China atraviesa la peor crisis inmobiliaria de su historia

La sobreoferta disminuyó los precios
La sobreoferta disminuyó los precios Fuente: Brando - Crédito: Sebastián Pani
Carla Quiroga
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25 de febrero de 2019  • 18:45

China está luchando con una desaceleración económica provocada por los esfuerzos para contener la deuda y empeorada por la batalla comercial con Estados Unidos . Sin embargo, cualquier solución tendrá que enfrentarse a los problemas inmobiliarios del país. Más de uno de cada cinco apartamentos en las ciudades chinas —más o menos unos 65 millones— están desocupados. En lugares como Jurong, los dueños de las propiedades están pagando el precio. Algunos desarrolladores inmobiliarios han destrozado los precios de los nuevos apartamentos para mejorar el negocio o han recortado presupuestos para ahorrar dinero. Esta situación debilita el valor de las propiedades de los primeros compradores, quienes salen a protestar a las calles con mayor frecuencia. En octubre, decenas de compradores de apartamentos en Jurong se reunieron afuera de la oficina de ventas de Center Park, un complejo residencial de 22 edificios al cual Country Garden, el desarrollador, promocionó como la versión china de Central Park en Manhattan. Los guardias de seguridad bloquearon la entrada para evitar que los manifestantes entraran al edificio para exigir su dinero de vuelta. "Estoy muy enojado", comentó Jia Rui, de 24 años, quien hace un año compró un apartamento en Center Park. El año pasado, observó cómo subían los precios de las propiedades durante meses antes de tomar la decisión de comprar el apartamento, el cual será más grande que donde vive actualmente con su esposa y sus padres. Después, cuando se enteró de que estaban vendiendo apartamentos similares a casi la mitad del precio, Jia mencionó que sintió impotencia.

Desde hace tiempo, la especulación de los desarrolladores inmobiliarios y de los compradores de casas han hecho que el mercado inmobiliario de China sea una montaña rusa, que ha empeorado debido a los esfuerzos del gobierno para controlar los precios si subían demasiado y exprimir las ofertas si bajaban demasiado. La desaceleración actual se originó en gran medida a partir de una ola de construcción de edificios que duró tres años, la cual fue producto de un aumento repentino de los precios en muchas ciudades. Los funcionarios tuvieron problemas para contener un mercado inmobiliario ardiente con medidas que incluyeron la posibilidad de crear un impuesto nacional sobre la propiedad.

Las viviendas son clave para el bienestar de China. Representan entre un quinto y un tercio del crecimiento económico de China, según se incluyan o no las industrias complementarias como la constructora y la de fabricación de muebles. Las propiedades son la principal fuente de riqueza para la gente, algo que se da por hecho en un país con reglas estrictas en contra de sacar el dinero del país y con un volátil mercado accionario. En las ciudades más grandes, a veces representan hasta un 85 por ciento de los activos de una familia, de acuerdo con investigadores de la Universidad Southwestern.

Esa acumulación de riqueza cada vez se ve más tambaleante. En términos de superficie total construida, las ventas en el mercado han caído de forma drástica desde septiembre. La cantidad de apartamentos que se han vendido en los nuevos desarrollos se ha desplomado desde el verano. Este año, se duplicó el número de subastas de tierras que han fracasado, un indicador de que los desarrolladores no están dispuestos o no pueden comprar tierras para nuevos desarrollos. Ahora la gente está furiosa, y los funcionarios y los desarrolladores de China están haciendo algo al respecto. El año pasado, los funcionarios probaron varias medidas para quitar presión del mercado y ahora están echando para atrás algunas de ellas. En meses, han suavizado los requisitos hipotecarios, han reducido las restricciones para las fechas en que los dueños de las casas pueden revender sus propiedades y han ofrecido facilidades a los estudiantes universitarios para que, después de graduarse, sigan viviendo en las ciudades donde están estudiando, con lo cual podría aumentar la demanda de viviendas. En algunas ciudades, los desarrolladores acordaron con los compradores para darles la diferencia entre el precio actual y el que pagaron originalmente. En el sitio del desarrollo Center Park, redes verdes cubren una decena de edificios de apartamentos a medio construir. En la oficina de ventas, hay hombres con guantes blancos a la espera de conocer a compradores potenciales. Sin embargo, hay pocos clientes y las personas que los reciben básicamente se ven aburridas. •

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