuesto la del juez Thomas Griesa que tiene en vilo al país. "Ante el desconcierto del Gobierno, que no sabe cómo arreglar el tema, y el de la oposición, que propone pagar como sea, pensamos que el lugar adonde se debe traer este tipo de conflictos es aquí, a la Argentina", afirmó el ex diputado y dirigente de confianza del senador y cineasta.

Obsesión: El Gobierno necesitaba futbol "sí o sí" el día del paro

En un mismo día, la AFA suspendió y reprogramó la cuarta fecha del torneo local por sus dudas sobre el alcance de la huelga que ese día organizó el sindicalismo opositor con Hugo Moyano (CGT), Luis Barrionuevo (Azul y Blanca) y Pablo Micheli, de la CTA opositora. Pero a los dirigentes deportivos, que intentan cubrir el vacío dejado por Julio Grondona al frente de la entidad, no les quedó más opción que acatar la última orden del Gobierno, su socio en la televisación de los partidos. "La fecha se juega sí o sí", exigió el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, a los azorados dirigentes del fútbol local. Y propuso como alternativa: "Si el paro se siente en Buenos Aires, llevemos los partidos a Chaco o a San Juan", dijo el jefe de Gabinete, que como antecedente futbolístico ostenta la presidencia del modesto club Sarmiento, de Resistencia. Al término de la reunión con el jefe de Gabinete, los dirigentes deportivos y los responsables de la seguridad en las estadios coincidieron, con mucha ironía, en una sola cosa: que Capitanich no tiene la menor idea de cómo se programa un partido de fútbol de primera línea en la Argentina.

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