
Un boom inesperado: el formato analógico que triunfa en la era digital
En la Argentina se fabrican 600.000 vinilos al año; lo que antes era un fetiche de coleccionistas hoy se expande a nuevos terrenos de producción y hábitos de consumo
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Una fila enorme de gente sale de una galería en Cabildo y Juramento. Escondidas entre casas de computación, sex-shops y comiquerías, hay al menos cuatro tiendas especializadas de discos: son muchos los que se van con vinilos bajo el brazo. Taylor Swift, Pink Floyd, The Cure, Charli xcx. La escena ocurre un sábado de abril de 2025 durante el Record Store Day, el evento nacido en 2008 para “celebrar la cultura de las disquerías independientes”, y que músicos y sellos aprovechan para lanzar ediciones limitadas o rarezas.
Lo cierto es que hoy, en la Argentina, se consiguen vinilos en librerías, kioscos de diarios, tiendas de ropa, shoppings y supermercados. Hay de distintos precios, prensados, ediciones, gramajes y colores. Y lo que antes era un fetiche de coleccionistas se expandió a nuevos terrenos de producción y varias escalas de consumo, que se sincronizan a una dinámica global.
De acuerdo a informes de la Cámara Argentina de la Música Grabada (CAPIF), en 2024 las ventas de música digital representaban cerca de cuatro quintas partes del total de ingresos. Junto a CDs y DVDs, el vinilo es un 7% de la torta. Esto tiene cierta lógica, sobre todo si consideramos que en la Argentina la importación de discos todavía percibe un viejo y encarecedor arancel del que insumos culturales de similar porte, como los libros, están exentos. Sin embargo, el objeto de deseo persiste.
Un ejemplo: la librería y disquería Zivals, de Corrientes y Callao, cuenta con un catálogo rotativo de 6300 títulos y vende un promedio de 1200 vinilos por mes entre su tienda física y e-commerce. Su especialidad son los discos nuevos, sellados. “Tenemos ahora mucho más vinilos disponibles que los que teníamos en la época de auge del vinilo, en los 70 y 80. Y ahora existen mayores facilidades para importar”, señala Fernando Laviz, dueño de la icónica disquería.

En este sentido, el ciclo vital de este objeto revalorizado marca una fuerte caída a fines de los 80, con la irrupción de los casettes, que terminó de acentuarse en los 90 y 2000, con la llegada masiva de los CDs. En los últimos 15 años, sin embargo, el vinilo experimentó un resurgir que en 2025, incluso, llegó a un pico más alto que a fines de los 80.
El gigante discográfico Sony Music, en Argentina y Uruguay, registra entre 2000 y 2500 títulos que fabrica e importa alineado a la exigencia de cada proyecto. ¿Los más vendidos? Todo lo que sea rock nacional, pero también AC/DC y Michael Jackson. Las cifras suenan ciertamente alentadoras para un negocio que la industria todavía considera marginal versus lo que recaudan las ventas o suscripciones digitales o lo que se vendía en físico décadas atrás.

“Ni hablar si comparamos con la época de oro del CD”, explica Lionel Rodríguez, de la fábrica Laserdisc, ubicada en Mataderos. “Nosotros llegamos a hacer 60 millones de CDs por año y teníamos 700 empleados”, recuerda.
Tiempo después, mientras vivía en Chile, su esposa le regaló un tocadiscos portátil Crosley por el Día del Padre, y entonces tuvo una idea. Tras conversar con directivos de Cencosud, les propuso ubicar bandejas y discos en góndolas de grandes supermercados, como Jumbo. “Ahí me di cuenta de que era momento de apostar por el vinilo y fue un éxito. El secreto fue poner a los discos que eran objeto de deseo en un lugar de necesidad”.
Con el impulso de las bandejas, Rodríguez reconfiguró Laserdisc en una empresa con foco en producción de vinilo, aunque continúa fabricando CDs. En la actualidad elabora anualmente 600.000 vinilos en Argentina y 360.000 en Chile. Laserdisc también abrió Plaza Independencia Música, un sello propio que obtuvo acuerdos de licencias de sellos como Warner y Universal, y es uno de los ocho fabricantes homologados por ambas compañías a nivel mundial. Rodríguez saca pecho al contar que “durante el Covid le fabricamos a Warner desde Argentina para exportar a EEUU y Europa 100.000 discos de Bruno Mars, 70.000 de Ramones y cosas de Neil Young, Mastodon y otros”.

Vendiendo sus vinilos nacionales a precios más accesibles que los importados o ediciones limitadas, Plaza Independencia Música tiene locales e islas en Shoppings como el Abasto, Unicenter, Plaza Oeste, Alto Rosario y Alto Avellaneda. “No queremos que sea una tienda de discos especializada, de nicho o para DJ”, dice Martín Rossi, responsable del catálogo y Artistas y Repertorio del sello. “Ofrecemos que la experiencia de sentarse a escuchar un vinilo empiece con la compra de una tienda y que lo podamos universalizar más”.

Además marcas extranjeras que producen dispositivos audiófilos como JBL están analizando el potencial de consumo en Argentina. Actualmente importaron la línea Spinner de tocadiscos que integra tecnología Bluetooth. “Tener un producto más accesible pero de buena calidad para los consumidores, eso es lo que buscamos”, comenta Anderson Oliveira, director de marketing de Hardman, la empresa dueña de JBL. “De hecho, ya estamos considerando traer otras nuevas líneas de audio hi-fi a Argentina”.
Un impulso mundial
La Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA) reportó que en 2025 en ese país los ingresos por ventas de vinilo superaron los mil millones de dólares. El informe muestra un crecimiento histórico, aproximado a 9,3 % interanual, con un aumento en el total de unidades vendidas de 43,4 millones a 46,8 millones.
Las variantes en vinilo de Taylor Swift generan pasión y polémica. Un cálculo rápido permite dimensionar el fenómeno: de sus 12 discos de estudio (16 si sumamos las “Taylor’s Version”), Swift cuenta con más de 80 variantes. De Folklore, su disco de 2020, se pueden comprar ocho ediciones diferentes entre cambios de tapa y color del disco. Por estrategias como esas el disco en vinilo más vendido de todo 2025 fue The Life of a Show Girl de Swift, con más de 1,6 millones de copias. Los miembros de Metallica, por su parte, también capitalizaron el contexto. En 2023, tras recuperar los derechos de sus masters, compraron una planta de prensado en Virginia que se dedica tanto a producir box sets y ediciones de lujo del grupo thrashero como también vinilo para otros artistas.

El nuevo-viejo ritual de la música
Durante la cena de la noche del primer año nuevo pandémico a fines de 2020, los amigos Mati y Urra se juntaron a comer con vecinos en el bajo de San Isidro. Ambos coleccionaban y pasaban música de antes, entonces decidieron llevar sus bandejas y algunos discos para amenizar el encuentro. “Fue mágico y todos se coparon. Ahí nos miramos y dijimos, ‘tenemos que hacer algo con esto’”, explican sobre el nacimiento de su emprendimiento de musicalización Vinilos en la Vereda. Para junio de 2022 el hermano de Mati los invitó a poner música en un bar de la zona. De ahí pasaron al renovado espacio de Pasaje Echeverría en el Barrio Chino de Belgrano todos los viernes, y luego a ser convocados en diferentes lugares y eventos públicos y privados.

“Podemos tocar en un hotel cinco estrellas como en un centro cultural o al costado de la calle”, completan. Desde 2024 empezaron a sumar DJ’s para tomar más eventos y ahora cuentan con varios sets o soundsystem móviles, incluido una Kombi Volkswagen adaptada para convertirse en cabina de DJ. En 2025 realizaron 290 eventos. “Una vez nos llamaron de River para musicalizar la previa de un superclásico y pasamos lo que canta la hinchada, pero las versiones de los temas originales en vinilo”, cuentan. “La gente se emocionó”.
En un mapeo veloz, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene al menos 58 disquerías especializadas que venden vinilo, y alrededor de 12 listening bars con música funcional también en vinilo. Algunos de ellos son Victor Audiobar, Yakinilo, Roman Kissabar, Mixtape y Bimbi-Nilo. Además, a las clásicas ferias de discos usados y nuevos en Parque Centenario se le unen incontables ferias en formato pop-up como las que suelen organizan los DJs Nina Misterio y Cuchodub de Samba Discos, o La House en Chacarita y la de disquerías a puertas cerradas como Du Monde.
Al mismo tiempo, bares y centros culturales como Artlab y Congo abren sus puertas en ciclos para escuchar discos completos, con propuestas para audiencias diversas.

En Congo Bar, Martin “Cobra” Rodríguez (bajista y fundador de Poseidótica) armó After Forever. Desde 2023 y con más de 90 ediciones en su haber, la curaduría es clave para cada sesión: “Escuchamos un disco completo y no hay un código de etiqueta. Podés venir, charlar con amigos, es bastante libre. Y el antes y después lo hacemos relacionado al disco. Por ejemplo si suena un disco de New Order, musicalizamos la previa con música similar, y después del disco completo toca un grupo local en vivo que comparte la estética o el sonido”, explica Cobra que ya llevó la propuesta a La Plata, Mar del Plata y sueña con otros países. Lo que mas le sorprende al músico y DJ es que la gente que asiste, se prepara para escuchar el disco como si tocara la misma banda que lo grabó. “Me suelen mandar mensajes preguntando a qué hora empieza el disco para estar temprano, y cuando llegan cantan, gritan y bailan las canciones”.
“Es un ritual. Es un formato de desconexión absoluta, sin teléfonos. Genera un momento y un espacio totalmente diferente a la escucha convencional de hoy, que es digital”, explica Gonzalo Solimano, director de Artlab. Su ciclo de discos clásicos ya lleva más de 100 escuchas en el espacio en Rosetti y Avenida Dorrego donde si bien no solamente se hace en vinilo, sí se cuida la estética del sonido y la propuesta. La asistencia de sus formatos oscila entre las 150 a 200 personas por evento.
“Yo veo cada vez pibes más chicos comprando vinilos, tienen sus bandejas y sus discos”, comentan Mati, de Vinilos en la vereda.
No hace falta más de un par de clicks para ver como TikTok se llenó de chicos muy jóvenes mostrando sus vinilos. Desde colecciones heredadas de padres hasta hauls de compras recientes, pasando por consejos sobre cómo preservarlos correctamente. Mati y Urra concluyen: “Es hermoso porque te conecta con lo tangible. Seguro que hay moda, pero no creemos que desaparezca. El vinilo llegó para quedarse”.
El quiosco de diarios, lugar de melómanos
Desde 2019, Colecciones LA NACION convirtió los quioscos de diarios en espacios de culto para melómanos. Allí, ofrecen música de alta fidelidad, siempre en vinilo, con libros exclusivos que incluyen fotografías, información técnica detallada y contexto histórico. Con más de 500.000 discos vendidos y 400 títulos lanzados en los últimos cinco años, LA NACION se consolidó como el principal distribuidor del país en este canal. La oferta ha sabido equilibrar leyendas internacionales como Led Zeppelin y Queen con el patrimonio nacional a través de la serie “Rock de Acá”, rescatando obras maestras como Clics Modernos o Giros en ediciones de lujo, parte de una oferta que se renueva constantemente.



