
La calvicie es un trastorno que afecta a muchos varones. Ellos son los principales clientes de métodos de autotrasplante capilar, para recuperar tanto el cabello como la sonrisa
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Leonardo da Vinci postuló que una cara armoniosa debería tener, básicamente, tres distancias iguales: desde la punta del mentón hasta la base de la nariz. A partir de esa protuberancia hasta la punta de las cejas y, arrancando desde allí, hasta el nacimiento del cabello. Nadie puede discutir su sabiduría estética, pero, ¿se habría acordado de los calvos cuando engendró esa teoría?
"Cuando un amigo se va...
... queda un espacio vacío", dice la canción. "La calvicie es un problema psicológico -explica Catello Balsamo, médico especialista en cirugía plástica y estética y miembro de la International Society of Hair & Restoration Surgery-. Hay muchas personas que tienen un pequeño defecto y deciden operarse", manifiesta el italiano, que estuvo en Buenos Aires junto a dos colegas, uno español y uno argentino, en el XXIX Congreso Argentino de Cirugía Plástica donde se habló sobre el tema. "Si ese defecto no es una preocupación no recurren a este método." Ahora se entiende por qué tantos personajes públicos siguen teniendo sus testas destelleantes.
¿Pero por qué se cae el pelo? Luego de muchas investigaciones los especialistas llegaron a la conclusión de que en el 90% de los casos se debe a factores hormonales y genéticos, además de temporales.
Por eso a esta clase de alopecía se la denomina androgenética. Es exclusividad del sexo fuerte, ya que los andrógenos (hormonas masculinas) a veces actúan en contra y debilitan un sector de sus viriles cuerpos.
Autotrasplante capilar
Otros fueron los tiempos en que eran las féminas las únicas interesadas en la estética y, consecuentemente, en las cirugías. Hoy, el trasplante capilar o mejor llamado autotrasplante (porque se injerta el cabello de la misma persona) es requerido mayormente por los hombres. "Se atienden 20 varones cada una o dos mujeres", aclara el doctor Ramón Vila-Rovira, presidente de la Sociedad española de Trasplante de Pelo. El especialista agrega que, cuando se trata de una dama, primero hay que solucionar posibles problemas hormonales. El autotrasplante no es un procedimiento nuevo: tiene alrededor de 50 años. Y, según los expertos, hasta ahora es la única cura eficaz. "La novedad es que hoy se ha perfeccionado y mucho", declara Horacio García Igarza, jefe de Cirugía Plástica del hospital Durand y vicepresidente del congreso.
Son muy recordados los personajes que parecían tener el pelo cocido, ya que la raya de la entrada era una recta perfecta. Sin entradas, ni siquiera para una ínfima gota de sudor. Se trataba de una tira, como una vincha de cabellera que debía peinarse y quedar estancada hacia atrás. Un viento feroz podía develar cualquier secreto. " La parte más importante de la entrevista con alguien que decide operarse es convenir junto con él varias cosas -dice el doctor García Igarza-. Primero, cuánta densidad de pelo quiere; segundo, por dónde se va a trazar la línea de entrada. Además le pedimos que traiga una foto de cómo era antes para tratar de igualarlo." Con una fibra se marca, como si fuera un mapa, la línea que parezca más natural.
Antes de la intervención se deben hacer algunos análisis para saber si el paciente es sano. Por ejemplo, los que padecen de serios problemas del corazón o diabetes no pueden operarse.
Una vez que está todo estudiado se comienza por quitar una faja de cabello de aproximadamente 18 centímetros de largo por 1,5 de ancho, de la nuca o de los costados. "Esa zona por lo general no se ve afectada por los factores androgenéticos, por eso casi nunca se cae", aclara García Igarza. Pero a no asustarse. Ese corte se sutura rápidamente y no se nota nada, ya que la cicatriz quedará oculta por las hebras vecinas. Por supuesto que el famoso Kojak jamás hubiera podido disfrutar de estos adelantos.
Cuestión de orientación
Pero aquí empieza a notarse el progreso. Mediante la ayuda de un microscopio o lupa se recortan mínimas fracciones de uno o más folículos pilosos para luego ir colocándolas en la dirección adecuada con un criterio estético. "El cabello no tiene una sola orientación", dicen los especialistas. Además lo comparan con una planta. Según ellos es como plantar una semilla que, luego de un tiempo, comienza a crecer. En este caso es a partir de los tres meses y, a partir de allí, casi uno por mes. "La persona no volverá a ser calva jamás", asegura Balsamo. El cabello natural puede seguir cayendo, pero de ninguna manera lo hará el que ha sido colocado.
Se trata de una cirugía que tarda un promedio de tres horas y se realiza con anestesia local. Además es ambulatoria (el paciente se puede retirar un tiempo después de ser intervenido) y prácticamente indolora. Evidentemente, influye el grado de calvicie y la cantidad de cabello que se requiera trasplantar. Esto puede hacer variar cualquier promedio. Algunos casos requieren más de una intervención para seguir poblando.
Los tres médicos aseguran que no hace falta ningún tipo de mantenimiento especial, salvo los básicos requeridos unos días después de la intervención (no más de quince), como cualquier operación. Tampoco el frío ni el calor, ni los lavados, ni los rastas, ni la tintura, ni un fuerte cepillado pueden alterar su crecimiento. "Crece para siempre. En diez años ya se tiene todo un patrimonio", asegura Balsamo, y Vila-Rovira añade: "Además, si no se comenta, jamás se darán cuenta".
¿Para todos los bolsillos?
"Cuesta la mitad o una tercera parte del auto más simple", explica el español Vila-Rovira. Los médicos aseguran que el costo equivale a una cirugía de nariz o un lifting. El valor aproximado no es menor de 1000 dólares ni mayor de 4000, dependiendo de que sea una calvicie incipiente o avanzada. Pero los tres coinciden en que los honorarios se arreglan con cada paciente.
De mitos, verdades y ratones
Hay mitos que van circulando entre la gente hasta casi mimetizarse con la realidad. Los especialistas aseguran que la caída del cabello nunca puede tratarse de un problema circulatorio. "Nosotros tenemos en la cabeza un órgano muy importante que es el cerebro -explica Balsamo-. Este tiene que estar a una temperatura constante que le brinda la sangre. Por eso, en el cuero cabelludo tenemos una circulación riquísima". En cuanto a la eficacia de las drogas como finasteride y minoxidile, García Igarza opinó: "Esos productos, a lo sumo, pueden demorar la caída del pelo existente, pero no lo harán crecer". Además agregó que existe el riesgo de que traigan problemas secundarios como por ejemplo la disminución de la libido, en el caso del finasteride.
Con respecto a los resultados que se obtuvieron con el ratón (se le injertó un gen que le hizo crecer el pelo) los tres profesionales piensan que por el momento los estudios deben seguir avanzando. "Esperemos que algún día se pueda aplicar en el humano, pero que no traigan efectos colaterales", concluyen.





