
El número de jóvenes de menos de 20 años que enfrenta la maternidad está en aumento. Más allá de los riesgos biológicos, pesan los riesgos psicológicos y sociales
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Un día Natalia, carita fresca de 17 años, llegó con la noticia. Christian se sorprendió tanto o más que ella. Los dos tuvieron miedo. Se conocían desde chicos; en su barrio de Isidro Casanova todos sabían que eran novios, pero ahora... ¿qué dirían las familias? La novedad no era fácil de digerir: los chicos iban a ser papás. Christian, tímido, explica: "Nos decían que nos íbamos a arruinar la vida. Pero nunca dudamos sobre tenerlo o no. Es verdad, me siento un poco descolocado porque tengo 18 años y voy a ser padre. Pero seguimos adelante. Nos casamos el 23 de abril. Nos amamos, eso es lo importante".
En los encuentros de preparación para el parto de la sección Embarazo Juvenil del hospital Posadas, las historias de adolescentes como Natalia y Christian se multiplican. A veces no son tan felices: no siempre la muchachita embarazada tiene pareja estable o el apoyo de su familia.
Así le ocurre a Lorena, de 17, que acaba de llegar acompañada por sus padres adoptivos. Hasta ahora se atendió en una clínica privada de Caseros. Hace varios días que tiene contracciones. Está muy angustiada; sus ojitos, vidriosos. No quiere hablar, pero su mamá cuenta que la adoptaron muy chiquita. A partir de los 10 años se fugó varias veces del hogar y por orden judicial fue internada en institutos de menores. Hace poco volvió a casa a punto de ser mamá. Sola, porque su compañero la abandonó.
Cuando una médica del hospital se acerca para prestar su apoyo, el padre de la adolescente la interrumpe: "¿No entendió que no quiere hablar? ¿Para qué se mete?" La tarea no es fácil para el grupo de trabajo de Embarazo Juvenil que depende del servicio de Obstetricia y de la Sección Adolescencia, ambos integrantes del Departamento Materno-Infantil del Hospital Nacional Alejandro Posadas.
Los doctores Mario Palermo, jefe del Departamento Materno-Infantil, Antonio Mónaco, jefe de Obstetricia, y María Teresa Belbusti, a cargo del grupo de trabajo de Embarazo Juvenil, junto con el licenciado Alberto Antequera, jefe del Servicio de Adolescencia, suman esfuerzos cotidianos junto a asistentes sociales, obstétricas, nutricionistas, neonatólogos y psicólogos para que la gestación, el parto y el seguimiento de los hijos de madres de menos de 20 años (cerca de 1400 bebes anuales en el hospital) sea cuidado y contenido.
En el Posadas se ocupan especialmente de los embarazos adolescentes desde 1973. Durante algunos años, las jóvenes gestantes se atendían en la sección Embarazo de Alto Riesgo. Pero el concepto cambió y hoy el embarazo juvenil es atendido dentro de la sección Embarazo Normal, a cargo del doctor Eduardo Lijdens.
"El riesgo biológico -coinciden Palermo y Mónaco- es algo mayor desde el punto de vista médico hasta los 15 años, porque no siempre la adolescente ha completado su desarrollo. Pero el verdadero riesgo es social y psicológico. Las jóvenes están más expuestas al abandono, a perder a su pareja, a que su familia les dé vuelta la cara o a tener que integrarse a una estructura familiar extensa, donde conviven abuelos, hijos, nietos, hermanos, cuñados."
Laura, de 19, mira a Morena Magalí, de dos días de vida. Antes de esta niña, perdió un embarazo. Sus sentimientos se dividen: de un lado, la emoción por la maternidad. Del otro, la tristeza porque se ha peleado "para siempre" con el papá de la beba. "Le prohibí que entrara al hospital. La voy a anotar con mi apellido. Vamos a vivir con mi mamá, que es peluquera, como yo. Quise tener la nena, y a él también lo quise. Pero ahora no lo quiero más."
Problemas y soluciones
A través del tiempo, el número de embarazos adolescentes no disminuyó y tiende a aumentar la franja de chicas de 12 a 15 años convertidas de buenas a primeras en mamás (10 por ciento del total de embarazadas juveniles en 1996 y casi el 13 por ciento en 1997 según registros del hospital).
En esa franja de edad, la proporción de embarazos como resultado de abuso o violencia es importante. Pero los médicos no pueden hacer denuncias: se trata de delitos privados, y para conseguir la intervención judicial deben denunciar el padre, la madre u otro adulto responsable.
El Posadas es un enorme hospital ubicado en Haedo. El estado de buena parte del predio que rodea sus 4 pabellones -un enorme parque- es sencillamente lamentable. En la Sección Embarazo Juvenil, sin embargo, se cuida especialmente la higiene y la comodidad para las pacientes. Los aportes de laboratorios y empresas, que contribuyen con medicación o métodos anticonceptivos que son repartidos gratuitamente entre los pacientes, siempre son bienvenidos. "El hospital aumentó su oferta de servicios, que son absolutamente gratuitos, y recibe cada vez más consultas tempranas porque las chicas ya no ocultan tanto su embarazo -dice el doctor Mónaco- Recibimos pacientes de muchos otros centros del conurbano. Los profesionales no decimos si un embarazo adolescente está bien o está mal. Es un hecho que sucede, en parte por falta de información, en parte porque muchas de estas chicas siguen una historia familiar de maternidad precoz y nuestra tarea es acompañarlas, no juzgarlas".
La doctora Belbusti señala que, contra lo que ocurría hace unos 5 años, ya no existen casos de adolescentes que entregan sus bebes en adopción y que los intervalos intergenésicos (tiempo transcurrido entre embarazos) son mayores. "Esto indica que hay un equipo interdisciplinario que no piensa sólo en el aspecto médico. Los bebes tienen seguimiento luego del parto. Y ellas reciben adecuada información sobre planificación familiar. Las chicas son acompañadas en todo momento. Queremos que disfruten de su embarazo." "No, no lo esperaba. Pero llegó -comenta riendo Natalia, de Ituzaingó, de 17 años, mientras se acaricia la panza de 6 meses-. Si es varón, se va a llamar Pablo Nicolás, porque el papá es Pablo. Si es nena, Florencia Belén. Mi mamá me ayudó mucho. Ella tuvo a mi hermano a los 16, y mi hermano, que tiene 20, ya tiene dos chicos. Después de que nazca, termino quinto año y nos vamos a vivir juntos. No sé si nos casamos, el casamiento es un detalle. Por ahora vivo con mis padres y Pablo con los de él. Estoy bien con ellos, pero me gustaría que durmiéramos juntos para que sienta cómo se mueve el bebe en la panza."
La crisis económica desnudó la verdadera naturaleza del fenómeno del embarazo adolescente. "Durante mucho tiempo -añade Belbusti- se creyó que ocurría sólo entre sectores bajos o carenciados. Ahora tenemos una importante demanda de jovencitas de clase media. La diferencia radica en que que las familias con más recursos tienden a ocultar el problema y pueden costear un aborto".
La ilegalidad del aborto, comentan los profesionales, no disminuye su existencia: en nuestro país se registran 4 abortos por cada embarazo.
Historias repetidas Para Cecilia y su mamá, la noticia de un embarazo no es nada sorprendente. La señora tiene 37 años y 10 hijos. La primera, a los 17. Todos nacieron en el hospital Posadas.
"No me cuidé porque quería tenerlo -dice Cecilia, de 17-. Es un varón, se va a llamar Guillermo. Mi novio tiene 20 años y es albañil. El también está muy contento. Me gustaría vivir con él, pero después de que nazca el bebe".
Cecilia terminó la escuela primaria, pero no siguió estudiando. "Me faltaban las monedas para tomar el colectivo", explica.
Su mamá está ansiosa y contenta. Cecilia parece repetir su propia historia. "Es el segundo nieto -dice- Cuando nos enteramos pusimos el grito en el cielo, pero después... no la íbamos a matar, ¿no? Yo tuve muchos hijos, no estoy arrepentida, ellos y mi marido me hacen feliz. Vivimos en San Miguel, antes no había planificación familiar en la salita y nunca me alcanzaba para venir al hospital a buscar las pastillas. Entonces, o me cuidaba o les daba de comer."
Los teléfonos del Servicio de Embarazo Juvenil del hospital Posadas son: (011) 4658-3000 al 20, internos 1602/1603.





