Pilotos argentinos comparten experiencias en Estados Unidos

Los alféreces y cadetes también visitaron el edificio de la OEA
Daniel Gallo
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23 de noviembre de 2002  

WASHINGTON.- Atrás quedó la visita a la base Moody, en el Estado de Georgia: los 139 integrantes de la delegación de la Fuerza Aérea Argentina llegaron a esta ciudad en el XL viaje de instrucción de la Escuela de Aviación Militar.

En la primera escala, alféreces y cadetes fueron recibidos en la escuela de combate aéreo de los Estados Unidos por el único instructor extranjero, justamente un compatriota: Raúl Gómez, un mayor argentino que forma parte de un intercambio con la fuerza aérea norteamericana.

"Es vital la presencia de Gómez, porque así los norteamericanos conocen cómo trabajamos, nos toman en cuenta y llegan invitaciones como la que nos permite estar aquí", comentó a este enviado el brigadier Heriberto Rozzi, director de la Escuela de Aviación Militar, ubicada en Córdoba.

Con el código Mago, Gómez forma a los futuros combatientes norteamericanos, los que seis meses después de pasar por la base aeronáutica de Moody ya están en condiciones de entrar en alguno de los escenarios hostiles en los que participa la fuerza aérea de los Estados Unidos alrededor del mundo.

Unas 800 horas de vuelo en el sistema de armas Mirage fueron la base del piloto argentino para encarar el curso en el avión de entrenamiento T-38.

El mayor, nacido en La Plata (capitán para la jerarquía norteamericana), inició el intercambio en octubre de 2001.

Obviamente, puede apuntar las diferencias tecnológicas entre uno y otro país, pero rescata la capacidad humana de la formación militar argentina.

Sí hay una diferencia, que se ve en esta visita: los pilotos argentinos se forman para la posibilidad de entrar en un eventual conflicto, mientras que los norteamericanos tienen la certeza de que participarán en una acción bélica.

Mujeres en vuelo

Entre quienes realizaban las diarias salidas en vuelos de instrucción se encontraban algunas mujeres norteamericanas, algo que llevó a los argentinos a preguntar por la experiencia femenina en los comandos de un avión de combate, ya que cuatro mujeres finalizaron su primer año en la escuela en Córdoba.

Para los alféreces y cadetes argentinos (se juntan dos promociones para economizar gastos, aunque éstos corren por cuenta de los Estados Unidos), la formación no pasa solamente por cuestiones técnicas, vistas en parte en la base Moody, sino que el viaje es una apertura al mundo, ya que en muchos casos es su primera experiencia fuera de la Argentina.

Y esa instrucción tuvo una clase importante en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), en esta ciudad.

El jefe de la misión diplomática argentina ante ese organismo regional, el embajador Rodolfo Gil, explicó los escenarios mundiales que hacen necesarios los movimientos en bloques. El diplomático señaló que las diferencias económicas son un riesgo para la democracia en la región e hizo hincapié en la carta democrática de la OEA.

Quizá la primera impresión directa de la política internacional fue para estos cadetes y alféreces la exposición que realizó el norteamericano Luigi Einaudi, secretario general adjunto de la OEA.

Se refirió a la relación de la Argentina y los Estados Unidos de manera muy concreta: "Falta un engranaje de confianza para entendernos".

Frente a una pregunta acerca de la visión de los Estados Unidos sobre el Mercosur, el diplomático norteamericano fue impresionantemente sincero: "El problema es que Estados Unidos no ve al Mercosur ni como una ayuda ni como un rival, simplemente no lo ve".

Los jóvenes argentinos escucharon en la OEA una definición más que los dejó pensando: "El desastre norteamericano es que nuestro poderío nos ciega a las realidades de otros países", dijo Luigi Einaudi.

Y agregó: "Yo creo que pertenecemos a una civilización en común, pero en los Estados Unidos nadie sabe que esa civilización existe".

El diplomático vio con satisfacción esta visita de jóvenes oficiales a los Estados Unidos, porque en su criterio puede servir en el futuro para un mejor entendimiento entre los países.

Para la delegación argentina, la visita a la OEA fue uno de los puntos importantes. Quedan por delante varios días de recorridas por bases aeronáuticas y centros del poder norteamericano, en un viaje de aprendizaje final para los inminentes nuevos oficiales de la Fuerza Aérea.

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