
Una práctica diseñada por un grupo de modernos traumatólogos
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Suena chino. Suena milenario. Pero no, el lian gong es una práctica que fue elaborada hace sólo 25 años por un médico, Zhuan Yuan Ming, y su equipo de traumatólogos. Con paciencia oriental este grupo de especialistas estudió detenidamente las distintas artes marciales para extraer los mejores movimientos e integrarlos en una sola practica curativa.
El resultado fue una serie de 18 ejercicios que mejoran la postura en general y la escoliosis en particular, alivian los dolores de hombros, espalda y cintura. Está indicado para prevenir casos de artritis y artrosis, tendinitis, dolores musculares y articulares, estress, mala circulación sanguínea, contracturas y afecciones psicosomáticas. Además, como todo ejercicio físico, estimula el sistema inmunológico preparándolo para enfrentar enfermedades. Mucho se tomó del tai chi: los movimientos lentos y coordinados. En el lian gong los ejercicios individuales se unen en una serie y hay música de fondo. Trabaja la musculatura física y también el aspecto energético. "Para los chinos la energía interna es muy importante, toda su medicina está basada en el funcionamiento del Qi: si en algún lugar la energía se atasca y no fluye normalmente, entonces sucede la enfermedad -explica Hector Frattini, instructor de lian gong y tai chi chuan-. El lian gong es una de las miles de opciones orientales que apuntan a desbloquear y fortalecer este Qi a través de la respiración, la longación y los distintos ejercicios musculares."
Sentir el cuerpo
Respirar hondo y tomar conciencia del cuerpo es otro punto importante. "En general no nos enseñan a escuchar sensaciónes corporales, no desarrollamos la conciencia física -dice el instructor-. El modelo actual exige trabajar, trabajar, trabajar y no sentir lo que sucede: recién sentimos los hombros cuando ya son una masa contracturada y dolorosa... cuando es tarde. Tenemos que aprender a sentir los hombros antes de que esto suceda. La práctica de lian gong enseña a sensibilizarnos y a comprender qué nos pasa con el cuerpo. Un ejercicio de hombros y una inspiración profunda en el medio del caos de la oficina hacen la diferencia."
No se puede hacer lian gong pensando en la lista de cosas que se debe hacer en el día. "Es fundamental concentrarse con lo que le sucede al cuerpo. Esta es la gran diferencia con actividades occidentales, como los aerobics. Además, con el lian gong se aprende que el mundo no es algo con lo que haya que rivalizar. El cuerpo aprende a integrarse e interactuar. Muchas veces nos quejamos todo el día de la temperatura y al final de la jornada nos sentimos muy cansados y no sabemos por qué. No nos damos cuenta que estuvimos luchando contra una situación inevitable, malgastamos energía. En este sentido, en algún punto el lian gong se toca con la filosofía del taoísmo: el mundo cambia constantemente y nosotros nos empeñamos en enfrentarlo desde nuestra estructura rígida... hasta tal punto que la vida de muchas personas hace ¡crac! Y yo creo que esto tiene que ver con el actual aumento de las enfermedades psicosomáticas"; explica Fratini, que además es licenciado en Psicología.
A todo pulmón
La secuencia del lian gong es sencilla: sentir el cuerpo, relajarlo y elongarlo. Y por sobre todas las cosas no olvidarse de respirar. "El diafragma tiende a soltarse y la respiración se hace más profunda, se va adaptando naturalmente a los movimientos físicos. Hay que soltar el cuerpo, dejarlo hacer lo que necesita. Si es necesario ayudar, hay algunos ejercicios de respiración específicos."
¿Dónde hacer lian gong?
En el Centro de la Tercera Edad Santa Lucía, Montes de Oca 1517, los miércoles, a las 15.30 (se puede llamar por el 4301-0996). Cuesta $ 10 por mes. También en el Parque Tres de Febrero (frente la confitería del Club del Golf), los sábados, a las 10. Cuesta $ 25 por mes.






