Revista Living

El colorido departamento de una coleccionista de arte en la en el Pasaje Rivarola

En 140 metros cuadrados que conservan sus rasgos originales, una vivienda ecléctica y colorida es el hogar de Mariela Ivanier, donde lleva un estilo de vida atípico, y le da refugio a sus más de 300 obras.

7'
Compartir

A unos pasos del Palacio Barolo, entre Bartolomé Mitre y Teniente General Juan Domingo Perón, se extiende una acotada callecita con ocho edificios construidos en espejo. La simetría en su arquitectura la diferencia de cualquier otra arteria de la Ciudad de Buenos Aires. Y es que el pasaje Dr. Rodolfo Rivarola es un ícono escondido que combina el espíritu Beaux Arts con una calma poco común en el microcentro porteño.

Conservando la originalidad de la arquitectura, predomina la madera y evocando el pasado de estudio de abogados, una chapa de bronce en la puerta del departamento indica que allí vive Mariela Ivanier.
Conservando la originalidad de la arquitectura, predomina la madera y evocando el pasado de estudio de abogados, una chapa de bronce en la puerta del departamento indica que allí vive Mariela Ivanier.Julia Gutiérrez

En sus casi 100 años de historia, ha albergado oficinas, residencias, consultorios y emblemáticos locales comerciales. Hoy, su perfil se inclina más hacia lo cultural. No es casualidad, entonces, que Mariela Ivanier eligiera trasladar su vasta colección de arte a este pintoresco rincón de estilo parisino y asentar allí su vida cotidiana.

 La distribución es circular y los espacios de encuentro están presentes en todos los ambientes con pequeños livings y banquetas, es un departamento preparado para la reunión social.
La distribución es circular y los espacios de encuentro están presentes en todos los ambientes con pequeños livings y banquetas, es un departamento preparado para la reunión social.Julia Gutiérrez
publicidad

Al igual que los cinco edificios de la cuadra, la entrada al 139 rememora las características puertas europeas del siglo XIX: imponente, de herrería artística color negro y con un picaporte que solía ser de bronce, pero que fue reemplazado -al igual que el panel del timbre- para evitar más saqueos. Pisos de mármol y una extensa alfombra roja conducen a un ascensor “jaula” de notable apariencia.

La perfecta simetría de fachadas diseñadas en espejo identifican el Pasaje Rivarola como una de las cuadras más prolijas de impronta francesa de la Ciudad.
La perfecta simetría de fachadas diseñadas en espejo identifican el Pasaje Rivarola como una de las cuadras más prolijas de impronta francesa de la Ciudad.La Nacion

A diferencia de las fachadas y los halls originales, que permanecen intactos en su clasicismo, el interior de los departamentos es ecléctico ya que se adapta al gusto de cada propietario. El de Mariela mantiene su esencia original, con pisos, ventanas y puertas de un noble y macizo roble. En las paredes blancas está el sello distintivo: están intervenidas con más de 300 obras de arte.

La mayoría de las lámparas bajas elegidas son vintage e histriónicas, mientras que las de techo, son luces de oficina que quedaron de la “vida anterior” del departamento.

Pequeñísimos ambientes con superficies irregulares y ventanas altas, se convierten en rincones para el arte y la contemplación.
Pequeñísimos ambientes con superficies irregulares y ventanas altas, se convierten en rincones para el arte y la contemplación. Julia Gutiérrez
publicidad

En 2021, en plena pandemia, Mariela Ivanier se mudó del barrio de San Cristóbal al de San Nicolás donde vivía junto a su hija Mora, ambas “se independizaron”.

Junto a un vitral, el banco empotrado en la boiserie de roble es también un baúl secreto en donde hoy se guardan vinos.

Una extensa mesa de madera y ocho sillas Thea tapizadas en pana color rojo se ubican en el centro del ambiente exclusivo del comedor.
Una extensa mesa de madera y ocho sillas Thea tapizadas en pana color rojo se ubican en el centro del ambiente exclusivo del comedor. Julia Gutiérrez

Tras haber sido primero una vivienda y luego un estudio de abogados, al departamento lo único que le faltaba era luz -fue resuelto con un diseño estratégico de iluminación artificial- y color -que vino de la mano de las obras de arte y la decoración-.

El mobiliario acompaña con formas depuradas en ambientes repletos de información visual: cada milímetro de pared tiene alguna obra, cada superficie tiene un adorno.
El mobiliario acompaña con formas depuradas en ambientes repletos de información visual: cada milímetro de pared tiene alguna obra, cada superficie tiene un adorno.Julia Gutiérrez
publicidad

A falta de balcón, un patio rectangular de paredes blancas se visualiza desde el interior y conforma una escena aparte.

El rincón verde del departamento no está dado por el arte sino por la naturaleza de las plantas que acondicionan el pequeño patio que da luz y oxígeno desde lo que solía ser el pulmón gris de una oficina oscura.
El rincón verde del departamento no está dado por el arte sino por la naturaleza de las plantas que acondicionan el pequeño patio que da luz y oxígeno desde lo que solía ser el pulmón gris de una oficina oscura. Julia Gutiérrez

Destinada al arte

De familia sanjuanina, Mariela Ivanier nació rodeada de arte. Sus padres, pertenecientes a la comunidad judía, tenían todo lo que necesitaban para armar su casa en Buenos Aires luego de contraer matrimonio así que los regalos de boda que recibieron fueron sobrecitos con dinero. La suma se iba a destinar a la que convertirían en la insignia familiar que los acompañó durante toda su vida: una obra de arte. Perteneciente al artista Luis Suárez Jofré, la pintura formó parte de mudanzas, cumpleaños, alegrías y tristezas. “Eso implicó que mi familia se fundó con una obra de arte y quedé signada”, reflexiona Mariela.

La obra imponente del comedor es de Marcela Mouján, de los años 90. Las piezas de cerámica, de Imperfecto Iotti. La flor amarilla es de papel crepe y cerámica, una creación de Silvina Sícoli, también galerista y artista y dueña con su hermana Josefina, de la galería Selva Negra.
La obra imponente del comedor es de Marcela Mouján, de los años 90. Las piezas de cerámica, de Imperfecto Iotti. La flor amarilla es de papel crepe y cerámica, una creación de Silvina Sícoli, también galerista y artista y dueña con su hermana Josefina, de la galería Selva Negra.Julia Gutiérrez

Desde que tuvo su primer departamento, Mariela se hizo una promesa: “no más reproducciones”. Aunque tardó un buen rato en armar su propia colección, rápidamente se tornó una linda adicción que incluso transmitió a su hija.

publicidad

Elijo lo que me emociona. En mi colección tiene una enorme representatividad la mujer porque me interesa bastante cómo nos vemos o cómo nos ven. Me gusta convivir con la imagen femenina.”

Mariela Ivanier
Los cuatro retratos son creaciones de Mora, que pintó a su mamá Mariela. También hay dos obras de Ileana Hochmann, un artista que en 2024 hará una muestra retrospectiva de sus 60 años de trayectoria. Hay obra de Bastos, de Tatiana Parcero y también es el área de la casa que tiene más fotografías.
Los cuatro retratos son creaciones de Mora, que pintó a su mamá Mariela. También hay dos obras de Ileana Hochmann, un artista que en 2024 hará una muestra retrospectiva de sus 60 años de trayectoria. Hay obra de Bastos, de Tatiana Parcero y también es el área de la casa que tiene más fotografías. Julia Gutiérrez

A la hora de elegir las obras lo que la guía es la emoción. No tiene peros en cuanto a edad o trayectoria del artista, en efecto, sus obras combinan carreras jóvenes con consagradas y suelen llegar por azar. No hay tal proceso de elección de las obras más que frecuentar ferias de arte y su contacto con artistas y galerías.

La biblioteca es un salón acogedor para relajarse, mirar algo de televisión o leer. Cuenta con un diván para recibir visitas y un amplio mueble que por muchos años fue negro, pero ahora es violeta.

La biblioteca, la cocina y los baños se mantienen tal cual le entregaron el departamento, con pequeños agregados o modificaciones en su distribución. La pintura violeta le dio una nueva vida al mueble del living.
La biblioteca, la cocina y los baños se mantienen tal cual le entregaron el departamento, con pequeños agregados o modificaciones en su distribución. La pintura violeta le dio una nueva vida al mueble del living.Julia Gutiérrez

La relación con el artista es de suma importancia para la dueña de Verbo Comunicación, agencia boutique de prensa y relaciones públicas. De hecho, el autor o autora de cada una de sus pinturas conoce el lugar que ocupará en la casa. Así como ella recuerda el recorrido de todas las obras antes de llegar a su vivienda.

Miscelánea de color

Los colores son clave en este departamento que se asemeja a un museo, pero que es tan acogedor como un hogar. Cada uno de los cinco ambientes está subdividido según tonalidades acorde a las obras. El bar azul, por ejemplo, con su decoración, muebles y pintura al tono, transporta pacíficamente al mediterráneo.

Más allá de las obras, la decoración está presente en todo el departamento. Objetos propios y de artistas conviven en este mundo de color en donde todo tiene su lugar. Cerámicas, copas, cajitas, cuencos y jarrones sin modelo o estándar establecido. Un popurrí.

El mueble que hace de bar es un vintage de Sebastián Salazar. Las botellas aportan su toque y la lámpara es de 3070, en la calle Arroyo. La obra de Carolina Antoniadis representa a Coca Sarli, una figura que se repite tres veces en la colección, por distintos artistas. El jardincito contiguo antes era un lugar para colgar la ropa. Es un mini espacio donde algunos cuadros de pequeño formato comparten territorio con una jaulita de un pájaro de autor anónimo.
El mueble que hace de bar es un vintage de Sebastián Salazar. Las botellas aportan su toque y la lámpara es de 3070, en la calle Arroyo. La obra de Carolina Antoniadis representa a Coca Sarli, una figura que se repite tres veces en la colección, por distintos artistas. El jardincito contiguo antes era un lugar para colgar la ropa. Es un mini espacio donde algunos cuadros de pequeño formato comparten territorio con una jaulita de un pájaro de autor anónimo. Julia Gutiérrez

El juego en la paleta de colores continúa en las banquetas, sillas y almohadones, que comparten una intención común en su tapicería de pana. Es que, ecléctico y singular, todo rincón del departamento tiene la esencia de su dueña. “Es un estilo que tiene algo de infantil, muy colorido y femenino”, comenta Ivanier.

Carolina Antoniadis, Kuki Benski, David Sisso, Diego Perrota, Santiago Arce, Lisa Giménez, Ileana Hochmann o Gachi Hasper, son algunos de los artistas que dan vida a los pasillos y ambientes. Entre sus artistas más repetidos están María Paula Caradonti o Ricky Crespo, cada uno con nueve originales que acompañan su trayectoria.

Las diferentes técnicas, recursos, materialidades y volúmenes le da al conjunto de obras expuestas un nuevo sentido de convivencia ecléctica. Arriba, dos fotografías de Jackie Parisier y junto hay obras de Kuki Benski, Rubén Grau y de Gaba de Dios, entre otras.
Las diferentes técnicas, recursos, materialidades y volúmenes le da al conjunto de obras expuestas un nuevo sentido de convivencia ecléctica. Arriba, dos fotografías de Jackie Parisier y junto hay obras de Kuki Benski, Rubén Grau y de Gaba de Dios, entre otras.Julia Gutiérrez

A modo de tetris

A diferencia de su departamento anterior, en Rivarola hay más lugar para colgar su colección. Aun así, cada espacio está aprovechado y si no hay más, se lo encuentra. En realidad el desafío no está en colgar, sino en encajar en función de la disponibilidad.

Recientemente ganó una pared contigua al baño de visitas al retirar una puerta prescindible del pasillo. Esa búsqueda de superficies libres no sería posible sin su montajista, Mariana Gallegos, quien en una combinación perfecta, también enmarca.

En el cuarto predomina el colorado: "El tono se llama rojo amor. Y lo elegí porque me gustaba mucho y porque se llamaba así", dice Mariela Ivanier. El acolchado fue un regalo de su hermana Analía, traído de Nueva York. En el cuarto, hay tres obras del uruguayo Gastón Izaguirre.
En el cuarto predomina el colorado: "El tono se llama rojo amor. Y lo elegí porque me gustaba mucho y porque se llamaba así", dice Mariela Ivanier. El acolchado fue un regalo de su hermana Analía, traído de Nueva York. En el cuarto, hay tres obras del uruguayo Gastón Izaguirre.Julia Gutiérrez

De los 140 m2, el dormitorio es el ambiente destacado del apartamento. Contrario a la típica habitación minimalista acá nada es demasiado. El rojo predomina en todos sus aspectos.

El espacio de trabajo está junto a la biblioteca. Lo personal se conjuga también con criterio estético: el libro es una obra de Valeria Dulitzky, diseñadora gráfica que fue compañera de escuela y Colegio de Mariela, y en las fotos está junto a su pareja, embarazada de su hija y junto a sus abuelos Zulema y José durante la infancia.
El espacio de trabajo está junto a la biblioteca. Lo personal se conjuga también con criterio estético: el libro es una obra de Valeria Dulitzky, diseñadora gráfica que fue compañera de escuela y Colegio de Mariela, y en las fotos está junto a su pareja, embarazada de su hija y junto a sus abuelos Zulema y José durante la infancia. Julia Gutiérrez

Los muebles -casi todos de Salazar Casa- se camuflan entre cuadros, fotos y una considerable colección de anillos, collares y anteojos. El duvet de la firma finlandesa Marimekko es el toque setentoso final en su cuarto de revista

El escritorio comparte un amplio espacio con la habitación. La carpintería se diseñó como parte de una biblioteca y rápidamente fue convertida en un exhibidor de obras de arte.
El escritorio comparte un amplio espacio con la habitación. La carpintería se diseñó como parte de una biblioteca y rápidamente fue convertida en un exhibidor de obras de arte. Julia Gutiérrez

Un pasaje hacia París

Pasaron 30 años hasta que Mariela decidió buscar un departamento en el Pasaje Rivarola. Sin rodeos, visitó dos opciones y rápidamente se decidió por una. El departamento se encontraba en perfectas condiciones.

La mudanza tardó un poco más de lo esperado ya que la flexibilidad de movimiento post cuarentena no era la acostumbrada. Pero finalmente, y tras el trabajo conjunto entre las arquitectas Cinthia Atlas y Rosalba Smulevici, quedó listo en el espacio que hoy es el refugio de la Colección Rivarola.

El Pasaje Rivarola contiene ocho edificios enfrentados, en espejo, y con cuatro cúpulas, una en cada extremo de la calle.
El Pasaje Rivarola contiene ocho edificios enfrentados, en espejo, y con cuatro cúpulas, una en cada extremo de la calle. La Nacion

Aunque silencioso hasta en la semana, uno de los encantos del pasaje es ser locación habitual para filmaciones cinematográficas, comerciales o de series. “Argentina 1985″, “El amor después del amor” o el reciente estreno de Star +, “Nada”, tienen escenas grabadas en Rivarola.

“Es un barrio muy céntrico y tiene abastecimiento moderado -cuenta Mariela Ivanier- El pasaje, que el año que viene cumple un siglo, está un poquito descuidado y es una pena que no se estén ocupando apropiadamente del mantenimiento y la puesta en valor como uno de los pasajes más antiguos de la ciudad. Desde el punto de vista personal, yo uso muchísimo mi casa. Organizo frecuentemente un evento que se llama ´Té de colección´, en donde invito amigos, conocidos y clientes a compartir mi colección de arte”.

En el Pasaje supo brillar la relojería emblemática de Buenos Aires  "Casa Raab". Los edificios de la cuadra conservan sus pisos de mármol, sus puertas de madera y los típicos ascensores "jaula".
En el Pasaje supo brillar la relojería emblemática de Buenos Aires "Casa Raab". Los edificios de la cuadra conservan sus pisos de mármol, sus puertas de madera y los típicos ascensores "jaula". Julia Gutiérrez

Así, una vez al mes aunque sin frecuencia establecida, este departamento se llena de personas que la anfitriona selecciona con criterio y diversidad.

“Mis invitados interactúan y pasamos un evento social grato, vinculado también a la pintura, porque a mí me interesa mucho fomentar el coleccionismo. Pero yo no vendo arte -aclara Ivanier-, busco que les entusiasme. Que se den cuenta que no es ni tan caro, ni tan difícil y que queda bien, que es lindo vivir con obras de arte y el arte, como digo yo, te mejora la vida y eso lo promuevo mucho desde mi propia casa, con una rica comida, un buen vino y siempre pasa algo: alguien canta o alguien recita”.

Son tertulias culturales, que se dan en un umbral donde el tiempo tiene otra dimensión.