
La empresa inmobiliaria cumplió 35 años de vida y se convirtió en uno de los referentes del sector no sólo de Caballito sino también de gran parte de la ciudad
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La firma inmobiliaria Lepore Propiedades, que es uno íconos del barrio de Caballito, recientemente acaba de cumplir sus primeros 35 años de vida y esta celebración fue un motivo más que suficiente para comenzar a hilvanar entrañables recuerdos.
Esta aventura comercial que con el tiempo se convirtió en un sello en la zona comenzó casi de casualidad y como un proyecto de dos jóvenes y audaces emprendedores, los hermanos Lepore. "Con mis hermanos teníamos ganas de hacer algo. Yo era estudiante de ciencias económicas, estaba a punto de recibirme y trabajaba en el Banco Central. Por aquel entonces el banco me otorgó un crédito y salí a buscar propiedades; y me pasó lo que le sucede a casi todo el mundo: me sentí tan mal atendido que cuando regresé a mi casa le dije a mi familia, me parece que ya encontré qué es lo que podemos hacer: abrir una inmobiliaria. Nosotros con atender bien al público tenemos el éxito asegurado", rememoró Norberto Lepore, hoy titular de la firma.
Y agregó: "Y así lo hicimos a nuestros clientes les ofrecíamos una empresa familiar con un trabajo de seguimiento casi artesanal... "
Tras la elección del rubro llegó la búsqueda del espacio comercial y las casualidades les volvieron a dar una mano. "Nosotros comenzamos esta empresa familiar, en 1980, en un pequeño local sobre Juan Bautista Alberdi que por aquel entonces era una avenida rápida, mucho más de paso que lo que es hoy. En esta zona no había casi ningún comercio. Sólo tres jóvenes inexpertos podían intentar comenzar su proyecto comercial en un lugar como este y mucho más en un espacio de 3x7 metros. Lo lógico, en aquel momento era poner una inmobiliaria sobre la Avenida Rivadavia o en la calle Rosario, ni siquiera en la avenida Pedro Goyena que por aquellos años era una artería totalmente tranquila donde casi no existían los comercios. Lo nuestro fue una linda locura aunque como era de esperar los primeros momentos fueron muy duros pero cuando sos pibe tenés todas las ganas y trabajás de lunes a lunes desconociendo hasta los feriados. El objetivo era sacar adelante nuestro sueño", comentó -entre risas- Norberto Lepore.
Al tiempo tanto trabajo comenzó a dar sus frutos y se empezaron a multiplicar los clientes y las oportunidades. "La gente nos empezó a recomendar y se empezaron a sumarse las consultas y por consiguiente las operaciones inmobiliarias. Nos empezábamos a hacer conocidos y comenzaba a funcionar el boca a boca. El problema era que -como era lógico para aquella época- teníamos un sólo teléfono y para que la empresa telefónica te otorgara otro podían pasar entre 5 y 15 años. Al multiplicarse el movimiento también se multiplicaron los llamados y con una sola línea telefónica no dábamos abasto, fue así que los vecinos nos comenzaron a compartir el uso del aparato durante el día. Pero se ve que al cierre de nuestro horario de atención la gente seguía llamando y los vecinos nos tomaban los mensajes que nos los entregaban al día siguiente prolíjamente escritos en pequeños papelitos... Era otro mundo", dice con Norberto con una sonrisa franca y algo de nostalgia en su tono de voz.
Y casi sin dar lugar al silencio agregó: "En esa primera época no teníamos todo el tiempo mucho trabajo así que me pasaba a lo lardo del día algunas horas en la puerta -esperando que entrara alguien- y hablando con la vecina de la casa de al lado (una ex dentista), y a modo de broma siempre le preguntaba: ¿cuándo me va a vender la casa para poder ampliarnos..? Y ella entre risas me respondía a mí me vas a tener que sacar muerta de aquí... Yo siempre la embroma pero en verdad no estaba en condiciones económicas de poder comprarla. Pero una tarde, ella me llamó y me dijo: decidí irme. y como vos siempre me dijiste que la querías al primero que se la voy a ofrecer es a vos... Al tiempo estábamos firmando el contrato de compra-venta y dando quizá el paso más importante de esta compañía", recordó el broker.
Luego con el tiempo llegó la expansión: "en 1986 abrimos la primera sucursal en Barrio Norte, luego en Alto Palermo, después en Villa La Angostura y luego el Centro, Palermo Soho y Villa Crespo. Algo totalmente impensado cuando abrimos junto con mi s hermanos ese pequeño local de la calle Juan Bautista Alberdi", afirmó María Andrea Marcilla de Lepore, esposa de Norberto.
Hoy a 35 años de su fundación Lepore Propiedades que actualmente cuenta con cinco sucursales y más de 60 empleados continúa siendo una empresa familar donde trabajan sus hijos y sobrinos. "Somos varias generaciones dedicadas al mercado inmobiliario que intentamos seguir ofreciendo la mejor atención personalizada sin dejar de lado los avances tecnológicos", concluyó el matrimonio Lepore.





