
Transporte: cuatro concursos "fantasma" para la millonaria refacción de la oficina
Los representantes de las empresas que participaron en el proceso denuncian la falsificación de su firma en los documentos oficiales
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"Esto es impresionante. Esa empresa no existe y ese garabato ni siquiera se parece a mi firma. Nunca tuve ningún contacto con la Secretaría de Transporte", asegura Sebastián Ciccioli. Con su aval, la empresa SC+Arq participó de los concursos para remodelar una oficina pública por $ 2,5 millones. "No lo puedo creer", repite.
La firma de Ciccioli aparece en los documentos más importantes del proceso: el presupuesto, la invitación y el acta de apertura de sobres. SC+Arq no existe, pero compitió en un concurso de precios.
Según pudo reconstruir LA NACION, la Secretaría de Transporte digitó cuatro procesos para refaccionar una oficina. Como Ciccioli, cuatro representantes de empresas que participaron del concurso aseguran no haber tenido ningún contacto con el Estado, aunque sus firmas aparecen en las actas oficiales.
Los trabajos en Planificación del Transporte Urbano en el Area Metropolitana (Platamba), que costaron $ 2,5 millones, fueron realizados por la hermana de Nora Turco, máxima autoridad de esa dependencia, mediante Tecno, una empresa de estrechos lazos con la funcionaria. Los procesos fueron supervisados por el Banco Mundial, organismo que financió las obras.
Mediante concursos por invitación, la Secretaría de Transporte -en ese entonces a cargo de Juan Pablo Schiavi- convocó a cuatro empresas para que compitieran con Tecno, la firma que ganó los concursos. Ninguna de sus competidoras estaba inscriptas en el Registro Nacional de Proveedores del Estado. Dos de las sociedades no existían. Sólo la que ganó fabricaba el mobiliario que especificaban los pliegos.
Ciccioli no recuerda qué hizo el mediodía del 22 de enero de 2010, pero tiene una certeza: nunca estuvo en Julio Argentino Roca 636, donde se oficializó la apertura de sobres que tiene su firma. El arquitecto explica que, a fines de 2009, realizó un presupuesto a pedido de Tecno: "Nunca supe que era para presentar en una licitación. No puedo creer que le hayan inventado hasta un logo a la empresa".
Debajo de su firma aparece una dirección: Darwin 1143. En ese domicilio funcionan las oficinas de Craft Studio, otra de las firmas que participó del concurso, donde trabaja Ciccioli. Craft no existe como sociedad, pero también participó del proceso invitado por la Secretaría de Transporte.
El pedido -según Ciccioli- llegó a través de Diego Sefercheoglou, un colega que trabaja en Craft y que fue compañero de facultad de Pablo Kantt, dueño de Tecno, la empresa que ganó todos los concursos realizados por la Secretaría de Transporte.
"Me dijo que quería hacer un negocio con la Secretaría de Transporte, que necesitaba unos presupuestos porque tenía un contacto adentro. Al tiempo me dijo que el negocio no salió y desapareció", relata Sefercheoglou.
La firma de Sefercheoglou aparece en cada documento de Craft, un estudio de arquitectura que se dedica al diseño, pero que no realiza obras. "Jamás firmé ningún documento. Tampoco fui a la apertura de sobres, como dicen. Es una locura", afirma. Y aclara que ni siquiera tuvo acceso a los pliegos: "Kantt nos pasó las medidas, en eso nos basamos para hacer un presupuesto".
Kantt es presidente de Tecno, una de los fabricantes más importantes de muebles de oficina del país. También maneja Zanotta Sudamericana. Entre las dos compañías se quedaron con los cuatro concursos. Siempre presentaron las ofertas más económicas.
Las firmas de los cuatro representantes de las compañías que compitieron con Tecno aparecen en las actas oficiales al lado de los funcionarios de Transporte que avalaron la obra.
Tanto Nora Turco, coordinadora de Platamba, como Jorge de Belústegui, ex titular de Proyecto de Transporte Urbano Buenos Aires (Ptuba) están imputados por la Justicia por su actuación en la licitación para supervisar la SUBE.
"¡No! Esa no es mi firma. En ese momento no trabajaba en Indelama, me había tomado unos meses para terminar la facultad", aclara Aldana Dasso, empleada de otras de las empresas que se presentó en los concursos.
Indelama está lejos de disputar el liderazgo de Tecno en la venta de muebles. Más bien, sus trabajos son complementarios. Esta carpintería de Montegrande supo ser uno de sus principales proveedores, pudo saber este medio. Su página web da constancia del vínculo.
El responsable legal de Indelama aseguró que la sociedad no participó del concurso de precios y no descartó iniciar acciones legales por las supuestas irregularidades en el expediente.
LA NACION se comunicó con los funcionarios de Transporte a cargo del proceso pero evitaron hacer declaraciones. Tampoco Alejandro Ramos, secretario de Transporte, respondió sobre las supuestas irregularidades en el proceso.
"¿Que yo firmé un acta? Eso es imposible, si era encargado del taller", dijo Fabián Tummino, supuesto representante de Mode Project.
Desde el Banco Mundial se limitaron a decir que las obras de refacción en Platamba no se encuentran en el plan del préstamo, por lo que -argumentan- el organismo no revisa esos concursos.
Según consta en las normas del Banco Mundial, cualquier obra superior a los 100.000 dólares requiere de una licitación pública. Pese a que los cuatro procesos superan ese monto, la Secretaría de Transporte realizó concursos de precios por invitación. Bajo este mecanismo, sólo pueden participar del proceso las sociedades convocadas por el Estado.
"¿Que yo firmé un acta? Eso es imposible, si era encargado del taller. No tenía espalda ni peso para firmar una licitación. Además, a mediados de 2010 [en referencia a la fecha de la apertura de sobres] ya me había ido de la empresa", dice Fabián Tummino, ex empleado de Mode Project, otra de las compañías que participó del proceso.
Daniel Sequeira, representante comercial de Mode Project, afirma que la empresa no realiza los trabajos que le presupuestaron a la Secretaría de Transporte. "Nosotros no estábamos en condiciones de hacer este trabajo. Es evidente que había un arreglo", dice. Y asegura que su ex socio tenía una estrecha relación con Tecno.
"No podemos vender sillas Qualis porque nos hacen un juicio terrible. La licencia es de Tecno", explica. El pliego era preciso. La Secretaría de Transporte buscaba sillas de diseño italiano para equipar su oficina.
iruiz@lanacion.com.ar
Esta nota es la continuación de lo publicado ayer en LA NACION:
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