
Atemporales, los techos interiores de madera le dan al más mínimo espacio una atmósfera cálida y envolvente
Los cielorrasos de madera nos hablan de refugios de montaña de todas las épocas o del estilo nórdico que se comunicó al mundo entero. Razonamientos aparte, la mayoría dirá que nos hacen sentir protegidos y serenos; que nos aíslan del ruido, matizan la luz y hasta tienen perfume. Les proponemos una recorrida por casas que visitamos para que comprueben sus efectos benéficos.
Recuerdos del bosque
“Siempre me gustó la rusticidad de esta casa. El exterior de piedra, las vigas del living, las maderas de las paredes. Al mismo tiempo, busqué darle un giro más actual, mantener su calidez original sin que se fuera a un estilo romántico”, nos dijo Mora Barber cuando nos recibió en su casa de Bariloche.

Al fondo, un cuadro montado sobre rieles que se desliza frente a la abertura para taparla, cuando se quiere. “Esa obra es provocadora de ideas, siempre genera discusiones en las reuniones”, dice sobre la pieza que trajo de Miami, pero de la que no conoce su autor.
En Córdoba
Carola (54) y Mario (55) convocaron a la arquitecta Malvina Zayat para diseñar lo que llegaría a ser su hogar definitivo en las Sierras Chicas de Córdoba.

El fenólico de eucalipto es protagonista: está en el cielorraso, las paredes y los muebles. Estos últimos se diseñaron a la par del proyecto, y fue Mario quien los hizo, en una eficaz síntesis estética y material. “Muebles, piso, techo. Es increíble que todo lo hiciera Mario”, destaca la arquitecta.

Dormitorios urbanos con sensación de refugio

Algunas veces, es pensando en el mantenimiento que se lleva la madera a los techos interiores: allí exige muchísimo menos cuidado.

“Algo válido es la madera en el cielorraso del dormitorio: en los cuartos se mira mucho al techo”, dice con sentido común Juan Diego Erhart del Campo.

El revestimiento interior se hizo con multilaminado fenólico de virola, un árbol autóctono de crecimiento rápido que, en este formato, es altamente resistente a la humedad y las plagas. “En un entorno así, por supuesto que quisimos trabajar con madera. Lo primero fueron las placas; a partir de ahí, buscamos crear los muebles en un tono compatible”, revela sobre el disparador del interiorismo.
Casa cálida
“El revestimiento del techo requirió un trabajo artesanal: se colocó tablita por tablita. Tuvo una alta incidencia en el presupuesto pero, espacialmente, lo que genera es muy fuerte y te asegura la calidez”, nos dijo la arquitecta María Cosentino sobre la casa que la llevó junto a su marido y sus tres hijos a un barrio cerrado de Pilar.
“La propuesta del Estudio fue hacer un galpón-nave central donde disponer el área social de la casa”, cuenta la arquitecta. De su lado estuvo la decisión de revestir el techo a dos aguas en kiri: “Mi intención fue que la materialidad resaltara la morfología de la casa”, nos explicó. La misma fórmula se llevó al exterior.
También a dos aguas
Sobria, sintética, pensada para el mayor ahorro energético posible: así es la casa de la diseñadora de interiores Carla Barconte, fundadora de Estudio Plök, en medio del campo en Mercedes.

Las paredes y el cielorraso están revestidos en placas de fenólico de guatambú. “En simultáneo al aire nórdico, mi casa se hace eco de nociones orientales como la austeridad, la sutileza y las líneas simples”.

Livings impactantes
“Cuando vi este ‘patchwork’ de distintas maderas, enseguida se me ocurrió ponerlo en el cielo raso para agregar textura y color. No hubo quien no preguntara por él”, nos decía la interiorista Gaby Orlando sobre su celebrado espacio en Experiencia Living, en referencia a los paneles ‘Quadra Natural’ del techo (Patagonia Flooring).


Hace muy poco, visitamos un departamento que proyectó el estudio Mazzinghi-Sánchez y compraron Jorge Mazzinghi y su mujer, Verónica de Miero, para hacer un emprendimiento familiar (pueden ver la historia completa acá). Más allá de que nos gustó la obra en sí, nos encantó su concepto: “Hagámoslo como si fuera para nosotros”. Entonces, antes que poner fundas lavables, se arriesgaron con un elegante sillón modular. Y eligieron un suntuoso revestimiento de lapacho para el cielorraso.

“Empezamos otro sector de la casa, pero cuando el propietario vio cómo quedaría, se entusiasmó con la idea de que todos los ambientes estuvieran revestidos en incienso”, nos dijo la arquitecta Paula Rodríguez Donati, directora de Brava Arquitectura. En el living con una fantástica bow window, el trabajo en el cielo refuerza la intención Mid-Century.
Cielorraso generoso
“El cielorraso revestido en madera y la claraboya fueron propuestas nuestras -como el no tener en el espacio público columnas ni divisiones-, porque sentimos que se necesitaba algo que suavizara la rigidez entre cuatro paredes”.

No teníamos límite de altura y el cielorraso te permite ser generoso con su forma. Por no hablar del ingreso extra de sol: no es lo mismo que la luz que puede aportar una ventana.

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