
Solo en Off | El “eterno” Gildo Insfrán gritó un gol que tardó 40 años en llegar
La secretaria de Adorni volvió a la Rosada; Massa atiende a Malena Galmarini en plena reunión y Scioli preparó su foto con los Bolsonaro
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Casi cuatro décadas después de iniciar su ascendente camino en el poder en Formosa, el gobernador Gildo Insfrán gritó el domingo el gol que esperó durante estos cuarenta años de poder casi absoluto en la provincia norteña. No se trató, ni por asomo, del fallo de la Corte Suprema, que lo tiene en la mira por la falta de alternancia democrática en la provincia, y analiza si lo autoriza o no a buscar un nuevo período, sino de “su” club, San Martín, que el domingo jugó y ganó en Córdoba la final del torneo Argentino A, por el ascenso a la primera nacional B.
Insfrán, que en su juventud en el Club Atlético Laguna Blanca supo ser un delantero centro con apetito de gol –él mismo confesaba alguna vez que prefería patear directamente al arco que bajarle la pelota a sus eventuales compañeros-gritó como nunca el gol del mediocampista Ricardo Tapia, referente de un equipo ligado al poder provincial, que inició el triunfo de El Franjeado ante Cipolleti de Río Negro, que recibió la felicitación del mismísimo Claudio “Chiqui” Tapia. Cuentan los asistentes al estadio de San Martín, bautizado no por casualidad 17 de octubre, que Insfrán está ligado al funcionamiento del club, en principio desde el lugar de principal sponsor. El Banco de Formosa, manejado por el eterno oficialismo provincial, aparece en las camisetas de los jugadores, también hay un auspicio permanente de la secretaría de Deportes formoseña y por si faltaba algo la leyenda “Gildo 2027” suele acompañar en las tribunas a los cerca de 3000 asistentes a cada partido.
A modo de precalentamiento, Insfrán dio el sábado el puntapié inicial de la quinta edición de la Copa de la Amistad, de la que participan 2600 futbolistas mujeres de toda la provincia. Más allá de su interés por el deporte, y preocupado por la decisión de la Corte sobre su reelección en la provincia –culpa de esa incertidumbre judicial a los “porteños”- Insfrán no se definió por ninguno de los candidatos presidenciales del peronismo, más allá de que el bonaerense Axel Kicillof lo cortejó en una visita reciente, con firma de convenios incluida. “Nuestro destino lo decidimos los formoseños, los porteños no votan”, insistió Insfrán esta semana, días antes de gritar el gol que puso a Formosa en el mapa del futbol grande en el país.
La secretaria de Adorni volvió a la Rosada con bajo perfil
No eran todavía las nueve de la mañana del martes cuando la mujer, con anteojos oscuros y la mirada hacia abajo, ingresó sigilosa por el portón principal de la Casa Rosada. Gisela Kocsis, de ella se trata, fue vista por miradas indiscretas esta semana, luego de semanas de bajo perfil y meses después de haber dejado de ser la secretaria de Manuel Adorni, quien dejara a fines de junio y con escándalo de ser jefe de gabinete del gobierno libertario.

Investigado por el veloz mejoramiento de su situación patrimonial durante su paso por la función pública, Adorni había delegado en Kocsis, empleada de planta de la casa, la compra de sommiers y ropa de cama por más de $8 millones. No fue la única compra personal que realizó para su antiguo jefe, ya que Kocsis debió declarar ante la Justicia y agregó que en 2025, ella había pagado con su tarjeta de crédito un lavavajillas y un lavarropas para la casa en el country Indio Cuá al que se mudaron los Adorni cuando el ascenso del portavoz presidencial parecía imparable. La “amnistía” para Kocsis llegó casi cuatro meses después, con su regreso al trabajo.
Scioli, ubicado y con la foto de Flávio Bolsonaro lista
Lejos de sus tiempos de embajador argentino en Brasil, cargo que ocupara en distintos gobiernos, Daniel Scioli siguió de todos modos con atención el proceso electoral brasileño. A tono con su rol de actual secretario de Deportes y Turismo del gobierno libertario, Scioli expresaba en los días previos a la elección su convencimiento de que el liberal Flávio Bolsonaro derrotaría otra vez al presidente socialista Luiz Inácio Lula da Silva y obtendría el triunfo por un margen de “cuatro o cinco puntos”.

Dejando de lado el favoritismo que alguna vez manifestó por Lula y el PT, Scioli le aclaraba a propios y extraños que conoce a Bolsonaro junior “desde mucho antes que fuera candidato”, y mostraba a quien quiera verla una foto junto a él y su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro. “El anti Lula es muy fuerte”, pronosticaba el ex gobernador bonaerense desde sus oficinas en la calle Suipacha, con la foto lista y ya subido al crecimiento de la “ola azul” en el país más grande del continente.
Massa le manda ubicación su esposa y se autoexcluye (por ahora) de la carrera
Activo y dispuesto a hablar se mostró, el miércoles, Sergio Massa, en su visita a la sede del sindicato de los taxistas. Por espacio de cuatro horas, el ex ministro de Economía se reunió con los caciques de las 62 organizaciones peronistas, con quienes compartió un asado y a quienes les dejó claro que, por el momento, no se ve como candidato a Presidente, pero sí convencido de “ayudar” en su rol de “ordenador” de un peronismo cruzado por fuertes internas, sobre todo entre Axel Kicillof y el cristinismo. “Va a ser una campaña corta, hay que encontrar el candidato justo”, le dijo Massa a los jerarcas sindicales, sin adelantar preferencia por ningún candidato. Algunos descreídos de sus intenciones lo invitaron a compartir el acto del día de la militancia peronista el próximo 17 de noviembre.

Esta semana los gremialistas repetirán la convocatoria pero con otro invitado, el pre-candidato sanjuanino Sergio Uñac. En medio de la tertulia llamó Malena Galmarini, militante y esposa de Massa, preocupada por una versión sobre un encuentro secreto de su marido con Kicillof. “Estoy acá, con los muchachos de las 62”, dijo Massa, y abrió el altavoz para que sus anfitriones la saludaran a coro.
A Gerardo Zamora le recordaron su pasado de radical progre
Una semana agitada fue la que tuvo el embajador de Uruguay en el país, Diego Cánepa. La presencia de Karina Milei, y medio gabinete en la reciente inauguración de un nuevo buque de la empresa Buquebús, que conecta Buenos Aires con Colonia, fue para Cánepa un mojón y una muestra de su buena sintonía con la Casa Rosada, a pesar de que su presidente, Yamandú Orsi, es todo un sobreviviente progresista en un continente teñido de azul liberal. Conocedor de la política nacional, Cánepa tiene también contactos fuera del oficialismo, como los radicales Enrique Coti Nosiglia y Marcelo Stubrin, el peronista Guillermo Moreno o el (¿ex?) radical Gerardo Zamora, hombre fuerte de Santiago del Estero enrolado desde hace años en el kirchnerismo y a quien muchos ven como candidato a la Casa Rosada.
Cuentan desde aquella provincia que alguna vez Cánepa sorprendió a Zamora con un recuerdo de su pasado. “Vos eras de los que cantaba alerta que camina el changuicaserismo por América latina”, dijo el diplomático uruguayo, ante la sorpresa de Zamora, que se sonrió al recordar sus tiempos juveniles en la UCR, cuando Luis “Changui” Cáceres era visto como la continuidad progresista de Raúl Alfonsín.
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