
El casco o uña es una estructura que contiene en su interior elementos anatómicos de enorme importancia que pueden dañarse; demanda un cuidado y una observación constantes para detectar posibles alteraciones. Normalmente tiene un crecimiento mensual que puede ser equilibrado con su desgaste, aunque en ciertas ocasiones sufre una mayor erosión por parte del piso y empiezan los problemas de conformación para el animal y su dueño. Los usuales errores en el cuidado que suelen verse en un casco que no está herrado generan un desgaste en exceso o que al contrario crezca demasiado, tienda a romperse y sea el origen de posteriores lesiones e infecciones.
La finalidad primaria de una herradura es la de brindarle una protección en el casco para evitar el roce con el piso, dotarlo de un necesario equilibrio corporal (en posición de descanso o en movimiento), nivelarlo y protegerlo para realizar su función, corregir posibles defectos visibles en el casco que afecten su movimiento y en ocasiones –como en el caso de que la uña sufra alguna lesión– dotarlo de una estructura para facilitar su recuperación. Es común ver algunos caballos con ciertos desequilibrios estructurales en la conformación de su casco y el uso del animal en estas condiciones puede ser el origen de claudicaciones. El herraje lo puede ayudar a corregir esos defectos y a la normalidad en la posición de reposo o cuando marcha.
Es muy frecuente que por causas atribuibles a defectos en la conformación del caballo, al desgaste irregular y también a ciertos errores en el herraje se observen algunas asimetrías en la estructura del casco, que puede transformarse en un lugar de asiento de un dolor y ser el principal motivo que afecta el rendimiento de un animal cuando realiza una actividad física. El cuidado del casco herrado debe ser parte de la rutina en el caballo; la vigilancia del herraje, la posibilidad de la presencia de daños y la correcta fijación de los clavos deben ser controladas. El herraje tiene un período de durabilidad, durante el cual sus funciones se desarrollan normalmente y se observa una adaptación del animal, pero pasado cierto tiempo necesita un acostumbrado recambio. Los motivos de un nuevo herrado consisten en que el casco crece aun con la herradura colocada y de esa forma se desequilibra, los clavos tienden a aflojarse, y como consecuencia de ello la herradura también se afloja, se descoloca y puede ser causa de una herida o lesión.






