
Estudios preliminares de la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral indican que más del 50 por ciento de las personas internadas padece desnutrición
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Desde hace varias décadas, los investigadores se vienen ocupado de la desnutrición, como una de las caras ocultas de los malos resultados terapéuticos. La razón está -créase o no- en que los índices de desnutrición en los hospitales (privados o públicos), ya sea con recursos elementales o de primer nivel, alcanzan cifras alarmantes y comprometen la recuperación de los pacientes. Estudios realizados en los Estados Unidos indican estados moderados y severos de desnutrición hasta en un 40 por ciento de los pacientes internados.
"Sabemos que la mayoría de las enfermedades impacta en el estado nutricional de las personas. Si a eso le agregamos la imposibilidad de ingerir alimentos, ambas cosas se potencian y deterioran el estado general del paciente", explica el doctor Gustavo Klieger, nutricionista, experto en medicina crítica (terapia intensiva), y miembro de la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral.
"Entonces -continúa-, encontramos pacientes que tienen requerimientos nutricionales más altos que lo normal, pero ingieren menos alimentos, por lo que comienzan a consumir sus propias reservas: pierden músculo, se sienten más cansados, deterioran su capacidad de regeneración de tejidos y su estado inmunitario. Esto genera complicaciones, más días de internación, más costos en medicamentos y una muerte más temprana".
Pero, ¿cómo es posible que justamente en los centros destinados al restablecimiento de la salud se descuide el estado nutricional de los internados? Klieger responde con un ejemplo: los pacientes que permanecen en unidades de cuidados intensivos son sometidos a una serie de estudios donde, generalmente, son conectados a aparatos para conservar sus funciones orgánicas. Semejante despliegue opaca otros elementos de sostén, como el soporte nutricional. Paradójicamente, en esas situaciones el cuerpo sufre un enorme gasto de calorías para mantenerse con vida y reparar lo dañado.
Se ha comprobado que cuanto más tiempo está un paciente internado, más desnutrido se va. En los lugares de internación no hay control sobre si el paciente come el alimento que se le proporcionó. Las balanzas que hay en las salas raramente son utilizadas y en las historias clínicas de los internados no suele figurar la evolución del peso corporal.
Suero que no alimenta
"Cada uno de nosotros cuenta con una reserva de energía de rápida utilización, los hidratos, pero que dura apenas unas horas -explica Klieger-. En situaciones críticas, se complica la utilización de las reservas grasas. Entonces nuestro organismo echa mano rápidamente a las proteínas, de sus músculos y vísceras, que degrada para sintetizar nuevas proteínas y generar combustibles; todo esto, a expensas de un mayor deterioro", dice Klieger.
Durante los últimos años, se han conseguido avances en el tratamiento del paciente crítico que hasta hace pocos años eran impensables. Estos avances, a su vez, descansan sobre el desarrollo de cuatro pilares: la anestesia, los antibióticos, los cuidados intensivos y la alimentación artificial.
Esta última es la que se le proporciona al paciente incapacitado. Existen dos formas, la alimentación enteral, que se administra por medio de una sonda conectada al estómago o directamente al intestino del paciente, y la parenteral, que es la alimentación por vena, cuando la anterior es imposible.
Sin embargo, lo que a veces no se tiene en cuenta es que el suero en la vena no alimenta. Su administración es fundamental para la hidratación y para el aporte de minerales y sales, pero la nutrición en sí debe ser prevista por el equipo médico desde el comienzo de la enfermedad, porque es más fácil mantener a un paciente bien nutrido que intentar luego su recuperación.
En este momento, la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral acaba de poner en marcha un estudio de campo multicéntrico sobre el estado nutricional hospitalario en nuestro país, basándose en experiencias similares a las realizadas en Estados Unidos y Brasil. "En principio -adelanta Klieger-, el estudio piloto, previo al definitivo, arrojó datos alarmantes: superamos holgadamente el 50 por ciento de desnutrición moderada y severa." Los brasileños demostraron que por cada dólar invertido en alimentación se ahorran 4 en gastos de internación, y eso sin contar el costo de los medicamentos.
La encuesta
Sin embargo, la solución está más a mano de lo que parece. Una buena alimentación es capaz de hacer sobrevivir a una persona aun en situaciones muy complejas. Por medio de la alimentación parenteral, el organismo es nutrido con formulaciones especiales que poseen hidratos de carbono o azúcares, proteínas, grasas, vitaminas, todos los minerales y oligoelementos.
"Los familiares deben estar atentos a que los internados reciban un cuidado nutricional adecuado, sea por la vía que fuere, pues de eso depende también su recuperación."
Para crear conciencia sobre la importancia del tema, la asociación distribuye una encuesta que contiene parámetros nutricionales para que cada persona pueda llevársela a su médico o se la entregue a su pariente enfermo, de modo que pueda llevar un control y buscar el consejo profesional.
Para tener en cuenta
Los egipcios ya utilizaban alimentación rectal (por enemas) 3500 años antes de Cristo.
En 1617, Fabricius ab Aquapendente utilizó un tubo de plata desde las fosas nasales hasta la nasofaringe para alimentar a pacientes con tétanos.
En 1793, John Hunter administró alimento al estómago por medio de un catéter hueco y una jeringa. Sus recomendaciones incluían gelatinas, huevo, azúcar, leche o vino.
En 1969, Henry Randall fue el primero en introducir dietas definidas químicamente para la nutrición de sujetos quirúrgicos.
En 1990, se definieron las normas LSRO FASEB que reglamentan los nutrientes medicinales.
Usted debe saber que:
- La mayoría de las enfermedades agudas o crónicas pueden afectar el estado nutricional.
- En los pacientes desnutridos las complicaciones son entre 2 y 20 veces más frecuentes.
- Los pacientes desnutridos tienen una menor sobrevida a mediano plazo.
- La desnutrición afecta el pronóstico de cualquier enfermedad.
- Una correcta evaluación puede llevarle a su médico no más de 5 minutos.





