Para Agúndez, era imposible revertir un hecho consumado

El bloque radical bajó la confrontación
Gustavo Ybarra
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1 de diciembre de 2001  

"No podíamos adoptar posturas de las que después hubiese sido difícil volver atrás, porque el Presidente tiene que seguir gobernando." Así explicó el jefe del bloque de senadores radicales, Jorge Agúndez (San Luis), la decisión de su bancada de dejar vacío el recinto de la Cámara alta como señal de rechazo durante la jura del peronista Ramón Puerta como presidente provisional del Senado.

Lejos de estar demasiado molesto, Agúndez se mostró más que comprensivo con la respuesta del Poder Ejecutivo ante una jugada anticipada por el justicialismo. Pero también dio una explicación un tanto insólita sobre la falta de reacción del oficialismo para retener el primer lugar en la línea sucesoria presidencial. "Era una cuestión tan obvia que, después, ya era tarde para revertir lo que era un hecho consumado", afirmó.

La continuidad de Agúndez como jefe de la bancada radical aún no fue confirmada aunque éste cuenta con amplias posibilidades de seguir al frente del bloque de la UCR en el nuevo Senado.

El legislador puntano intentó por todos los medios bajarle los decibeles a la polémica generada alrededor de la presidencia provisional. Hasta se permitió diferenciar "el sentimiento radical", de las necesidades del Gobierno, para justificar la disímil potencia que existió entre la respuesta del partido -que calificó como "un golpe institucional" la actitud del PJ-, y la de los funcionarios del Poder Ejecutivo que se resignaron ante la asunción de Puerta.

-¿Por qué el bloque radical se retiró del recinto y no dejó a alguien para responder al PJ?

-Esto lo decidió el bloque en varias reuniones y los justicialistas sabían de esta actitud. Es una decisión que se tomó para evitar fijar posiciones irreductibles, porque ante el hecho consumado (de la elección de un peronista en presidencia provisional) hay que seguir gobernando. Nosotros compartimos el sentimiento de la UCR cuando dice que es un golpe institucional, pero también hay que mirar al Gobierno, que tiene que seguir funcionando y no lo puede hacer en una situación de demasiada tirantez.

Es que se podía llegar a decir cosas de las que, después, hubiese sido difícil volver atrás. Por eso no podíamos hacer una discusión tan pública en un tema tan delicado. Además, pensamos que había que tener un grado de responsabilidad y de respeto hacia la gente que fue a ver a sus familiares jurar como senadores de la Nación.

-¿Cree que la decisión del PJ es un "golpe institucional", como lo definió la UCR?

-Tenemos la convicción de que esto fue un atropello, un despojo, porque ellos argumentaron que estaban legitimando la elección del 14 de octubre pero se olvidan de la de 1999. No respetaron una tradición legislativa, rompieron el código de honor de la integridad y continuidad de la fórmula presidencial. Creo que más que golpe institucional faltaron a la ética de la política de la sucesión presidencial.

-Sin embargo, el discurso partidario no coincide con la actitud del Poder Ejecutivo, que quiere desdramatizar la situación.

-La realidad es que tenemos que seguir legislando. Estamos entre la responsabilidad del partido y el sentimiento de todos los radicales que nos despojaron de una cosa que era obvia, y la responsabilidad del Presidente que tiene que seguir gobernando.

-¿Esto justifica la actitud tibia que tuvo el Poder Ejecutivo en la defensa de la presidencia provisional del Senado?

-Creo que la actitud del (Poder) Ejecutivo, después del hecho concreto y consumado, es de respeto a la ciudadanía. Responsable.

-Usted habló de la actitud tras el hecho consumado, ¿pero qué tiene que decir sobre la conducta del Gobierno en los días previos?

-Me parece que el Gobierno consideró que una cosa tan obvia no se podía consumar y, después, se vieron sorprendidos porque el PJ venía alardeando, pero lo concretó sólo una semana antes. Además, hay que recordar las expresiones de De la Sota (José Manuel, gobernador de Córdoba), de Duhalde (Eduardo), de Reutemann (Carlos, gobernador de Santa Fe).

La mayoría de los presidenciables estaban lejos de esta decisión. En cambio los que no tienen posibilidades quisieron empezar a tomar un poco de poder ahora. Esto es fácil hacerlo en el Senado, en el que las provincias chicas no representan más del 40 por ciento del electorado.

-¿Cómo sigue esto? Van a recomponer relaciones con el PJ?

-Vamos a designar al vicepresidente primero. Pero primero hay que acercar posiciones sin olvidarnos de la crítica fuerte que hicimos. Dios quiera que nos hayamos equivocado y que esto no sea el primer escalón de una atropellada política.

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