
En el reciente Congreso de Salud Mental de Mar del Plata, los médicos salieron a escena y pasaron revista a su historia
1 minuto de lectura'
No hay telón, pero la melodía de La Marsellesa indica el comienzo de la escena. Se abre el juego, en la voz de la Madre Psiquiatría :
-¡Qué épocas tan convulsionadas! Nos encontramos viviendo los embates de la Revolución Francesa de 1789, que nos impregna de ideas como libertad, fraternidad e igualdad. Pero nuestros pacientes, los locos , ¿estarán gozando de estos beneficios en la práctica médica? Responde Philippe Pinel, un médico francés encargado del asilo de Bicêtre, donde los enfermos mentales habían sido encadenados y sometidos a todo tipo de vejaciones durante años. Convencido de que la locura estaba relacionada con la privación de la libertad dice:
-No estoy de acuerdo con las cadenas ni me parecen terapéuticas las sumersiones heladas y las sangrías...
Autores y actores
El doctor Pinel fue el primero en proponer un modelo médico para la clasificación de las patologías mentales, a fines del siglo XVIII. Aunque no pudo constatar lesiones orgánicas y se centró en las causas morales (hoy psicológicas) relacionadas con estas enfermedades.
Pero esta vez, igual que la Madre Psiquiatría , es un personaje de ficción. El médico y la ciencia están interpretados por el doctor Carlos Dellatorre y la doctora Silvia Espósito, dos de los dieciocho médicos cursantes del Instituto de Posgrado de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), que en el marco del XVI Congreso Argentino de Psiquiatría-APSA 2000 desarrollaron el Taller Interactivo La evolución del pensamiento psiquiátrico , con la coordinación de los docentes Hugo Carroll y Sergio Griselli. La historia se contó desde un escenario. La puesta en escena fue realizada con la colaboración de la actriz Rita Cortese. El auditorio, atento, se acercó de un modo menos tedioso a las distintas concepciones que armaron el rompecabezas de la psiquiatría. La investigación y producción de los textos fue obra del grupo. Después, algunos médicos optaron por la actuación mientras los demás -Alicia Russo, Lía Aguilar, Juan Puppo, Ana Comin, Elda Bologna, Leonardo Selva, estuvieron entre bambalinas.
Después de Pinel, es el turno de Wilhem Griesinger, interpretado por la doctora Nora Cabañero y luego llega Jean P. Falret, de la mano del doctor Gustavo Cordone. El primero plantea la idea de evolución en la enfermedad mental y, entre otros aportes, definió la locura circular (hoy, trastorno bipolar).
En seguida, alguien entra en el cuadro para pronosticar el desarrollo que tendría la genética en el futuro. Se trata de Benedict Morel (1809-1873), que en la voz del doctor-actor José Schliapolchnik expresa:
-Creo firmemente que el terreno de la predisposición es la base de la degeneración hereditaria(...) La degeneración es una transformación patológica del producto de Dios. Por supuesto, el Creador no actúa solo y el alcohol, las drogas y el mal carácter aportan lo suyo (...).
Al defensor de la degeneración anátomo-patológica y a la existencia de una base biológica heredada le sigue el gran condensador de los pensamientos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Es Emil Kraepelin, interpretado en el escenario por el doctor Edmundo Saimovici, que aún hoy está presente en el sistema oficial de clasificación de enfermedades mentales de Estados Unidos (DSM IV).
Entreacto
¿Por qué esta necesidad de revisar la historia, cuando hay tantos problemas por resolver en la práctica psiquiátrica cotidiana?
"Los paradigmas de estructuras psicopatológicas clásicos están en crisis, cuestionados y enfrentando el crecimiento de los modelos neurobiológicos y la psicofarmacología. Hay que hacer historia para revisar de dónde venimos, dónde estamos parados, y generar nuevos paradigmas", explica el doctor Hugo Carroll.
Cuando la actuación termine: los integrantes del auditorio podrán ocupar la silla de alguno de los nueve autores elegidos y sentarse allí para enriquecer su discurso o aportar nuevas opiniones. Finalmente, llegará el debate. Pero todavía quedan personajes en la escena. Eugen Bleuler (doctor Juan Caamona), cuyo paradigma se nutre de Freud y Jung, se aleja un poco de lo puramente anátomo-patológico, incluye al psicoanálisis en la clínica psiquiátrica y propone cambiar el nombre a la demencia precoz, introduciendo el término esquizofrenia.
Al salir, todos recuerdan el mensaje final de la Madre Psiquiatría : "Más allá de sus distintas posturas, que incluían miradas clínicas transversales, longitudinales, anátomo-patológicas, filosóficas, antropológicas y sociológicas que aún hoy siguen siendo el centro del debate, debo reconocer el amor y la dedicación de estos hijos al bienestar de los enfermos".
El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, aparece de la mano del doctor Leonardo Seiref para hablar del inconsciente. Jaspers (doctora Valeria García Rojo), además, habla de proceso para referirse a la esquizofrenia como una enfermedad con quiebre, con antes y después. Lo diferencia del desarrollo que se da en la paranoia (hoy, trastorno delirante) como parte de una personalidad previa en la que nada se rompe.
Finalmente, el análisis existencial que proviene del existencialismo en filosofía postula, con Ludwig Binswanger (doctora Ursula Koessl), un nuevo abordaje terapéutico en el que también se articulan la psiquiatría y el psicoanálisis.




