
Abarca desde atractivas ornamentales, como los hibiscus, hasta plantas de cultivo utilitario, como el algodón, y también numerosas nativas de sorprendentes virtudes, muchas por descubrir.
El núcleo duro de la familia de las Malváceas es reconocible fácilmente por su aspecto. Las flores son generalmente efímeras; el cáliz suele tener pelitos (que producen néctar) y un accesorio, el epicáliz, que lo hace parecer doble. Tienen cinco pétalos y un ovario sentado sobre toda la flor, es decir, súpero. Los estambres están fusionados, formando una sola estructura de la que se despegan las anteras. Este tubo está asociado al gineceo que, en su parte superior, despliega el estigma. Si los estambres de la mayoría de las plantas tienen dos estructuras que generan y guardan el polen –las tecas– en este caso hay una sola. Los frutos son esquizocarpos, frutos secos que en este caso tienen aspecto de rueda y que se fraccionan en muchas partes, a veces pinchudas o también cápsulas.

