Ruckauf, el dirigente que hace de su imagen un culto
Ni el escándalo que ocasionó Aldo Rico hizo mella en su estrategia mediática
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Carlos Ruckauf cree que las campañas políticas se ganan en los diarios, la televisión y las radios. Por esto, el gobernador bonaerense construye su carrera política sobre una cuidada imagen pública.
Nunca abandonó esta estrategia y siempre dio prioridad a los medios periodísticos antes que a la estructura partidaria. La escena de algún intendente peronista esperando ser atendido mientras Ruckauf está con un periodista es un clásico en la sede de la gobernación, en La Plata.
Todas las noches decide con qué radio hablará al día siguiente. Cuatro veces por día recibe informes de prensa, cables de agencias de noticias, desgrabaciones de programas de televisión con los temas del día.
Después analiza si le conviene hablar del tema que ganó la atención periodística del día. "En los medios, se mueve como un pez en el agua", dicen los hombres de su confianza, que son tres: su hijo Germán, su inseparable vocero, Julio Macchi, y su otro colaborador Claudio Ambrosini.
Esta es la estructura básica de comunicación del mejor aliado peronista del presidente Fernando de la Rúa. No existe detrás de él un gran despliegue de colaboradores dedicados a armar su imagen pública.
El trío fue bautizado por Ruckauf como el "grupo asado", en contraposición con el "grupo sushi", que fue el que construyó la imagen de De la Rúa durante la campaña que lo llevó a la Casa Rosada, y que aún conserva.
Ese grupo presidencial lo integran Antonio, su hijo, el secretario de Medios, Darío Lopérfido, y el publicista Ramiro Agulla, entre otros; le pusieron sushi porque son amantes de esa comida japonesa.
Ruckauf, que desde que asumió el cargo en La Plata, hizo todos los gestos posibles para acercarse al Presidente y respaldar su gestión, también les puso un nombre gastronómico a sus tres hombres de confianza.
Es que Germán Ruckauf, Macchi y Ambrosini juegan al fútbol todos los miércoles en La Plata y después comen asado. Siempre el almuerzo se transforma en una reunión en la que definen la estrategia de comunicación de su jefe.
Macchi, el hombre de mayor confianza de Ruckauf, es el vocero de esos asados-políticos, pese a que Germán es el hijo del gobernador y tiene acceso permanente a su padre porque vive con él en la residencia de la gobernación.
El gobernador peronista escucha al "grupo asado", pero muchas veces la decisión final es contraria a la propuesta del trío. Esto sucedió cuando la revista Noticias publicó en la tapa una nota sobre la "mano dura" que impulsa Ruckauf en el tema seguridad y sus colaboradores le aconsejaron no responder esas críticas.
"Al que me pegan es a mí, no a ustedes", se quejó el mandatario peronista, según pudo saber La Nación de una fuente de su confianza, y decidió lanzar una publicidad en televisión elogiosa de la gestión y con el diseño de la revista Noticias.
A tal punto cuida su imagen Ruckauf, que habló con su antecesor y titular del justicialismo bonaerense, Eduardo Duhalde, para que el partido se hiciera cargo del costo del spot con el fin de que no lo acusaran de usar fondos públicos para dirimir una pelea con una revista.
Instinto y estrategia
En el desenlace del escándalo de Aldo Rico, que tuvo que irse del Ministerio de Seguridad bonaerense por haber intentado vincular al ex carapintada Carlos "El Indio" Castillo con la custodia presidencial, también hubo una estrategia mediática.
Ruckauf, que siempre utiliza los medios para difundir los logros de su gobierno, no habló con nadie. Y no piensa hacerlo. Sólo respondió a algunas preguntas en forma apurada cuando se cruzó con periodistas.
Pero ahora sólo hablará de seguridad, y el tema Rico, que produjo su primera crisis de gobierno, intentará sepultarlo con su silencio, según aseguró a La Nación Macchi.
Ruckauf no midió el impacto que tuvo el escándalo de Rico porque no tiene contratada a ninguna de las encuestadoras. No cree en los sondeos temáticos, al menos no es tan obsesivo y dependiente como era Duhalde de los números, pero recibe algunas encuestas que le envían las consultoras y algunos políticos.
El gobernador peronista prefiere seguir apareciendo en los medios periodísticos y cree que tiene un instinto que otros de sus pares no tienen.
"Cuando Ruckauf abre una heladera y ve la luz parecida a un flash de TV, sonríe", es la broma más escuchada entre los justicialistas por la alta exposición mediática del gobernador, que llegó hasta sus oídos, y sus allegados dicen que, en realidad, no le molesta.
Tres para un asado
Germán Ruckauf estudió cine, psicoterapia, fotografía y diseño gráfico hasta que terminó al lado de su papá y fue el responsable de la campaña de la gobernación bonaerense. Ahora es subsecretario de Prensa y Difusión y está al frente del diseño publicitario de la gestión de su padre.
No tiene mucho apego a la política, pero hoy su opinión pesa en el círculo íntimo del gobernador. Las charlas con su padre son siempre informales, al igual que su estilo (pelo largo, jeans, zapatillas). Por ahora no piensa en dejar su trabajo, pero lo descarta. "No imagino seguir en política, sino haciendo televisión o cine", dijo a La Nación Germán Ruckauf.
Macchi, tras pasar por el periodismo gráfico y hacer prensa para el PJ, se vinculó con Ruckauf en 1991, cuando el gobernador era embajador en Italia, y decidió presentarse como candidato a diputado porteño.
Ambrosini, por su parte, había trabajado en una empresa de marketing y le gustaba la política.
Ahora los llaman el "grupo asado" y trabajan para que la gestión del gobernador peronista le permita pelear la candidatura presidencial del PJ en 2003. Ruckauf no cambiará su estrategia: la imagen, para él, es todo.
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