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LONDRES (New Scientist).- El aroma de las axilas de una dama de edad puede ponernos alegres, afirma una científica de Pensilvania. Su trabajo también sugiere que, al contrario, el de un niño pequeño no tiene influencia alguna en nuestro ánimo.
Estudios en animales demuestran que el olor es vital para comunicar información. Los roedores pueden detectar y transmitir temor a través de los olores, por ejemplo, y los animales en general frecuentemente identifican a un miembro destacado del grupo por su aroma. Una investigación reciente demostró que la gente puede distinguir el olor corporal de las personas alegres y de las temerosas.
Pero el impacto del olor corporal en el ánimo prácticamente no ha sido explorado.
Denise Chen, del Monell Chemical Senses Center, de Filadelfia, esperaba encontrar algo más. De modo que reclutó 30 voluntarios en seis categorías: chicas y chicos de entre 3 y 8 años, mujeres jóvenes y hombres de aproximadamente 20 años, y hombres y mujeres de alrededor de 70.
Los voluntarios recogieron muestras de su aroma coporal usando una gasa en su axila durante 10 horas. A los participantes en el estudio no se les permitió utilizar perfumes, desodorantes, ni tampoco comer alimentos de olores fuertes cuatro días antes de que las muestras fueran recogidas. También se recolectaron olores de las casas, combinándolos para preparar un olor neutro que sirviera de control.
Cuestión de edad
Después, Chen les pidió a 308 estudiantes universitarios que completaran un cuestionario que demostrara de qué ánimo se encontraban. Luego olieron las gasas de una de las seis categorías de personas, sin saber de cuál, y volvían a contestar el cuestionario con las preguntas desordenadas.
Los que habían olido las gasas correspondientes a las damas maduras respondieron de un modo significativamente más positivo, descubrió Chen. "Las mujeres de edad tuvieron el efecto de alegrar", dice. El olor de hombres jóvenes, al contrario, tuvo un efecto depresor. En general, el olor de personas mayores mejoraba el ánimo, del mismo modo que el aroma femenino. Chen publicará sus hallazgos en un futuro número del Journal of Physiology and Behaviour.
Jeannette Haviland, de la Universidad Rutgers, de Nueva Jersey, que trambién trabajó en el proyecto, afirma que es posible que las hormonas hagan que el olor corporal de las personas jóvenes sea una señal de agresión. Pero los cambios hormonales pueden hacer que el olor de las personas más añosas, especialmente las mujeres, envíe la señal de que son más accesibles.
También puede ser que las mujeres que están en sus años de oro son generalmente felices y que su olor transmite este estado.





