
El director técnico visitó a su amigo, el enólogo Alejandro Vigil en Estancia Vigil para un almuerzo familiar
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Admiración mutua. Eso es lo que define a la relación entre Alejandro Vigil y Carlos Tévez, personalidades de dos mundos distintos pero con muchos puntos de encuentro. Amigos desde hace años, el último encuentro tuvo lugar en la casa porteña del enólogo apodado “el Messi del vino”: Estancia Vigil, en Cardales.
El ex futbolista y actual Director Técnico visitó el predio junto a su familia y en charla con Vigil pudieron ponerse al día de sus respectivos proyectos. Tévez habló de su nueva pasión, el paddle, e invitó a Vigil a conocer su nuevo emprendimiento. Alejandro, por su parte, lo invitó a participar de la edición porteña de su feria de vinos: Chachingo Wine Fair.
De los fuegos conducidos por el chef de la casa, Diego Irato, partieron a la mesa todo tipo de achuras especiales y carnes a la parrilla, entre las que se destacó la clásica Costilla con más de 12 horas de cocción.
En cuanto a los vinos que se sirvieron, la estrella fue As Bravas 2019, el último vino de El Enemigo en obtener 100 puntos, que es una de las etiquetas que se exhiben dentro del Museo Vigil, que se encuentra en Estancia.



