
Cine, jardín de infantes y guardería forman parte de un hogar para ancianos que busca estimular su calidad de vida y su autoestima
1 minuto de lectura'
"Queremos integrar los hogares de ancianos al barrio al que pertenecen para fomentar el contacto entre los abuelos y los vecinos", dice la licenciada Cecilia Felgueras, secretaria de Promoción Social del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, a la hora de rehacer un pabellón del Hogar San Martín que había sido destruido por incendios entre 1990 y 1992, se decidió construir un centro de rehabilitación con consultorios y un gimnasio tanto para los habitantes del hogar como para todos los que lo necesiten.
"Pensamos que el geriátrico con mucha gente no es el mejor modelo -explica Felgueras-. Al abrir un pabellón con servicios, en lugar de agregar camas, la idea fue brindarles a quienes viven allí un lugar en el que pudieran también realizar actividades sociales, lo que permite mejorar la autoestima y la calidad de vida."
Asistencia y prevención
Frente al terreno desde donde el demolido Albergue Warnes dominaba la vista de La Paternal, más precisamente en la avenida Warnes 2650, se encuentran las cinco hectáreas del Hogar San Martín, donde viven 334 abuelos. Allí, el 31 de marzo se inauguró en el pabellón modelo un completo centro de rehabilitación que cuenta con 4 kinesiólogas, 3 podólogos, 2 fonoaudiólogas, 4 psicólogos, 1 odontólogo, 1 mecánico dental y 3 médicos especialistas, y que también brinda espacio para otras especialidades médicas (urología, ginecología y cardiología).
"De las 334 personas que viven aquí, la mayoría requiere asistencia o prevención por parte del servicio médico y kinésico -explica el director del hogar, el licenciado Diego Castagnaro-. Necesitábamos darle un espacio más importante a este tipo de atención."
Pero los servicios que brinda el pabellón no sólo están abiertos a quienes viven en el hogar. "La demanda es espontánea -dice Castagnaro-. Por un efecto boca a boca, los vecinos del barrio que se enteran vienen al pabellón; también, nos hemos contactado con los centros de jubilados del barrio para que conozcan los servicios que prestamos." Según la kinesióloga Carolina Pavón, el pabellón brinda 800 prestaciones de kinesiología por mes, de las cuales el 20% corresponde a personas que no viven en el hogar.
Hogar y club
"El gimnasio que funciona en el pabellón es un especie de club -dice la kinesióloga Sonia Zunino-. Cuando nos mudamos acá, los abuelos cambiaron hasta la forma de vestirse, comenzaron a venir como para ir a bailar", agrega Pavón. "Antes costaba llevarlos al gimnasio -recuerda Zunino-, pero ahora vienen solos." Según Alfredo Walther, jefe del departamento médico del hogar, "la demanda es buena y eso demuestra que existe motivación. Es notable cómo los ancianos que por algún motivo se han ido deteriorando recuperan su personalidad y su identidad, y luego son ellos mismos los que piden la atención que les brindamos".
La renovada actividad del pabellón modelo del Hogar San Martín no sólo ha beneficiado a sus usuarios. El pabellón también brinda espacio para que estudiantes de kinesiología, nutrición, podología, enfermería y psicología realicen sus primeras experiencias en el trabajo con pacientes mayores. "Que vengan alumnos de grado y de posgrado es positivo por varias razones -afirma Castagnaro-. Al residente le hace bien ver caras nuevas, gente joven a quien contarle una vez más lo que ya nos ha contado a nosotros y, por otro lado, a los médicos nos exige actualizarnos."
El pabellón modelo funciona los lunes, miércoles y viernes, de 8 a 12, mientras que los martes y jueves el horario se extiende hasta las 17. Para más información, el teléfono de la Dirección del Hogar San Martín es el (011) 4523-9890.
Cuestión de vínculos
El Hogar San Martín cuenta con un anfiteatro para 200 personas en el que todos los días se exhiben películas, con un jardín de infantes y con una guardería. "Una vez por semana, algunos de los abuelos van al jardín a contarles cuentos a los chicos y, como contrapartida, los chicos son padrinos de los abuelos", cuenta la licenciada Felgueras. Actualmente, otro pabellón que también fue destruido por un incendio está siendo restaurado para renacer como un centro cultural abierto a la comunidad. "Esto también hace a la salud de quienes viven en el hogar, pues éste pasa de ser un lugar de exclusión social a otro en que existe un vínculo permanente con el exterior", concluye el licenciado Castagnaro.






