Pagaron 64 millones de dólares por la casa de sus sueños, ubicada entre las montañas de Santa Mónica y el océano Pacífico
2 minutos de lectura'

A siete meses de su boda de película celebrada en Georgia y tras más de dos años buscando nuevo hogar, Jennifer Lopez (53) y Ben Affleck (50) finalmente encontraron la casa de sus sueños: una mansión ubicada en Pacific Palisades, un barrio residencial de Los Ángeles situado justo entre las montañas de Santa Mónica y el océano Pacífico, por la que pagaron 64 millones de dólares. Construida en 2005 sobre un terreno de cinco mil metros cuadrados, la propiedad –que pertenecía al millonario Gregory Milken, quien pagó por ella 14,5 millones y le hizo suntuosas reformas– ocupa 1.500 metros cuadrados y cuenta con nueve habitaciones, once baños, un moderno gimnasio, sala de juegos, sala multimedia, garaje para cuatro autos, pileta, spa y una casa de huéspedes completamente independiente, con otras dos habitaciones y cuatro baños. Además, tiene el plus de sus increíbles vistas de la ciudad, las montañas y el mar. Tiempo antes, y en la misma zona, la pareja había mostrado interés por otra propiedad, por la que incluso habían llegado a pagar un depósito por valor de 34 millones de dólares, pero a último momento desistieron de comprarla. Según se supo, para concretar esta operación y adquirir su deseado nido de amor, Jennifer y Ben vendieron o pusieron a la venta sus respectivas mansiones: la casa de Bel-Air de ella está disponible por 39 millones de dólares, y él concretó la venta de la propiedad que tenía también en Pacific Palisades por 32 millones.







1Hijo de dos megaestrellas del cine, debió hacerles frente a las burlas por su dislexia: “tonto, estúpido, vago, inútil”
2Tiene 15 años, es la bisnieta del “zar de la televisión” y se abre camino en el mundo del espectáculo
3“De repente me sentí liberada”: quién es la princesa modelo que ahora también es actriz y protagoniza su primera película
4Roberto Devorik, gran amigo de Lady Di, rememora el momento de la histórica foto que marcó la nueva vida de la princesa




