Chiara Parravicini: “La pandemia me llevó a trabajar mis inseguridades”
Actriz, cantante y embajadora de Chanel en la Argentina, asegura que hoy las marcas buscan personalidades antes que belleza
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“Siempre me atrajo lo timeless”, dice y no cuesta para nada imaginarla viajando a través de los tiempos: encarnando a una diosa de la cultura helénica, una dama victoriana, o una joven hippie de los años 70. Como sea, tres años después de haber terminado con su participación en Soy Luna –la serie de Disney que le dio reconocimiento en todo el planeta–y de haber lanzado su carrera como solista, Chiara Parravicini, actriz y cantante de 24 años, persiste en la búsqueda de proyectos para actuar, y continúa componiendo mientras se consolida en la escena de la música. Además de oficiar como embajadora de Chanel e imagen de Levi’s en la Argentina, también hace lo propio al protagonizar la campaña de Furzai, la firma de ropa urbana que pretende convertirse en una plataforma de comunicación y pone el foco en la diversidad de mujeres artistas, diseñadoras, bailarinas y videastas, entre otras.
–¿Cómo surge la convocatoria?
–Me convocaron porque les gustó mi perfil, mi música y mi personalidad como artista. Creo que tiene que ver con que la marca apela a trabajar con gente creativa, y mostrar que detrás de la modelo hay una historia. Que no sea algo chato ni vacío, sino trabajar y darle vida a esas prendas que, al fin y al cabo, las usan personas. Es lindo ser parte de algo que le dé voz al mundo de la moda. Algo que está sucediendo con las marcas que quieren actualizarse en cuanto a la diversidad de cuerpos y hacia una modalidad más sustentable.
–Esos ítems ¿están en tu vida cotidiana?
–Sí, totalmente. Empezando porque no tengo un cuerpo de modelo antigua, del ideal de antes que era que se te vean los huesos. Soy una mujer con curvas y nunca escondí eso. La belleza viene de otro lado, de la salud, de la cabeza, del arte. Es algo que va más allá de mi cara o de lo que puedo dar como modelo, porque no lo soy. Nunca fue mi deseo. Siempre me encantó la moda pero no aspiré a eso. Está buenísimo que las marcas quieran personalidades porque eso tiene más llegada al público, también hace que la gente empatice más con el producto y que no se sienta tan alejada de lo que es un ideal de belleza.
–A su vez, también trabajás con dos firmas legendarias de la historia de la moda...
–Estas marcas son íconos y me parece espectacular trabajar con los íconos. No hay nada que me dé tanto placer como vender un producto que sea único y que no es algo que hay que repetir y comprar porque va cambiando de estilo. Eso es parte de la sustentabilidad, aunque en realidad ahora me estoy cuestionando qué significa el término sustentable. Pero, más allá de eso, está bueno fomentar un consumo consciente; menor cantidad, mejor calidad, más años de uso y de vida para el resto del planeta.
–¿Qué te interesa de la vestimenta?
–A través de la ropa se puede comunicar quién sos: clásica, ecléctica, divertida o conservadora. El style es un accesorio de la personalidad. Obviamente, no desde un lugar superficial sino porque acompaña a un personaje. Me divierte ponerme en distintos papeles: un día soy más pin up, con un jean y una camisita cincuentosa, y otro día soy más de los noventa. Me pasa con muchos aspectos de mi vida, no tengo un solo estilo de música, ropa o decoración. Me gusta mezclar todas mis inspiraciones en una.
–¿Qué define tu hogar?
–Mi casita es como mi templo. Siendo canceriana con luna en libra, es muy especial. Es mi refugio, adonde vuelvo y me siento cómoda. Me fascina el tema de la decoración, de grande tendría un proyecto de deco.
–¿Sos de buscar referencias?
–Todo el tiempo estoy buscando inspiración. Mi casa es como mi personalidad, no me da lo mismo. Es un reflejo de mi alma. Un espacio cómodo y suave, con obras de arte. Mi mamá me enseñó mucho, ella estudió restauración y después se dedicó a vender obras de artistas contemporáneos.
–Comenzaste haciendo música de los 70, más allá que te lo inculcaron tus padres, ¿en qué otra cosa vas en contra de la corriente?
–Más que en contra de la corriente, voy con mi instinto y mis sentimientos. Soy muy fiel a lo que siento. La música que saqué es la que necesitaba hacer y publicar en ese momento. La verdad es que no me importaba si estaba de moda, sino que iba a favor de mi fluir. En mi primer disco (Wilder) quise hacerle honor a toda la música con la que me había criado: Joni Mitchell y The Beatles, por ejemplo. Y ahora hago algo empapado por lo que escucho hoy en día, de una Chiara más moderna. También fue un tema madurativo, en el que me sirvió hacer esa obra y tener eso ahí, como una carta de presentación. Me educó esa música, ahora me está educando otra.
–Elegiste una época de personas que lucharon por la paz, la ecología, el feminismo, etc. ¿Qué marca está dejando tu generación en ese sentido?
–Me parece que esta cuarta ola del feminismo llegó para quedarse, para siempre. Es la que va a inundar el terreno. Hay que seguir trabajando con todos los temas: la igualdad en general, la no violencia, todo eso, que es muy extenso y complejo, pero la paciencia femenina ya llegó a un límite. Hay mucho poder femenino, en el mundo de la música hay más igualdad y reconocimiento que en el mundo del cine. Puede sonar superficial pero no lo es, porque el ámbito del arte es igual de importante que el de las finanzas y la ciencia, todo tiene que ser cincuenta y cincuenta. Lo que tiene que quedar clarísimo es que el feminismo no quiere lograr lo mismo que el machismo pero del otro lado, sino que va hacia una humanidad más compasiva e igualitaria.
–¿Qué te resultó potenciador durante la pandemia?
–Me conectó conmigo y con lo que me pasa. Me llevó a trabajar mis inseguridades, mis miedos, a entender de dónde vienen. Excavar ahí, me hizo dar cuenta de que la vida es un constante trabajo para evolucionar. También me dio tiempo para escribir, redescubrir un estilo y reconectarme con la actuación. El año pasado empecé a hacer castings de nuevo y a perder el miedo a la audición, a encontrarme con eso porque cuando arranqué audicioné para algo y quedé. Ahora, al hacer y hacer, es como dicen todos los actores, lidiar con la frustración que eventualmente te lleva a un lugar más elevado. Eso te hace aprender muchísimo, a soltar y a no engancharte con un deseo; liberarse, relajarse y entregarse a lo que tiene que suceder.
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