Revista Jardin

La perfecta combinación entre la elegancia de lo clásico y la versatilidad de lo contemporáneo

La paisajista Gabriela Moro estuvo a cargo del rediseño de este amplio jardín ubicado en uno de los barrios más tradicionales y antiguos de Mar del Plata.

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Esta casa está ubicada en una esquina emblemática del barrio Los Troncos, en la ciudad de Mar del Plata. Es un chalet de influencia americana y teja normanda. Construido en 1943, denota una fisonomía apaisada y en “chanfle” respecto del cuarto de manzana que lo envuelve. El terreno de 1.890 m² fue inspiración suficiente para recrear vistas, rincones y espacios de descanso alrededor de esta gran casona.

Bancos de rompecabezas de hormigón negro crean una zona de descanso en el jardín principal.
Bancos de rompecabezas de hormigón negro crean una zona de descanso en el jardín principal.Ines Clusellas/ Revista Jardin

La propiedad cambiaba de dueños y los nuevos decidieron remodelarla por dentro, dejando la estructura tal cual era, por su buena construcción. La paisajista se encontró entonces con una añosa arboleda de Acer palmatum, cedro azul, lagerstroemias, ginkgos, níspero japonés y un tilo en la entrada de la casa; además, cantidad de arbustos diversos y herbáceas mezcladas en distintos sectores del jardín.

Vista general desde el living y el comedor; en el jardín principal se generó un gran cantero curvo con flejes de hierro negro, que abraza tres Pyrus calleryana separados por líneas de buxus que simulan teclas de piano, y un añoso cedro azul existente.
Vista general desde el living y el comedor; en el jardín principal se generó un gran cantero curvo con flejes de hierro negro, que abraza tres Pyrus calleryana separados por líneas de buxus que simulan teclas de piano, y un añoso cedro azul existente.Ines Clusellas/ Revista Jardin
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El paisajismo llevó aproximadamente un año y se realizó paralelamente a la remodelación de la casa. Trabajaron en conjunto con la arquitecta, acopiando las plantas existentes hasta que se iban terminado los diversos sectores, momento en que las trasplantaban. Las cercanas a la casa también se trasplantaron, por pedido de los dueños, para que la fachada luzca más “despejada” y lograr mayor amplitud. Cada rincón se transformó en un punto focal, con atención especial en la iluminación de los grandes ejemplares, para destacarlos y resaltar su presencia. A su vez, se idearon cuatro sectores bien definidos que rodean toda la propiedad. Cada sector se configuró a partir de la especie del árbol preexistente, que impuso el estilo del lugar.

Las especies elegidas para este sector de sombra fueron: helechos
arbóreos, alocasias, Cyrtomium falcatum, clivias, philodendros.
Las especies elegidas para este sector de sombra fueron: helechos arbóreos, alocasias, Cyrtomium falcatum, clivias, philodendros.Ines Clusellas/ Revista Jardin

SECTOR TROPICAL

La ventana del cuarto principal da a un sector importante del jardín, sombrío, con un inmenso cedro azul y un bosque de Acer palmatum; ellos fueron disparadores para diseñar un jardín tropical circundante a los árboles. Las especies elegidas fueron alocasias, helechos arbóreos, Cyrtomium falcatum, monsteras, philodendros, pitosporum (‘Wheeler’s Dwarf’), Melianthus major, salvias y clivias. Un juego de bancos negros, como fichas de juegos de niños, completan el escenario.

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Vista desde el cuarto principal, donde se generó un ambiente tropical que se completó con un juego de bancos de diseño lúdico.
Vista desde el cuarto principal, donde se generó un ambiente tropical que se completó con un juego de bancos de diseño lúdico.Ines Clusellas/ Revista Jardin

SECTOR DE ENTRADA

Un tilo gigante es el guardián del lugar. Lo acompañaba un gran cantero de agapantos en altura. Se conservó todo, y se instaló una buena iluminación para el tilo y los caminos de entrada y estacionamiento para los autos.

SECTOR DEL JARDÍN PRINCIPAL

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Desde el living y el comedor se aprecia el jardín principal, donde un imponente cedro azul atrajo el foco de atención para comenzar a crear esta área. Una gran curva envuelve el jardín, le aporta movimiento e integra los árboles añosos, unificando especies. Allí se plantaron bochas de Pittosporum tobira ‘Wheeler’s Dwarf’ de distintos tamaños y Strelitzia reginae.

En el ingreso del jardín principal, bochas de distintos tamaños de Pittosporum 'Wheeleri' acompañan un ejemplar de lagerstroemia.
En el ingreso del jardín principal, bochas de distintos tamaños de Pittosporum 'Wheeleri' acompañan un ejemplar de lagerstroemia. Ines Clusellas/ Revista Jardin

Mediante unos flejes de hierro se delimitaron tres rectángulos –que simulan teclas de piano– con buxus que separan los tres Pyrus calleryana ejemplares, marcando su presencia y brindando fuerza al diseño. Los espacios de llenado se conformaron con cubresuelos de hiedras.

Con las plantas acopiadas se realizó un doble cerco de abelias paralelo a las medianeras de la calle, para dar estructura e intimidad al jardín e invitar a recorrerlo mediante un camino interno. El lugar se complementó con un área de descanso con unos bancos “rompecabezas” color negro de hormigón.

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Otra perspectiva de la pared de hormigón que separa el espacio de pileta con el sector parrilla.
Otra perspectiva de la pared de hormigón que separa el espacio de pileta con el sector parrilla. Ines Clusellas/ Revista Jardin

SECTOR PILETA

Junto con el estudio de arquitectura, crearon un área más moderna, que combina la privacidad del descanso de la pileta y el área de parrilla, huerta, guardado y ducha. La sutil división de la pared de hormigón con un banco fijo y mesa se acompañó con un cerco de oleas y rosas ‘Iceberg’.

Bajo la sombra de un Gingko biloba se puede apreciar la galería exterior acompañada por dos grandes canteros y el solárium.
Bajo la sombra de un Gingko biloba se puede apreciar la galería exterior acompañada por dos grandes canteros y el solárium. Ines Clusellas/ Revista Jardin

Las galerías a ambos lados de la casa se conectan entre sí. Una mira al jardín principal y la otra mira al sector pileta, donde un living exterior invita a dialogar y descansar. Aquí se conservó el imponente Ginkgo biloba para disfrutar de su follaje y esplendor en invierno. También desde allí se observa la pileta que, con forma irregular, genera un foco de atracción. En este sector se sumó una incipiente huerta.

Canteros cuadrados de hormigón delimitan el ingreso al sector de la parrilla, con macizos de dietes.
Canteros cuadrados de hormigón delimitan el ingreso al sector de la parrilla, con macizos de dietes. Ines Clusellas/ Revista Jardin