
Viraje en el Gobierno: de ahora en más priorizarán solo los proyectos centrales y enfriarán las reformas de Sturzenegger
En la Casa Rosada aseguran que de aquí en adelante todo deberá ser acordado antes por la mesa política; la preocupación por la relación con los aliados y los próximos objetivos
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Tras la media sanción del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, en el Gobierno confluían distintas sensaciones. Por un lado, la satisfacción de haber obtenido la aprobación. Por otro, el impacto de los capítulos que debieron quedar en el camino por falta de apoyo. Por eso una certeza se instaló en las últimas horas en la Casa Rosada: de acá en adelante se deberán priorizar los proyectos “centrales” para el Gobierno, con la mira puesta en “cuidar” el vínculo con los aliados, en especial, de cara al desafío electoral de 2027.
“El proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada era deseable que se debatiera hasta las últimas consecuencias”, sostuvo una importante voz de la Casa Rosada, que reconoció satisfacción en la media sanción.
Sin embargo, la misma fuente definió la fórmula para el futuro cercano: “No tensar la relación con los aliados”.
Nadie se atreve a asegurar que los proyectos impulsados por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, van a postergarse. Pero la evaluación de la estrategia se modificó. “Sus proyectos son importantes, el tema es el timing”, advertían.
En Balcarce 50 relativizaban las versiones de malestar con Sturzenegger surgidas del Congreso.
Sin embargo, admitían que hubo molestia por el conflicto que se desató con los prácticos navales, tras un decreto impulsado por el ministro. “Eso estuvo mal manejado”, reconocían en el oficialismo.
“En el tema de los prácticos faltó un paraguas respecto de qué pasaba si se paraban los sindicatos”, detallaron.
“Federico es muy importante para el presidente, es fundamental por todo lo que tiene que ver con desregulación; sus proyectos son muy importantes, el tema a veces es el timing”, insistían fuentes de Gobierno.
El traumático paso del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada por el Senado afianzó una convicción en la Casa Rosada: con la mirada puesta en el futuro electoral, de ahora en más “cada negociación en el Congreso debe ser mirando la política”.
En ese esquema de prioridades, las iniciativas de Sturzenegger vinculadas a temas como venta de libros, farmacias e inmobiliarias, o el capítulo de Inteligencia Artificial en la ley de Sociedades, parecían quedar postergadas.
En la agenda más inmediata del gobierno aparecen prioridades como reforma de la carta orgánica del Banco Central, Inocencia Fiscal y reforma política, entre otras.
“Lo que tenemos que hacer es apuntar a las cosas más grandes, más trascendentes”, dijo la jefa del bloque libertario en el Senado en declaraciones radiales, Patricia Bullrich.
“No detenernos en detalles, en cosas que por ahí no son las fundamentales en la estructura de cambios que queremos hacer”, amplió. Bullrich priorizó proyectos específicos de calidad por sobre las leyes ómnibus.
La senadora evitó cargar responsabilidades, pero pidió que la producción parlamentaria “tenga un sentido”.
“Ayer, el Gobierno salió para adelante; se obtuvo media sanción, se intentó todo lo posible y se sacó lo que no pasaba, porque si se insistía, se hubiera caído”, reconoció una importante voz del Gobierno. Al mismo tiempo, en la Casa Rosada resaltaban la importancia del mensaje “para los inversores”, a nivel conceptual, de lo que significa un proyecto orientado a la protección de la propiedad privada.
Al mismo tiempo que reconocía la importancia, de cara a lo que viene, de que las discusiones que se den tienen que cuidar la discusión política.
En esa lógica ubicaban a la mesa política como “central” de cara a lo que viene. “Karina dio la orden de que todo pase por la mesa política”, apuntaban este viernes cerca de la secretaria general de Presidencia, Karina Milei.
Allí, semanalmente, confluyen las necesidades políticas y de gestión con las visiones estratégicas y de comunicación respecto de qué y cómo se necesita y conviene hacer.
“Todo proyecto tiene que pasar por la mesa”, repetían este viernes casi como un mantra en distintas terminales. Eso es lo que, explicaban, se viene conversando, con Karina Milei y Diego Santilli, que la encabezan, al frente de lo que pasa por allí.
“Es la mirada fundamental, la del control político”, ampliaban.
Además de la funcionaria y de Diego Santilli, en la mesa están Bullrich; el titular de la Cámara Baja, Martín Menem; el ministro Luis Caputo; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; el secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández; el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; y el asesor presidencial, Santiago Caputo.
“Todo tiene que pasar por ahí”, repetían y resaltaban que en ese paso, las preguntas fundamentales más allá de los proyectos que se trabajan son fundamentalmente de tiempos políticos: “¿Es ahora?”, “¿Conviene?”, “¿Hay buen timing?”.
“La mesa ordenará lo que va ahora y más adelante”, fue una de las definiciones que emanaron esta jornada.
En lo inmediato, en el oficialismo buscan avanzar con el proyecto de ley de la reforma de la carta orgánica del Banco Central, que comenzará a tratarse a mediados de mes en la Cámara de Diputados y el proyecto de Inocencia Fiscal. “Hay que verlo todo estratégicamente. Cada negociación es muy sensible”, ampliaban.
En ese sentido resaltaban lo que esta madrugada sucedió con el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, más allá de las concesiones que debieron hacer prescindiendo de algunos capítulos. “Es uno de los proyectos fundamentales y hubo que sacar cosas porque sino no se sancionaba. Se logró la media sanción y está bien”, aseguraban.
En las filas del Ejecutivo también había una buena lectura de la labor de Bullrich en el tema. “Con ella está todo más que bien”, decían en Balcarce 50 y respetaban su hipótesis de que, como dijo públicamente al salir del recinto, si se trataba en julio, cuando se intentó inicialmente, el proyecto salía como estaba inicialmente. “Es una hipótesis”, mencionó uno de los consultados.
Bullrich, al salir del Senado, durante la madrugada apuntó a la demora que se dio a fines de junio, cuando al intentar llevar el tema al recinto, la oposición buscó colar la interpelación al por entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y el oficialismo debió replegarse. Aunque fue la única que lo dijo en público, la postura de Bullrich era compartida internamente por otros miembros del oficialismo que aún lamentan los impactos del caso que involucró al exministro coordinador.
A Bullrich también se le reconocía la reacción durante la noche del jueves, para cuidar la relación con los aliados. Fue por lo que hizo para que se corrigiera y pidiera disculpas el senador Joaquín Benegas Lynch que en su discurso los apuntó con la palabra “tibios”.
“Patricia lo quería matar”, aseguraron en el oficialismo. “Lo hizo ir a pedir perdón uno por uno”, ampliaban.
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