Interior o exterior, liviana o pesada, clara u oscura: elegir mal la maceta puede provocar pudrición, estrés térmico y crecimiento fallido
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¿Alguna vez compraste una planta divina que terminó marchitándose sin razón aparente? Atención que la culpable pudo haber sido una mala elección de maceta. Este elemento, que muchas veces pasamos por alto, resulta crucial para la salud de nuestras plantas. “En las macetas de interior se prioriza la estética, el control de la humedad y la protección del suelo. Las macetas de exterior tienen que resistir la intemperie, los cambios de temperatura, un drenaje más eficiente y además el material tiene que soportar heladas, lluvias fuertes o el sol directo sin deteriorarse”, explica Ignacio Acevedo, paisajista de Durban Terra.


Macetas de exterior: resistencia ante todo
Una planta expuesta a las inclemencias del exterior necesita un hogar que soporte los embates del clima. “Las macetas tienen que ser resistentes y de alta densidad: las mejores son las de resina con fibra de vidrio, las de hormigón y las de terracota. La primera es ultraliviana y resiste los cambios de temperatura. También las de plástico rotomoldeado, que son ligeras, no se deforman y mantienen el color a través de los años”, detalla Acevedo.

La terracota, ese material tradicional y rojizo, ofrece beneficios únicos. “Para exterior las de terracota son las mejores porque no tienen un movimiento de dilatación y contracción, es decir, no se deforman ni con el calor ni con el frío”, señala el especialista. Su porosidad permite que el exceso de agua se evapore rápidamente y así evita que la humedad afecte a las raíces.

Sin embargo, para terrazas y balcones existe un factor adicional: el peso. “Conviene no usar las de terracota por el tema del peso. Lo mejor es comprar contenedores livianos como los de resina de vidrio o los de plástico rotomoldeado”, advierte Acevedo.
En interior: estilo y funcionalidad
En el hogar, las macetas pueden convertirse en elementos decorativos que complementan la estética de tu espacio. “Las de cerámica esmaltada son perfectas para interiores”, recomienda el paisajista.
Un factor poco conocido pero relevante es el color de la maceta. “También hay que tener en cuenta la porosidad y el color: el claro refleja y el oscuro absorbe calor y eso genera menos humedad en el interior de la maceta”, explica Acevedo.

Las macetas de plástico son versátiles y económicas, ideales para plantas que requieren humedad constante. No obstante, presentan una desventaja significativa si las usamos en exteriores: “Las de plástico común no resisten el sol. Se deterioran”.
En cuanto a las de fibrocemento, el veredicto del experto es contundente: “Son pesadas, se rajan de la nada y se les hacen manchas de humedad. Son baratas pero no son aconsejables”.
El tamaño correcto
La dimensión de la maceta debe corresponder al tamaño presente y futuro de la planta. Para ejemplares que alcanzan unos 50 centímetros, una maceta de 30 centímetros de diámetro resulta apropiada. Si tu planta puede crecer hasta un metro, optá por una de aproximadamente 50 centímetros de diámetro.
La profundidad también es crucial. “Si tiene raíces profunda necesitás una maceta alta. Para trasplante, cuando las raíces se escapan por debajo es el momento de pasar la planta a una maceta más grande”, indica Acevedo.

Elegir una maceta demasiado grande o demasiado pequeña trae problemas. Una maceta muy grande puede provocar retención excesiva de agua y pudrir las raíces al no poder absorber toda la humedad. Una muy pequeña impedirá el desarrollo adecuado del sistema radicular.
El drenaje: factor no negociable
En esta decisión de la maceta apropiada, el drenaje ocupa un espacio fundamental. “La maceta siempre debe presentar agujeros generosos para que pueda deshacerse del agua sobrante sin afectar a la planta. Por eso también se deben vaciar las bandejas o platos que se colocan debajo para evitar ensuciar el piso”, recomienda.
Uno de los errores más comunes, según el paisajista, es precisamente “no considerar el drenaje”. Esta omisión puede ser fatal para la planta, ya que el exceso de agua pudre las raíces. Además, junto con los agujeros, conviene colocar al fondo de la maceta y por debajo del sustrato piedritas de leca o pometina que evitan que éste se compacte y termine siendo un obstáculo para terminar de liberar el agua que la planta no absorbe.

Consejo antes de estrenar una maceta
“Para preparar la maceta nueva hay que lavarla con agua y jabón, salvo en el caso de las de hormigón que necesitan ser pintadas con brea por adentro para que resistan más la humedad de la tierra”, recomienda Acevedo.
Siguiendo estos consejos prácticos, lograrás elegir las macetas perfectas para tus plantas, ya sea que las cultives en el interior o el exterior de tu casa. Recordá que la maceta no es solo un contenedor decorativo, sino el hogar donde tus plantas desarrollarán sus raíces y desde donde crecerán bellas y saludables.
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