Desmenuzar la levadura junto con el azúcar, cubrir con el agua tibia y dejar esponjar en lugar tibio.
Por otro lado, cortar las cebollas en aros y rehogar en un poco de aceite hasta que queden blandas.
Reservar.
Poner en un bol la harina y mezclarla bien con la sal.
Luego hacer un hueco en el centro, volcar allí la esponja de levadura y comenzar a tomar la masa agregando poco a poco el agua a temperatura ambiente, hasta conseguir que se desprenda del bol, y amasar por 10 minutos.
Sobre la mesada, estirar la masa con los dedos en forma cuadrada y volcar allí las cebollas frías.
Cerrar el bollo, volver a formarlo suavemente hasta que las cebollas queden integradas y dejarlo leudar cubierto con film o un lienzo por una hora.
Luego, desgasificar la masa, dividirla en dos, bollar las mitades y acomodarlas en una placa apenas aceitada.
Hacerles un corte en cruz en la superficie, salpicarlos con un poco de agua y llegar a horno precalentado fuerte por 50 minutos o hasta que se forme una buena corteza y al goplear su base, ésta suene a hueco.