
El recorrido de Gemmy Veldhuizen siempre estuvo ligado al hogar: desde su faceta emprendedora con la tienda deco Terre à Terre (que fundó en 2014 y tuvo durante casi una década) y su servicio de remodelaciones integrales hasta ser, hoy, coach en terapia de pareja. Un dato clave es que a todas estas actividades las lleva y llevó adelante con suma elegancia y calidez. “Tengo un gusto natural por las relaciones humanas. De hecho, mi local estaba dentro de casa, en los ambientes que daban a la calle”.

Cuando visitaron la construcción de 1879 en Amerongen, un pequeño pueblo una hora al sur de Ámsterdam, su primera impresión fue que era muy grande y el jardín, muy chico. Pero algo los hizo volver y comprarla. “Tenía lugar para ubicar la tienda y la podíamos adaptar al estilo fresco, tranquilo y sereno que definió siempre los lugares donde vivimos".

Empecemos por la cocina
Concectada con el jardín, la cocina se renovó por completo sin perder calidez. Teniendo en mente ese norte, los dueños se encargaron de conseguir baldosas de fines del 1800 para reponer las faltantes y que la planta baja conservara su piso de terracota original.

Del gris de algunas balsosas surgió el tono del armario usado como despensa y el granito que se eligió para la mesada.



Descanso
Conectada con el local, la propiedad tiene su zona de transición en este living donde reinan la luz natural, los géneros naturales y un fuego siempre encendido como señal inequívoca de hogar. “Mi marido pasó varios años en Suecia, de ahí la influencia del hygge nórdico en este living holandés ambientado el foco puesto en los materiales nobles y los colores suaves”.

En los países nórdicos el concepto de hygge hace referencia a lo lo acogedor y cálido, de ahí la centralidad del fuego. Tiene que ver con la costumbre ancestral de encender el hogar tras una caminata en el frío, todo un contraste después de una conexión profunda con la naturaleza. En las ciudades actuales, eso se reitera en el hábito de tirarse en el sofá con una manta y unas velas.

“El living orientado al jardín tiene una atmósfera meditativa que emana tranquilidad. Después de un día movido, acá es donde me relajo”.
Sin interrupción

En la planta baja se generó una sucesión de espacios acogedores sin divisiones formales. Por ejemplo, desde el living nos llevan a un pequeño estar donde se ubicó un escritorio

Eucalipto, blancos y tiza, la paleta de los ambientes sociales armoniza tonos fríos y cálidos para configurar un entorno relajado y afable.



Ante todo, mucha calma
En la suite, la dueña de casa apenas matizó el blanco con delicados tonos neutros y terrosos. “Mi mente siempre está en movimiento; es importante para mí dormirme y despertar en un entorno de paz”.

La calidad particular de la luz en el norte europeo hace que pintar las paredes de colores fuertes sea poco común. Pero algo sumamente desarrollado es la noción de cuan importante es la sensualidad de las texturas para lograr esa sensación de abrigo tan buscada.





