Lanzador serial, y ahora profesional, Phillip Bloxham llega a Bariloche para integrar el jurado de una competencia inusual
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Nacido y criado en Gales, Reino Unido, desde chiquito iba al río a practicar su hobby, que lo llevó a marcar un récord: 150 metros y más de 60 rebotes de piedras en el agua. Hoy, es referente a nivel internacional. A días de su llegada al país, Phillip aseguraba que, por las dudas, cargaría sus propias piedras en la valija para asegurar “buen material”. Aunque confesó su ansiedad por conocer –y hacer rebotar- las icónicas piedras en el lago Nahuel Huapi y lagunas de la zona.

Si bien domina una técnica personal e intuitiva, desde sus redes, el lanzador galés sugiere cómo elegir las mejores piedras, cuáles son los movimientos ideales, las distancias, potencias y velocidades. Es un verdadero experto que realizó exhibiciones junto a los aficionados locales en el Primer Campeonato de Sapito en Argentina, (el pasado sábado 14, en Playa sin Viento, Lago Moreno, Bariloche). La iniciativa, impulsada por Cerveza Patagonia, busca convertir al sapito en un deporte nacional con sus propias credenciales.

Popular en playas, ríos y lagos de todo el país, el sapito forma parte de una memoria colectiva vinculada al verano, las vacaciones, la infancia y el tiempo compartido al aire libre. En los últimos años, ese gesto mínimo encontró también un espacio formal dentro del deporte, con reglas, competencias y circuitos internacionales.

Phillip transformó esta costumbre ancestral y cotidiana en una disciplina con reglas propias. “Lanzo piedras desde muy chiquito, muy seguido, pero también hago rebotar muchas cosas disparatadas, como bananas, bicicletas, cucharas, grandes trozos de madera, cualquier cosa que encuentre en el río. Me divierten esos desafíos”, confiesa.

“Es mi pasión real”
Su ingreso al circuito competitivo fue reciente. En 2022, después de una experiencia casual en una playa de Inglaterra, descubrió las competencias oficiales y decidió participar. Desde entonces, se anota regularmente en el Campeonato Galés, donde obtuvo primeros y segundos puestos, con lanzamientos que superan los 140 metros. También participa en el Campeonato Mundial en Escocia y proyecta competir en otras sedes internacionales como Berlín y Japón.

“Antes practicaba snowboard, escalada en roca, surf y otras actividades, pero me lesioné la rodilla en 2016 y ya no puedo hacerlas. El lanzamiento de piedras es mi última pasión real, significa mucho para mí”, señaló. Tanto, que hace cuatro años, en una playa de Devon (Reino Unido) le pidió casamiento a su mujer: “Fue entre piedra y piedra, y me dijo que sí”, recuerda.

Secretos de un buen lanzamiento
Entre otros tips, Phillip remarca que la clave son las buenas piedras: “base plana, sin bordes filosos. Si se siente bien en la mano y no es muy pesada, va a deslizarse mejor. Hay que lanzarla de modo que planee sobre el agua y no se hunda”, define. Y agrega: “Es como acariciar a un perro: un movimiento suave y continuo a lo largo del lomo; la mano es la piedra y el perro es el agua. La piedra tiene que tocar el agua con un ángulo pequeño, como si quisiera asomarse por encima de una ola”. Además, el galés indica que “conviene empezar sin mucha fuerza y, cuando ya se logran algunos rebotes, sumar potencia. Y sobre todo, práctica. Aprender cómo se mueve cada piedra sobre el agua es fundamental”.


Con casi 30 años tirando piedras al agua, a Phillip le resulta una cuestión natural: “una maniobra simple, un juego que se convirtió en algo especial”, define, mientras que subraya su pasión por el sapito: “Me encanta. Cuando me di cuenta de que podía lanzar realmente lejos, vi que mis mejores lanzamientos estaban entre los mejores del mundo, incluso por encima de algunos récords. Eso me motivó a explorar hasta dónde puede llegar el ser humano hoy. Quiero alcanzar distancias enormes y desafiar a la próxima generación a superarlas. Mi rol es marcar un estándar para que los próximos lo tomen en cuenta como algo aún más grande que vencer”.

En cuanto a la selección, el deportista galés –practicó surf, escalada y snowboard hasta que una lesión lo sacó de las pistas- asume que “por cada piedra buena aparecen muchas malas. Algunos días desperdicio todas. Puede ser frustrante, pero hay que recordar que siempre habrá más piedras”.
Su próximo objetivo es un lanzamiento de 165 metros. ¿Lo conseguirá en Berlín o Japón, sus próximos destinos?
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