Dispositivos limpios, eficientes y seguros permiten hoy asar carnes aun cuando se vive en un departamento
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Una de las “privaciones” más grandes de vivir en un departamento es la de poder hacer asados. Aún disponiendo de un balcón, el humo puede generar molestias a los vecinos e infringir reglamentos de copropiedad, por lo que la posibilidad de disfrutar de unas buenas achuras y cortes de carne en general es directamente desestimada. Sin embargo, hay alternativas para poder hacerlo: las parrillas sin humo.
Mantener el ritual del asado hoy es posible gracias a que existen dispositivos más limpios, eficientes y seguros que se adaptan perfectamente a la vida de departamento. Uno de ellos son las parrillas eléctricas, la opción más difundida para balcones. ¿Cómo funcionan? Cuentan con resistencias que calientan una plancha o rejilla y permiten cocinar carnes y vegetales sin combustión, lo que reduce prácticamente a cero la emisión de humo. Suelen ofrecer control de temperatura, bandejas para recoger jugos y superficies antiadherentes, lo que facilita el uso cotidiano. Además, requieren poco mantenimiento y se enchufan a cualquier toma doméstica.


Otra alternativa son las parrillas a carbón con sistemas de encendido y circulación de aire diseñados para minimizar el humo. Incorporan ventiladores internos, bandejas de grasa aisladas y carbón vegetal de combustión más limpia. Aunque no eliminan por completo el humo, logran reducirlo de manera significativa y mantienen un sabor más cercano al asado tradicional. Suelen ser portátiles y están pensadas para espacios semicubiertos con buena ventilación.

Las parrillas a gas también ganan terreno en departamentos. Utilizan garrafas pequeñas o conexiones habilitadas y permiten un control preciso del calor, con una emisión de humo muy baja. Su principal ventaja es la rapidez: alcanzan temperatura de cocción en pocos minutos y mantienen un rendimiento estable. Para muchos usuarios, representan un equilibrio entre practicidad y experiencia de parrilla clásica.

Qué se permite en los edificios
En paralelo, los consorcios y administraciones de edificios actualizan sus reglamentos para contemplar estas nuevas tecnologías. En general, se permite el uso de dispositivos eléctricos o de baja emisión siempre que no generen olores intensos ni riesgos de incendio. La clave está en verificar las normas internas del edificio y considerar la convivencia: elegir horarios adecuados, ventilar correctamente y evitar el uso de combustibles que produzcan humo visible.


El mercado acompaña esta tendencia con modelos compactos, livianos y pensados para guardarse fácilmente. La estética también juega un rol: muchas marcas ofrecen diseños que se integran al mobiliario del balcón y funcionan como un elemento más de la ambientación.
Con estas alternativas, la idea de hacer un asado en el balcón ya no es un atrevimiento ni un desafío a las normas y la buena convivencia. Con tecnologías aplicadas a las parrillas, de a poco empieza a ser más habitual disfrutar de una de las tradiciones culinarias más caras a la idiosincrasia argentina aun viviendo en un departamento.
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